Jongeneel: «Este ha sido el desafío más complicado de los que he realizado»

Christian Jongeneel sale del agua tras su llegada al puerto de Agaete, en Las Palmas/Brazadas Solidarias
Christian Jongeneel sale del agua tras su llegada al puerto de Agaete, en Las Palmas / Brazadas Solidarias

Las malas condiciones del mar y los problemas físicos no impiden al malagueño nadar 70 kilómetros desde Tenerife a Gran Canaria por un fin solidario

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

No hay océano lo suficientemente ancho para Christian Jongeneel, y ayer lo volvió a demostrar. El malagueño completó el desafío de cubrir a nado la distancia que separa las islas de Tenerife y Gran Canaria, unos 70 kilómetros. El ultrafondista, que recauda fondos para la Fundación Vicente Ferrer con la asociación Brazadas Solidarias comenzó el desafío el miércoles a las cinco de la tarde y, tras haber estado nadando toda la noche, llegó ayer a las 10.30 horas a Las Palmas. Este nuevo logro se une a los que ya a realizado a lo largo de su carrera, el último, el de dar dos vueltas a la isla de Manhattan.

Pero el éxito de Jongeneel ha sido doble, pues este desafío que se había marcado, tenía como objetivo recaudar fondos para financiar la reconstrucción de una casa de acogida para 25 niñas y niños huérfanos o abandonados de Anantapur, en la India rural, de la mano de la Fundación Vicente Ferrer, la ONG de la que Jongeneel es abanderado. Concretamente, la idea era recaudar 7.500 euros en 35 días, y gracias a la gran difusión que ha tenido el desafío de Jongennel ayer se cubrió esta cantidad hasta llegar a los 7.718 euros.

Olas y dolor de estómago

Después de toda la tarde del miércoles y toda la madrugada nadando, Jongeneel llegaba la mañana de ayer al puerto de Agaete, en la zona oeste de Gran Canaria. El nadador prefirió comenzar su travesía por la tarde para afrontar la noche con las reservas de energía al máximo. Pero las cosas se torcieron desde el primer momento para Jongeneel, que nadó acompañado del barco ‘Matador’, además de una embarcación de la Guardia Civil. Eso sí, como en todo desafío de estas dimensiones, el malagueño ha vivido momentos complicados. Recorrió los 70 kilómetros que separan a las islas en 17 horas sin neopreno, enfrentándose a las complejas condiciones del mar y tras mucho sufrimiento debido al frío y a problemas estomacales severos que complicaron el reto. «El momento más duro han sido las últimas horas de la noche en las que tuvo que luchar para que su estado de ánimo no decayera», explicó ayer uno de los miembros de su equipo.

«Ha sido una noche muy dura y muy larga, no me amanecía nunca», asegura

«El esfuerzo ha merecido la pena; recaudamos el dinero que nos fijamos», dice

Durante la travesía el mar estuvo en calma, pero en la salida de Tenerife se enfrentó a la corriente del norte y al elevado número de horas sin luz. Es el primer deportista de la historia que ha logrado este reto sin ningún elemento de ayuda externa y con una temperatura del agua que rondó los 20 grados durante la noche. La iniciativa ha contado con el apoyo de Turismo Costa del Sol y del Real Club Náutico de Tenerife.

Jongeneel se hidrata durante su travesía.
Jongeneel se hidrata durante su travesía. / Brazadas Solidarias

«La previsión del mar era muy favorable y había un mar de fondo con un periodo amplio entre olas y olas, pero nada más salir de Tenerife nos encontramos con una situación muy distinta, pues el mar venía muy picado y eso dificultaba mucho nada. Esto empezó a pasarme factura muy rápido, pero no sólo a mí, sino a la gente que me acompañaba en el velero de apoyo, que no tardaron en empezar a vomitar», explicaba ayer Jongeneel a SUR horas después de completar su desafío.

Fue una noche interminable para el nadador malagueño, cuyo físico se fue debilitando precisamente por el mareo y las complejas condiciones del mar. «La noche fue interminable. Parecía que no iba a amanecer nunca. Ha sido uno de los desafíos más duros y complicados que he realizado, sino el peor. Fueron demasiadas horas nadando de noche. Casi desde el principio empezó a dolerme el estómago, y ya no pude alimentarme ni tomar los preparados alimenticios, al final sólo podía beber agua y a duras penas. Pero el esfuerzo ha valido la pena y hemos conseguido el objetivo de recaudar el dinero que nos habíamos fijado», explicaba el malagueño feliz. «La gente no para de preguntarme qué es lo próximo que voy a hacer, pero ahora sólo quiero pensar en descansar. Estoy muerto, fundido», bromeaba después de haber nadado 70 kilómetros.

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