El nuevo referente malagueño de la velocidad

Troyano posa con la medalla de bronce en el estadio de atletismo Ciudad de Málaga. /Migue Fernández
Troyano posa con la medalla de bronce en el estadio de atletismo Ciudad de Málaga. / Migue Fernández

A sus 20 años, Javier Troyano fue bronce en el relevo del pasado Europeo sub-23 en 4x100 y ya es tercero en el ‘ranking’ nacional absoluto en los 200

MARINA RIVAS

Pese a la gran cantidad de atletas y clubes que puedan existir en la provincia de Málaga, no muchos se hacen a la idea de lo que cuesta que, de entre esos miles de personas, salga un nombre destacado en el segmento de la velocidad. Alguien que aspire a convertirse en todo un referente nacional e incluso internacional. En los últimos años ya lo hicieron el tres veces internacional Josué Mena e incluso Guillermo Alcalá (ambos del Cueva de Nerja). Ahora, y sin apenas darse cuenta, los aficionados del atletismo malagueño tienen un nuevo atleta al que empezar a seguir de cerca en sus competiciones. Se trata del velocista del Club Atletismo Málaga Javier Troyano. Con sólo 20 años, el costasoleño se ha asentado el tercero del ‘ranking’ nacional absoluto en los 200 metros lisos este curso, sólo por detrás del plusmarquista nacional, Óscar Husillos, y de Daniel Rodríguez.

Medallista en su debut con la selección, hacía pértiga hasta junio y de una tacada logró en un día las marcas de 100 y 200 para competir a nivel internacional

Para los que siguen de cerca este deporte, no se trata sin embargo de una cara desconocida. Y es que este estudiante de TAFAD (técnico en animación y actividades físicas y deportivas) ya dio la sorpresa el pasado verano al conseguir el bronce en el Campeonato de Europa de Grosseto (Italia) junto al equipo nacional de relevos del 4x100, máxime cuando se trataba de la primera internacionalidad del malagueño. «A mí me dicen de ir a mi primer Europeo y encima conseguir medalla, y lo firmo. De repente, nos vimos allí en la semifinal, pensando que podíamos hacerlo. Nos clasificamos para la finaly con récord de España», afirma Troyano, rememorando aquella alegría. Como contaba, además, lo hizo batiendo un récord nacional (con 39.94) que, sin saberlo, volverían a romper al día siguiente, en la carrera final (con 39.54). Así relata el momento el atleta: «El ambiente ya era de fiesta. Sólo pensaba que ya estábamos disfrutando con estar allí, que lo que teníamos que hacer ya lo habíamos hecho y que ya sólo teníamos que correr. Eso sí, ya que nos vimos tan bien en semifinales, quisimos volver a batir el récord». Aquella gesta ya forma parte de la historia española de este deporte.

Sus datos

Nombre: J
Javier Troyano Almagro.
Lugar de nacimiento y edad:
Málaga, 20 años.
Altura y peso:
1,71 m y 72 kilos.
Club:
Club Atletismo Málaga.
Entrenador:
Antonio José Rivera.
Mejor marca personal:
10.50 en los 100 metros mientras que en 200 cuenta con 21.17 (en pista cubierta) y 21.23 (al aire libre).
Palmarés:
Bronce europeo sub-23 con el equipo de relevos de 4x100 metros y récord de España (39.59), campeón nacional promesa en 200 en pista cubierta y subcampeón nacional júnior en 100 y salto con pértiga (4,75 metros).

Para correr no sólo hacen falta largas sesiones de entrenamiento. También hay que partir con cierto nivel de talento, el que parece desprender Troyano, que logró todo esto apenas unos meses después de haberse centrado expresamente en la velocidad. «Antes era pertiguista y tenía 4,75 de marca, cerca de la mínima europea», recuerda. Y continúa: «Empecé a entrenarme en velocidad en junio del año pasado. Hice muy buena marca en mi primer 100 en competición, intenté la marca nacional absoluta (para competir en categoría sénior)y la conseguí. Después me planteé la europea y de nuevo la conseguí. Y en el 200, igual. Sólo pensaba: ‘No puede ser posible que en un día me haya hecho las dos’. Mi entrenador y mis compañeros estaban flipando…», relata. Un logro al que aspiran todos los atletas y que muy pocos pueden conseguir. En ese pequeño porcentaje se asienta el malagueño, con una facilidad que ahora deberá seguir puliendo para alcanzar los nuevos retos marcados en su agenda.

Calendario y aspiraciones

Hace sólo un par de semanas, Troyano se coronó por primera vez campeón de España promesa de 200 en pista cubierta y además consiguiendo marca personal (21.17). Y hace ocho días se quedó a las puertas del podio (fue cuarto, a una sola décima del tercer puesto) en el Campeonato de España absoluto. Eso sí, con la mínima en los 100 metros (10.50) ya en el bolsillo para su siguiente encuentro internacional, los Juegos del Mediterráneo, únicamente le queda bajar unas centésimas para alcanzarla en los 200 (21.10). Tras esta competición, las siguientes grandes citas en su calendario serían el Nacional absoluto y el Europeo de Berlín a mediados de agosto. Y no sólo eso. Troyano no se conforma y ya comienza a soñar en grande. «Quiero verme en unos años en el máximo nivel y con aspiraciones de ir a Tokio 2020. Esa es mi meta. Pero para eso hay que trabajar muchísimo y todavía quedan dos años para ver qué sucede», se sincera, ilusionado.

Los Juegos Olímpicos son el gran sueño de todo atleta de élite que se precie y para el que Troyano asegura que quiere prepararse sin alejarse de la capital costasoleña: «Me han ofrecido becas en Estados Unidos, pero si esos Juegos puedo preparármelas aquí en Málaga, con mi entrenador, en mi casa, mejor. Lo tengo todo aquí».

A pesar de su juventud (20 años), el velocista malagueño tiene las ideas claras. Quiere llegar lo más alto posible y eso conlleva renunciar a muchas cosas. «¿Que vienen unos amigos a visitarme a Málaga? Les digo que lo siento pero que tengo que competir. ¿Que un compañero me dice de quedar? No puedo, tengo que entrenarme… Cuando estoy en época de competición, tengo claras mis prioridades, pero no se me va a caer el mundo por no irme de fiesta, por ejemplo», explica el atleta, que entre el TAFAD y sus entrenamientos casi vive en la pista de atletismo. el mismo espacio en el que se ve cumpliendo sus sueños: «Espero verme el día de mañana con un título que certifique que he podido estar en unos Juegos Olímpicos. Nada más. Con eso sería muy feliz».

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