De Nerja a gran promesa del mediofondo nacional

Oussaim Oumaiz, campeón de Europa de cross sub-20 por equipos, se entrena en Madrid junto a olímpicos como Mechaal

De Nerja a gran promesa del mediofondo nacional
Marina Rivas
MARINA RIVAS

Tiene 18 años y es la primera vez que se separa tanto tiempo de su familia con una única meta: perseguir el sueño de ser deportista de élite y, por supuesto, representando a la selección española. Aunque de descendencia marroquí, Ouassim Oumaiz nació en Nerja, donde residen sus padres y comenzó a calzarse sus primeras zapatillas (con el Nerja Atletismo). Ahora lleva casi cuatro meses entrenándose en las instalaciones del Consejo Superior de Deportes en Madrid, mientras cursa Bachillerato y se entrena a las órdenes del reconocido entrenador Antonio Serrano. Para los que no lo conozcan, este fue dos veces olímpico y por sus manos han pasado –y lo seguirán haciendo– grandes nombres de la historia de este deporte. «Me entreno con Adel Mechaal y su hermano, con Chema Martínez, Javi Guerra… Trabajar con olímpicos es un lujo. Estar aquí es el sueño de cualquiera, no sólo el mío», asegura el joven nerjeño.

«Estar aquí es el sueño de cualquiera, no sólo el mío», explica el joven atleta, que este año buscará destacar en pista en los 1.500 metros

Y es que para él esta es más que una oportunidad, ya que ha pasado de entrenarse con su padre a hacerlo con un grupo de élite internacional. Así comenzó todo: «Cuando pasé a júnior, mi padre quiso dejarme enmanos de un buen entrenador, porque él no sabía mucho más de cómo entrenarme. Habló con Serrano, él aceptó la solicitud y pasé a formar parte de su equipo», argumenta Oumaiz. Cuenta con una beca ofrecida por la propia fundación de su nuevo entrenador para jóvenes promesas de este deporte y gracias a la que espera poder pasar a formar parte de la Residencia Blume para deportistas de alto rendimiento en la próxima campaña. «Estoy concentrado, motivado y en forma. He modificado mi alimentación, ahora tengo una dieta y unos entrenos más exigentes, y estoy notando mejoras», explica el fondista.

«Oussaim tiene muy claro lo que quiere», recalca su entrenador, Antonio Serrano

Todo atleta que se precie es conocedor del prestigio del exatleta y entrenador Antonio Serrano, quien comparte inicios con el joven fondista nerjeño, ya que fue el primer medallista español de la historia en un Europeo de cross. Grandes nombres han pasado por sus manos, aunque a uno de ellos lo recuerda con especial cariño. «Cuando tuve a Juan Carlos Higuero, venía de ser medallista júnior en 5.000 y luego acabó en 1.500, la prueba para la que voy a trabajar con Ouassim», explica. Y recuerda: «Higuero, cuando vino aquí, no sabía lo que podía hacer y acabó cuarto olímpico. Yo me voy a poner en lo mejor, quiero que él (Oumaiz) sea buen atleta y tiene muy claro lo que quiere, quiere ser de alto nivel y le va a venir bien estar rodeado de ellos». Asegura que no será fácil pero que con buenos entrenamientos pueden lograrse objetivos, sobre todo, cara al futuro próximo. «Ouassim se ha entrenado muy bien estos meses, se ha clasificado fácilmente para la selección de Cross. Ahora vamos a trabajar para ir a por las medallas cuando sea absoluto. No es fácil, pero vamos a intentarlo», se sincera.

Gracias a esos avances ya comienza a destacar en su categoría (sub-20), primero con un tercer puesto en el Cross de Atapuerca, después ganando el Cross Internacional de Soria y, ahora, también como campeón de Europa de cross por equipos en la que fuera su segunda internacionalidad. «En el Mundial del año pasado (en Kampala) la carrera fue mala, quedé demasiado atrás, pero me motivó para seguir adelante. En este Europeo esperaba poder mejorar posiciones», confiesa Oumaiz. Y así lo hizo. Aunque no sólo eso. Este año el joven atleta buscará destacar también en pista en la modalidad de 1.500 metros, la que muchos reconocen como la prueba estrella del atletismo español.

El papel de su padre

Los que le conocen saben de sobra de dónde le viene su pasión por este deporte, quién es su referente: su padre es Abderrahim Oumaiz, internacional con la selección marroquí y con el que guarda una relación muy especial. «Él me contó que iba a ir al Campeonato del Mundo a correr la media maratón, pero se lesionó justo un día antes. Me quedé impactado… Entonces empecé a entrenarme fuerte y el año pasado conseguí ir al Mundial. Me motivé por lo que me contó y conseguí llegar por él, aunque luego no me saliera el resultado que esperaba». Esa pequeña decepción fue la causante de que su futuro lo llevara a trasladarse a Madrid, a pesar de que lo intentase todo para llegar a punto a aquella competición, como las continuas idas y venidas a Marruecos para realizar entrenamientos en altitud: «Íbamos a Ifrane, en el Atlas de Marruecos. Allí hay pista, montaña, bosque… Está muy bien, está a unos 1.700 metros. El primer año que llegué allí tuve problemas de rodilla por el frío, pero me acabé acostumbrando».

El atleta nerjeño, en unos ejercicios de estiramiento.
El atleta nerjeño, en unos ejercicios de estiramiento. / M. Rivas

Asentado ya en su nueva vida en Madrid, más allá de los cambios en los entrenamientos y en la alimentación, el joven atleta deberá renunciar también a otros aspectos de su vida si quiere seguir destacando. Incluso, el Ramadán (práctica de la religión musulmana).

«He modificado mi alimentación, ahora tengo una dietas y unos entrenos más exigentes, y estoy notando mejoras»

«Mi entrenador me recomendó no hacerlo. Tengo entendido que si no lo hago ese mes (junio ojulio) lo puedo recuperar más tarde y podría hacerlo al final de la temporada, o a cambio le podría dar apoyo a un necesitado», asegura Oumaiz, dispuesto a romper los esquemas para cumplir sus metas.

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