El muaythai también existe

Los malagueños Badrezzamane y Guerrero, campeones españoles júniors, buscan recursos para ir al Mundial en Tailandia porque el CSD no reconoce su especialidad

Clara Guerrero e Ismael Badrezzamane, en el Gimnasio Lum King KO. /Sur
Clara Guerrero e Ismael Badrezzamane, en el Gimnasio Lum King KO. / Sur
FÁTIMA ÁVILA-CASANOVA

Los luchadores malagueños de muaythai Ismael Badrezzamane y Clara Guerrero han sido seleccionados por la Asociación Española de muaythai para participar en el Campeonato del Mundo júnior de la disciplina, que se disputará del 3 al 11 de agosto en la cuna de este deporte, Bangkok (Thailandia). Esta es la primera ocasión en la que Málaga tendrá representación en un Mundial, organizado por la Federación Internacional, en esta disciplina deportiva.

Tras mostrar su hegemonía a nivel regional y nacional esperan dar un paso más en sus carreras deportivas midiéndose a los mejores del planeta

Para conseguir tal gesta, tanto Badrezzamane como Guerrero han tenido que proclamarse campeones de Andalucía y de España, aunque en el caso de Guerrero, al no haber rival de su peso en el Estatal, consiguió directamente la plaza para el Mundial tras ganar el Regional por K. O. En la cita de Bangkok, a la que acudirán 2.300 deportistas de 110 países, se enfrentarán a los mejores luchadores del mundo; a pesar de ello, su entrenador, David Guerrero, confía en sus pupilos y está seguro de que tendrán posibilidades de hacer un buen papel: «La suerte es fundamental en estas citas, porque si en la primera ronda te toca con alguna de las potencias, como Tailandia o Rusia, directamente te puedes despedir de la competición. Sin embargo, si les toca medirse a rivales como Italia, India o Portugal, por decir algunos, tienen posibilidades de seguir avanzando. Ellos se están entrenando duro y van a intentar dar lo máximo».

Incertidumbre

Badrezzamane, montejaqueño de nacimiento, compite en la categoría júnior de menos de 54 kilos mientras que la rondeña Clara Guerrero está encuadrada en la de menos de 45 kilos. Ambos no sólo se enfrentan a la dureza de unos entrenamientos destinados a preparar la cita mundialista, sino que también conviven con la incertidumbre de no saber si podrán hacer su sueño realidad, relata el campeón de España:«Estamos vendiendo camisetas, haciendo rifas... todo lo que se nos ocurre para intentar recaudar dinero y así poder viajar a Tailandia». Seguidamente, Guerrero apostilla:«Los billetes son muy caros, porque el Mundial es en agosto, en plena temporada alta, y vamos a un país muy turístico». El entrenador y las familias de los jóvenes no pierden la esperanza, y a pesar de no contar con ninguna ayuda, ya que el muaythai no está reconocido en España por el Consejo Superior de Deportes, no pierden la ilusión y siguen en su empeño por lograr su sueño.

«Vendemos camisetas, organizamos rifas, y todo aquello que se nos ocurre para recaudar dinero»

«En el muaythai no se ven las provocaciones ni peleas fuera del ring que hay en otros deportes» Clara Guerrero Júnior (menos de 42 kilos) Ismael Badrezzamane Júnior (menos de 54 kilos)

«Mi familia es mi principal apoyo. Siempre está presente en mis combates» Clara Guerrero. Júnior (Menos de 42 kilos)

«Desde el sofá de casa no se consigue nada. Hay que luchar y dar lo mejor de uno mismo» Clara Guerrero. Júnior (Menos de 42 kilos)

Tesón y constancia no les falta, algo que se aprecia con sólo entablar una pequeña conversación con la risueña Clara, una guerrera que ha puesto todo de su parte para ganar en algo más de un año los 12 kilos que le faltaban para encontrar rivales con las que competir:«Desde el sofá de casa no se gana nada. Yo voy a dejarme la piel, quiero disfrutar al máximo, y lucharé todo lo que pueda». Guerrero comenzó a practicar este deporte hace escasamente año y medio. En este tiempo ya ha disputado cuatro peleas, de las que ha ganado tres, una de ellas por K. O. Su familia es su principal apoyo. Por ello, tanto su abuela Lola como sus padres acuden a cada uno de sus combates, relata orgullosa:«A mi abuela le gustaría que hiciese otro deporte como, por ejemplo, gimnasia rítmica. Ella no entiende que me guste pegarme con mis rivales. A pesar de ello, siempre está en la grada animándome, aunque nunca mira hacia el ring».

Ismael Badrezzamane, por su parte, lleva cerca de cuatro años practicando el arte de las ocho armas. Aficionado a las artes marciales desde bien pequeño, se quedó totalmente prendado de este deporte el primer día que lo practicó en el gimnasio en el que se entrena, el Lum King KO. La pasión por los deportes de contacto la ha heredado de su padre, Mohamed, quien nunca llegó a competir en ninguna de estas disciplinas. El joven, una de las grandes promesas en España, destaca los valores del muaythai:«Aquí siempre hay un vencedor, que se decide encima del ring, por lo que una vez que bajamos todos somos compañeros. Nunca vas a ver las provocaciones ni las peleas que hay, por ejemplo, en el fútbol».

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