El policía más veloz

Mario Soto, escolta del alcalde de la capital, destaca en los campeonatos de veteranos en 100 y 200 metros

Soto, saliendo de tacos en el Ciudad de Málaga, donde se entrena / Álvaro Cabrera
MARINA RIVAS

Su día a día de trabajo empieza cuando el alcalde, Francisco de la Torre, sale de su casa por la mañana y no acaba hasta que este vuelve a entrar por la puerta de su residencia, ya por la noche. Básicamente, porque él es sus ojos y su espalda. Mario Soto es de Málaga, tiene 41 años y lleva una peculiar doble vida: primero, dedicado al cien por cien a su trabajo como escolta del primer edil, y en segundo lugar, como atleta en categoría de veteranos.

Compagina su vida laboral con los entrenos y asegura que el año que viene participará en el Mundial de veteranos que acogerá Málaga 

Su pasión por este deporte comenzó desde muy pequeño, cuando a los 13 años uno de los profesores de su colegio ya vio en él cualidades como atleta. Desde entonces Soto se ha especializado en velocidad, concretamente en los 100 y 200 metros lisos, modalidades con las que ha conseguido hacerse campeón de Andalucía en diferentes categorías. La última de ellas fue hace dos semanas en el Regional de veteranos, donde obtuvo el oro en ambas modalidades. Además, también consiguió el primer puesto en el Nacional en la prueba de relevos del 4x100 y, dos oros y una plata en las modalidades de 400 metros vallas y 200 lisos y el 4x100, respectivamente, en el último Campeonato de Europa de bomberos y policías.

«Hubo años en que sí llegamos a temer por nuestra vida»

Su etapa más complicada como escolta coincidió con sus inicios como tal, en 2000. Fue el año en el que tras la muerte de José María Martín Carpena se optó por adjudicar un escolta a cada uno de los concejales del Ayuntamiento. «En esos años sí que llegamos a temer por nuestra vida, teníamos mucho miedo», asegura el malagueño, que rememora: «Recuerdo una semana en la que hubo hasta cinco atentados: el del concejal, que fue el único mortal, y otros cuatro coches bomba, uno en Rincón de la Victoria, otro en la zona de El Palo...» A pesar de esto, Soto explica que siempre estaban informados sobre cuáles podrían ser los puntos de mayor tensión y quiénes serían algunos de los posibles atacantes. «Nos mandaban informaciones de comandos de ETA que estaban actuando en Málaga y teníamos que tener mil ojos, estar pendientes de todas las caras sospechosas, movimientos extraños...», relata. Todo ello, para cumplir siempre de la mejor forma posible con el servicio que ofrecía y sigue ofreciendo a la Alcaldía.

A pesar de que pasan los años y Soto ha pasado a formar parte de la categoría de veteranos, el atleta asegura que existe un gran desconocimiento sobre el deporte de esta categoría. «La gente piensa en veteranos como si fuéramos personas muy mayores, pero en los controles de atletismo previos a los campeonatos he ganado a chicos que tenían 20 años menos que yo...», expresa.

Sus datos

Ficha personal

Nombre completo: Mario Soto Lara.

Fecha y lugar de nacimiento: 1-5-1976, Málaga.

Altura y peso: 1,82 metros y 74 kilos.

Entrenador: Josué Mena y Miguel Bandera.

Club: Club de Atletismo Málaga.

Sus logros

Mejor marca personal en 100 metros: 10,70 segundos.

Mejor marca personal en 200 metros: 20,33 segundos.

Palmarés: Campeón de España veterano con el equipo de 4x100, campeón de 400 metros vallas y 200 metros lisos en el Europeo de policías y bomberos y plata en el 4x100 junto al equipo español en el mismo europeo. Además, ha obtenido medallas andaluzas en diferentes categorías.

Actualmente se entrena con el grupo del atleta Josué Mena, junto al club de Atletismo Málaga, entre las instalaciones del Ciudad de Málaga y las de Torremolinos (dada la situación actual de Carranque) y asegura que no se plantea dejar de competir por el momento. «El año que viene participaré en el Europeo de pista cubierta y el Campeonato del Mundo aquí en Málaga. Ahí representaré a España», asegura Soto.

En su armario, el malagueño sólo tiene dos uniformes, el traje negro del trabajo y el chándal con el que se entrena. «Es difícil poder sacar tiempo para hacer deporte con este trabajo, pero si quiero seguir haciéndolo tengo que aprovechar. Somos cinco los escoltas del alcalde y, normalmente en mi caso, trabajo cinco días una semana y dos la siguiente. El resto del tiempo estoy entrenándome», explica sobre su rutina.

Su paso a escolta

Ni él mismo sabe exactamente cómo ha llegado a ser escolta de De la Torre. Lo que sí ha tenido siempre claro es que toda oportunidad que le llegara a su vida tenía que aprovecharla. Y así fue, primero haciéndose policía y después con el puesto que ocupa a día de hoy. Así lo rememora Soto: «Cuando estaba en la universidad (es licenciado en Magisterio de Educación Física) iba a Carranque a entrenarme y los que preparaban oposiciones me animaron a meterme en la Policía. Así fue y allí estuve cuatro años».

«Se piensa en veteranos como personas muy mayores, pero yo he ganado a chicos con veinte años menos»

De hecho, fue uno de los más jóvenes –si no el más joven de su grupo, al entrar con sólo 19 años–, lo que lo obligó a dejar de lado la carrera temporalmente, aunque nunca su pasión por el atletismo. En su etapa como policía estuvo como fijo tres años en el turno nocturno, lo que lo llevó a labrar una personalidad más dura. «Era un turno complicado, había muchos detenidos, viví la policía intensamente. Por la noche hay más robos, más delincuencia... Una vez incluso tuvimos un tiroteo con unos árabes», recuerda el malagueño.

No sólo su vida, sino la de toda España cambió al iniciarse la etapa más activa y violenta del comando terrorista ETA. Toda Málaga seguirá recordando de por vida el asesinato, en julio de 2000, del concejal popular Jose María Martín Carpena a manos de este grupo armado. Un hecho que hizo que toda la ciudad se convirtiera en un búnker de protección, sobre todo cara a las personas de mayor relevancia a nivel político. Esta inhóspita situación de terror hizo produjo un ‘boom’ en el número de escoltas que comenzaron a trabajar en el consistorio, entre ellos Soto.

La primera tregua de ETA en la legislatura de Zapatero y la posterior entrega de armas supusieron el fin al trabajo de muchos de estos escoltas y el inicio de una nueva etapa más tranquila, aunque no por ello menos ajetreada. Para Soto todo sigue como siempre y, de momento, no plantea ningún cambio en su vida... mientras pueda seguir trabajando en lo que le gusta y disfrutando de su pasión como velocista.

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