José Solano: «Me quiero dedicar al pádel; el año que viene jugaré el World Padel Tour»

José Solano entrena con la pareja revelación del World Padel Tour, Tello-Chingotto. /Álvaro Cabrera
José Solano entrena con la pareja revelación del World Padel Tour, Tello-Chingotto. / Álvaro Cabrera

El malagueño José Solano, campeón del mundo júnior, reconoce que le «emocionó» ganar en Málaga ante su familia

Iván Gelibter
IVÁN GELIBTER

El malagueño José Solano (Coín, 2000) es el mejor jugador de pádel del mundo de menos de 18 años. Sin el cartel de máximo favorito, Solano jugó la pasada semana uno de los mejores torneos de su vida, y la suerte fue que coincidió que este era el Mundial de Menores de Pádel, celebrado en la provincia.

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Sin embargo, poder casi culminar su vida de deportista júnior (aún le queda un año más) con el cetro mundial es algo que le debe especialmente a otro José Solano –su padre y entrenador–, y cuya escuela de Inacua Centro de Raqueta presentó varias decenas de jugadores a esta competición. Entrar por la puerta de este club cualquier día por la tarde es un lujo para cualquier aficionado al pádel. Pimera pista a la izquierda: El campeón del mundo júnior, José Solano, jugando de pareja con Javier Ruiz, granadino y habitual en las rondas finales del World Padel Tour. Al otro lado, ni más ni menos que la pareja revelación del pádel mundial, los argentinos Federico Chingotto y Juan Tello. ¿Quizá el futuro a medio plazo en una final de una prueba de la máxima competición?

Si es así, no dependerá del futuro, pero Solano lo tiene muy claro. «Yo me quiero dedicar a esto. El año que viene tengo claro que mi compañero (Javier Garrido) y yo jugaremos los torneos más importantes para poder clasificarnos para el Campeonato de España. Por lo demás, el resto de fines de semana será para jugar todas las pruebas del World Padel Tour», señala con una voz más que decidida.

Cuadro principal

Aún así, no será la primera vez que lo haga, ya que en 2017 ha conseguido por primera vez meterse en el cuadro principal de la prueba de Murcia, un hecho que en estos tiempos de tanta igualdad resulta extremandamente complejo. Además, han hecho varias rondas de previas en las que han estado a punto de entrar en la fase final. Para ello, el malagueño se exige a sí mismo una disciplina férrea diaria. «Entrenamos todos los días desde las 17.00 horas hasta las 19.30, mínimo. Una parte técnica, y otra física», relata. A todo ello hay que sumar los torneos de los fines de semana –que no son pocos–, y sus estudios, ya que se encuentra en 2º de Bachillerato. «La verdad es que no me queda mucho tiempo para el ocio. Veo poco a mis amigos, y resulta especialmente difícil estar todo el día en el instituto, después el entreno;y cuando llego a casa muerto, me tengo que duchar y ponerme a estudiar. Pero es lo que quiero hacer», admite. De momento, todo lo lleva de una manera correcta; saca buenas notas y encima acaba de ganar el Mundial.

Este título, sin duda, ha sido para José un antes y un después en su carrera como deportista. Tras ser elegido para la selección se enfrentó a una ruptura con su anterior pareja, que curiosamente sería su rival en la gran final. Además, en la competición ‘open’ tenía un cuadro extremadamente difícil. «La verdad es que esperaba hacer un buen resultado, pero nunca quise pensar en la victoria por parejas. Eso sí, imaginaba que en el torneo por selecciones podríamos ganar porque teníamos un gran equipo. Argentina nos podría poner en alguna dificultad, pero pocos más. Yo confiaba mucho en las parejas infantil y cadete que presentaba España, y así fue», sostiene.

No en vano, cuando salió a jugar a la pista la final por equipos España ya había ganado, aunque eso no le impidió llevarse la victoria en su partido. «Jugamos muy relajados pero conseguimos ganar y batir el récord. Nunca le habíamos ganado a Argentina por 3-0».

«Esperaba hacer un buen resultado, pero no sabía si iba a poder ganar», asegura

La competición por parejas fue otra historia, y ahí tuvo que ganar dos partidos clave:uno contra la pareja argentina número 1 y otro en la final, contra su antiguo compañero, al que le levantó dos bolas de partido. «Fue un encuentro emocionante, como todo el Mundial. Pero me hizo especial ilusión ganar este título delante de mi familia y mis amigos, que muchos de ellos ni tan siquiera me habían visto jugar».

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