Un presidente con estrella Michelin

Rugby

El máximo dirigente del Trocadero Marbella, Paco García, es además director del restaurante El Lago

García asegura que se encontró con el rugby por casualidad cuando tenía 17 años/J. Rodríguez
García asegura que se encontró con el rugby por casualidad cuando tenía 17 años / J. Rodríguez
JULIO RODRÍGUEZ

En Marbella el rugby funciona, incluso por encima de sus posibilidades porque sus instalaciones se quedan pequeñas. Nadie podía imaginar en 1988 que un grupo de amigos comandados por Roberto Osborne sembraría el germen de varias generaciones de campeones de España en todas las categorías inferiores. Los principales culpables de que hoy el Trocadero Marbella tenga una cantera de 350 niños y niñas, convivan más de una decena de nacionalidades y cuenten con un equipo sénior que aspira esta temporada en dar el salto a la élite, la División de Honor A, son ‘Los Pollos’.

De este modo llamaban los fundadores Roberto, Pedro, Alejandro, José, Enrique y compañía a los jóvenes que hace casi 20 años pegaron por primera vez en la puerta del club. Fue entonces cuando nació el matrimonio del reputado restaurador marbellí Paco García con el rugby. El director del restaurante El Lago, reconocido desde 2005 con una estrella Michelin que conserva con brillo en la actualidad, reconoce que el rugby le empujó a labrarse la reconocida trayectoria a nivel internacional. Su adolescencia la pasó en un barrio humilde de Marbella más cerca del coqueteo con distracciones perjudiciales que de cualquier otra cosa. «Tenía 17 años, vivía en Santa Marta, empezaba a fumar que si un cigarro, ya te ofrecían el porrito... Encontré el rugby por casualidad y sus valores se me quedaron para siempre», confiesa a SUR el presidente del Trocadero Marbella.

El restaurador de alta gastronomía dirige desde hace 15 años el ascenso del club marbellí a la élite del rugby nacional

García, que fue jugador, tuvo que decidir entre irse a competir a Escocia o estudiar una carrera

En el bar de su padre se reunían los fundadores del club y le sorprendió el buen ambiente entre españoles, argentinos, franceses, ingleses que daban los primeros pasos del rugby en el campo de albero de Salduba. «Me cayeron fenomenal. Eran educados, dejaban más de propina que de la cuenta y eso que bebían cerveza como bestias. De hecho me los gané llenando la cámara de botellines que esta vez no podían acabar. Me salí de los colegas del barrio y me llevé a mis amigos a conocer el rugby», reconoce.

Cambio de mentalidad

Sin conocer las reglas, las tácticas, solo las conversaciones de ese grupo de amigos sobre las maravillas del rugby sirvieron para que quien hoy encabeza el club acabara jugando 27 años en el primer equipo y 15 como presidente. Pero no solo disfrutó de un deporte, también cambió su mentalidad para ingresar en la prestigiosa escuela de hostelería de La Cónsula de la que no queda nada. «Quería dejar el instituto y los directivos de entonces me obligaron a estudiar sí o sí. Me decían que tenía un don especial para tratar a la gente, para empatizar. ‘Vete a estudiar lo que te guste, a una escuela específica que llegarás a ser alguien’, me comentaban», afirma mientras recibe a clientes en el restaurante. La prueba de fuego fue una decisión clave. «Tenía una oferta para jugar semiprofesional en Escocia o dedicarme a estudiar una carrera. Los mismos que me engancharon a jugar me aconsejaron que estudiara porque ya habría tiempo para el resto y así fue», recuerda.

El sagrado ‘tercer tiempo’ se respeta en Marbella

Hay que empezar por lo básico para neófitos. ¿Qué es el rugby? Los que saben, coinciden: «Un deporte de animales jugado por caballeros». Basta ver un partido para comprobar los continuos contactos, la intensidad de las ‘melé’, los placajes agresivos. Disputan cada acción como bestias, pero su comportamiento no deja de ser un ejemplo de respeto para el adversario y el árbitro; sin protestas, insultos, ni engaños fingiendo lesiones. Los equipos tienen grabada una palabra: lealtad, y sobre ella gira el compromiso con el deporte que quieren promocionar.

En el ‘tercer tiempo’ los rivales se juntan entorno a la mesa para comer juntos como si no hubiera pasado nada en los 80 minutos reglamentarios. Paco García solo tardó un partido en conocer esta tradición, pero su sorpresa inicial fue mayúscula, en un viaje de regreso de Jerez. «Cuando paró el autobús, le dije cabreado al anterior presidente, Roberto Osborne: ‘Mira que hay ventas en Sevilla y hemos acabado en la misma que está comiendo el otro equipo’. Me contestó que si era tonto, que ahora seguíamos jugando. Le respondí que si nos habíamos dado de leches todo el partido, qué hacíamos juntos. Conclusión: acabamos todos encima de la mesa cantando y brindando». En Marbella los partidos matinales acaban cuando la luna asoma, se lo toman en serio.

Este ejemplo de hace dos décadas ha sido el más repetido por los canteranos marbellíes. Durante lustros el Trocadero Marbella ha formado jugadores que han sido internacionales con España y otros países que acabaron en otros equipos ante la imposibilidad de acabar su formación universitaria en Marbella. Ahora, el grueso de esas estrellas están volviendo a casa. Es el caso del director general Nacho Molina. Tras culminar sus estudios, formar parte de la selección nacional y ganarlo todo con el VRAC Entrepinares de Valladolid, es el director general del club y piedra angular del proyecto de ascenso. El club vive del trabajo desinteresado de su junta directiva, cuerpo técnico, entrenadores y de la escalada de patrocinios privados que han apoyado el proyecto de convertir a Marbella en referente nacional del rugby.

Se acabaron los años de ser una fábrica de talentos para otros. «Me sentía frustrado cuando veía que el VRAC ganaba la Liga, la Copa con siete jugadores nuestros, con lo que nos hemos gastado en bocadillos que se han comido desde que tenían ocho años», bromea García. El verano pasado su mano derecha, el vicepresidente Rubén Pérez –incansable promotor del rugby local–, y él decidieron profesionalizar todas las áreas del club para codearse con los mejores del país y encontraron respaldo privado y público por la simpatía que le profesa la ciudad de Marbella.

Temas

Rugby

Fotos

Vídeos