Mechaal roza el bronce y demuestra que no es «ni un dopado, ni un apestado»

Sorprende con un cuarto puesto que ya es historia de España en el Mundial y reivindica su inocencia: «No tengo nada que ver con el de 2016»

M. OLMEDA

Madrid. Adel Mechaal ya es historia del atletismo español. En una prueba fetiche como es el 1.500, que ha encumbrado a mitos como Fermín Cacho y Reyes Estévez, el mediofondista de origen marroquí se ha colado entre los mejores del país. No pudo sellar su participación en el Mundial con una medalla, pero sí lo hizo con un cuarto puesto, el mayor éxito de la delegación española en Londres.

Precisamente desde que Reyes Estévez consiguiera el bronce en Sevilla, hace 18 años, sólo Manuel Olmedo ha corrido tan rápido en el 'milqui' de un Mundial como Mechaal. Fue en Daegu, en 2011.

Un cuarto puesto que le sirve para reivindicar su inocencia ante las acusaciones de dopaje que le perseguían desde que en 2016 se saltara tres controles. «Ni siquiera sabía si iba a seguir en el atletismo. Estaba desolado, pero he trabajado muy duro para demostrar que el Mechaal de 2016, ese que decían que se dopaba, no tiene nada que ver con el de 2017, que ha pasado 28 controles, ha estado trabajando en la Blume como todos, y es mucho mejor», aseguró el mediofondista aguantando las lágrimas. Eran de rabia: «Ha sido muy duro demostrarle a todo el mundo que no soy un dopado, ni un apestado».

Un relevo de récord

Y si la actuación de Mechaal puede catalogarse como histórica, la de los chicos del 4x400 no admite dudas: con un tiempo de 3:00.65, el equipo español destrozó el récord nacional por casi ocho décimas. Óscar Husillos, Lucas Búa, Darwin Echeverry y Samuel García, un póker difícilmente repetible.

No pudo certificarse el éxito con la soñada medalla, demasiado cara con los trinitenses, los estadounidenses y los británicos de por medio. Sencillamente volaron. Tampoco pudo el cuarteto español con el belga y tuvo que conformarse con un quinto puesto que aun así sabe a gloria. Más todavía teniendo que en cuenta que ninguno de los integrantes del relevo ha cumplido 26 años y que 2017 ha sido la primera temporada en la que han competido juntos.

Igual que en la fase de clasificación del sábado, la tercera posta del 'junior' Darwin Echeverry resultó clave en el desenlace final. Con sólo 21 años ha demostrado estar ya hecho para la élite, codeando para no perder la posición y arriesgando cuando era necesario.

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