«La adrenalina del boxeo me atrapó»

Joana Pastrana. /Efe
Joana Pastrana. / Efe

Joana Pastrana ha conquistado el cinturón mundial del peso mínimo a los dos años de su debut profesional. «Estoy viviendo un sueño, pero no llego a mil euros al mes»

JOSEBA VÁZQUEZ

¿Ha tenido ya tiempo de descansar, física y emocionalmente, del exitazo del fin de semana?

– Bueno, físicamente, sí; emocionalmente, todavía lo estoy masticando. Me había propuesto este objetivo, pero es un triunfo tan grande que se tarde en digerir.

Joana Pastrana (Madrid, septiembre de 1990) está feliz, muy feliz, pero procesando aún lo sucedido la noche del 22 de junio en el polideportivo José Caballero de Alcobendas. Apenas sesenta horas después de conquistar el cinturón de campeona del mundo del peso mínimo en la versión de la IBF (Federación Internacional de Boxeo), la púgil admitía estar atravesando su particular resaca. Aunque «es muy bien recibida, claro; es la mejor sensación posible en el mundo del deporte». Ahora pide un respiro. Y es que todo en la trayectoria deportiva de esta mujer está sucediendo muy rápido. A velocidad meteórica, en realidad. Hace exactamente dos años que Pastrana abandonó su empleo como camarera en un gastrobar para dedicarse por completo al boxeo –con el que tuvo su primer contacto en 2013– y apenas unos meses más de su debut profesional, en febrero de 2016.

Ella lo admite con naturalidad: «Sí, estamos yendo rapidísimo y con muy buenos resultados». Y tanto. Antes del reciente título mundial, ganado a los puntos frente a la alemana Oezlem Sahin, ya lucía dos europeos (alzados en mayo de 2017 y en septiembre del mismo año). Pudo sentarse en el trono continental incluso en diciembre de 2016, en Alemania, pero se lo impidió un infortunio en forma de rotura del segundo metacarpiano de su mano derecha en pleno combate. Joana no abandonó, aguantó los diez asaltos y perdió por un solo punto. La lesión le obligó a pasar por el quirófano y durante meses entrenó con un brazo en cabestrillo, una limitación que fortaleció su golpe de izquierda.

¿Cómo es eso de seguir peleando con una sola mano?

– Nos propusimos que teníamos que hacerlo. Cuando estás ahí es difícil decir 'ya no puedo más'. Tenía otra mano y decidimos tirar para adelante. Las ganas que tenía de disputar el título y la adrenalina que sentía en ese momento hacían que el dolor no me molestara tanto.

Cuadrilátero

¿Primera o segunda?
La proliferación de organismos regidores del boxeo, así como la sucesiva desaparición de unos y la creación de otros a lo largo de la historia, genera múltiples debates. Por esto, existen argumentos para considerar a Joana Pastrana la primera española en obtener un título mundial de boxeo y, también, para adjudicar ese honor a María Jesús Rosa. Esta logró en 2003 el máximo campeonato internacional del peso minimosca por la WIBF, que sancionaba entonces los títulos femeninos antes de que los cuatro grandes organismos (IBF, WBC, WBA y WBO) entraran en el boxeo de mujeres. Mayoritariamente se considera a Rosa la pionera nacional en este apartado, aunque el hecho de que la WIBF no haya estado asociada a ninguna de las otras cuatro entidades convierte a Pastrana en la primera española campeona del mundo por una de ellas; en concreto, la IBF.
13-1
Con la lograda en la noche del viernes, Joana Pastrana suma 13 victorias como profesional (cuatro de ellas por K.O.) y una sola derrota.

«Debo mirar por mi futuro»

Habla la boxeadora en primera persona del plural, implicando así en su relato a todo un equipo encabezado por su entrenador, el también púgil Nicolás González, y el mánager Álvaro Gil-Casares. Hombres que, junto a otros, se encargan, por ejemplo, de que Joana pierda en las semanas previas a cada pelea más de un 13% de su peso para bajar de los 55 kilos que marca habitualmente a los 47,600 máximos de la categoría mínima. La chica pasó su infancia en una barriada humilde de Carabanchel, pero rechaza el tópico de relacionar el boxeo con orígenes modestos. «Cuando yo empecé a practicarlo ya no vivía en ese barrio. Estaba con mi familia en un pueblo muy tranquilo (Lozoyuela). Ahí me independicé y me inicié en el boxeo. Antes había jugado a fútbol, baloncesto, voleibol...».

¿Qué le llevó a decantarse por el cuadrilátero?

– Me llamaban la atención los deportes de contacto y cuando lo probé noté una adrenalina que no sentía con otros deportes. Quería más y más... Me enganchó la adrenalina del boxeo y me propuse entrenar a diario y varias horas.

Y, aparte de títulos, ¿esto le da para vivir?

– Muy mal. Esperemos que ahora, con el campeonato del mundo, haya patrocinadores que se animen, pero yo no llego a mil euros al mes. Malvivo. Estoy viviendo un sueño porque estoy cumpliendo objetivos, pero no es recomendable para llevar una vida económicamente desahogada. He empezado Marketing e Informática, buscando otra salida. Soy joven y tengo que mirar por mi futuro. Hay que tener más puertas abiertas.

¿Y ahora? Ya sabe lo que se dice, que lo más difícil no es llegar, sino mantenerse...

– Sí. Ahora hay que descansar un poco, pero ya tenemos en la cabeza la intención de unificar. Hay cuatro grandes organismos mundiales en el boxeo y el objetivo es o defender este cinturón o intentar hacernos con otra corona.

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