Cuatro malagueños viajan a Myanmar para correr una exigente prueba: 'Les foulées de la soie'

De izquierda a derecha, Santiago Jiménez, José María Carrillo, José Luis Casado y José Manuel Romero/
De izquierda a derecha, Santiago Jiménez, José María Carrillo, José Luis Casado y José Manuel Romero

Todos tienen experiencia en una peculiar carrera por etapas en la que solo participan unos 80 atletas, la mayoría franceses

FERNANDO MORGADOMálaga

«Será la última hasta la siguiente». Santiago Jiménez, de 70 años, lo tiene ya asumido. No es capaz de ponerle fecha de caducidad a su pasión por correr y por hacerlo viajando por todo el mundo. Es lo que le une a sus amigos José Manuel Romero, de 66 años; José María Carrillo, de 58, y José Luis Casado, también de 70. Mañana, los cuatro partirán desde Málaga en avión para aterrizar muchas horas después en Myanmar, donde les espera una nueva edición de 'Les foulées de la soie', una exigente carrera por etapas organizada por Sport Dévéloppement & Performance Organisation (SDPO), el proyecto de un francés apasionado de las maratones, Jean Claude Le Cornec.

Y todo por un 'pique' entre Jiménez y Casado, los dos veteranos del grupo de 'fouleros', como se llaman a veces entre ellos. «Sé que es muy competitivo y le dije que yo iba a ser capaz de terminar una maratón con más de 70 años y él no», confiesa Jiménez entre risas. Ambos llevan «más retiradas que Antoñete», pero el corazón puede más que los achaques. Cuando los 'fouleros' se reúnen alrededor de una mesa del restaurante del Real Club Mediterráneo no hace falta preguntar, porque ellos mismos van guiando la conversación y salpicándola con infinitas anécdotas. Todos tienen experiencia ya en la peculiar carrera, que solo admite a unos ochenta participantes, en su gran mayoría franceses.

Durante trece días los corredores vivirán una experiencia físicamente exigente, pues el recorrido, dividido en seis etapas de entre 15 y 25 kilómetros, discurre por zonas rurales y atraviesa bosques, selvas y hasta templos. 'Les foulées de la soie' significa en español 'Las zancadas de la seda', ya que en sus diez primeras ediciones -ya lleva veinte- la prueba se disputó en China-. Fue precisamente el interés de Santiago Jiménez, que a dedicado su vida a la abogacía, por todo lo relativo a la cultura asiática lo que le llevó a descubrir la carrera. «Mi objetivo era hacer cuatro maratones más y retirarme a los 60 años en el Maratón de la Muralla China, pero no sabía cómo inscribirme. Estando en París para disputar el maratón en 2006, encontré información sobre 'Les foulées de la soie' en los 'stands' de la feria del corredor. Pensé que tenía algo que ver y me gustó la idea, me quedé con ganas de hacerlo hasta que en 2010 nos lanzamos». En aquella ocasión su destino fue la provincia china de Shanxi y el equipo estuvo formado por Jiménez, Casado, Carrillo, Fernando Peyrallo y Manuel Salinas, dos integrantes del equipo que no podrán estar en Myanmar por lesión.

Desde entonces han participado también en las ediciones de 2013, en Montenegro, y de 2014, en Laos. Algunos de ellos también estuvieron vinculados al proyecto solidario '5 maratones, 5 continentes', que les llevó a Marrakech, Estambul, Londres, Boston y Sidney. El currículum maratoniano del grupo es envidiable: Florencia, Roma, París, Nueva York, Barcelona... Todos han corrido entre nueve y trece maratones, muchas de ellas a edades ya avanzadas. Carrillo, que vive en Ronda y es empresario, ha sido capaz de finalizar los 101 kilómetros de La Legión en tres ocasiones y en 2011 completó la hazaña de recorrer el Camino de Santiago desde Roncesvalles -unos 750 kilómetros- en diez días.

Admiración

Todos se admiran mutuamente e incluso se adjudican motes, como 'El profesional', que se refiere a José Manuel Romero, vinculado durante toda su vida al baloncesto malagueño. «Cuando lo conocí, justo cuando empezamos a preparar la primera 'Les foulées de la soie', tenía una lesión muy seria del tendón de Aquiles. Y siguió entrenando y con ganas de correr hasta recuperarse, y ahora nos gana a todos», explica Casado, ingeniero de telecomunicaciones jubilado.

En China, Montenegro y Laos este grupo de malagueños ha vivido todo tipo de experiencias. Desde acabar una carrera dentro de un templo budista -en el que Casado, que llegó deshidratado, tuvo que ser asistido sin poder dar la espalda a Buda, una falta de respeto para esa religión- a perderse por completo en Montenegro, como le sucedió a Peyrallo. El espíritu 'mochilero' de la prueba permite a los corredores conocer de primera mano la cultura del país anfitrión de la prueba, donde ellos también llevan las costumbres españolas: la chacina y el vino no faltan en la maleta y los franceses esperan impacientes el día en que comparten sus viandas.

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