Cómo jugar el Europeo de tchoukball y no morir en el intento

Las jugadoras de la selección, en un entrenamiento/L. C.
Las jugadoras de la selección, en un entrenamiento / L. C.

El equipo, que está sin patrocinador y se encuentra dividido entre Málaga y Madrid, ha encontrado una original idea para entrenar juntas y cumplir con el sueño de representar a España en Milán

Mari Carmen Parra
MARI CARMEN PARRAMálaga

La disputa de cualquier torneo que se precie necesita de un entrenamiento previo. De hecho, sería algo impensable el que la selección española de fútbol o baloncesto acudiera a un Mundial o un Campeonato de Europa sin haber entrenado previamente juntos. Pues bien, esto que, a priori, sería lo más normal en el mundo del deporte, se ha convertido en un obstáculo para las doce chicas de la selección nacional de tchoukball, un deporte desconocido para el gran público, que comenzó a practicarse en España en 2011, pero que poco a poco está expandiéndose, por ser una variante del balonmano, pero en el que destaca que no se permite el contacto entre rivales (lo que conlleva un menor riesgo de lesiones), de ahí que a esta práctica se la conozca como el Deporte de la Paz.

En España los núcleos más importantes en la práctica del tchoukball se encuentran en Málaga y Madrid, de ahí, que las jugadoras de ambas ciudades necesiten entrenar juntas de manera regular para poder hacer un buen papel en el Europeo de Milán que se disputará este verano entre el 1 y el 5 de agosto. Sin embargo, en las concentraciones que deben llevar a cabo es donde radica el problema, ya que sin patrocinador de por medio o algún tipo de apoyo económico para los viajes se antojaba complicado el poder entrenar. No obstante, las ganas de todos los integrantes del combinado nacional por no pasar de puntillas por el torneo llevó al seleccionador, Luis Crespo, a buscar una idea de lo más original.

Como unas chicas residen en el centro de la península y otras al sur, Crespo cogió un mapa y buscó el punto intermedio entre Madrid y Málaga para encontrar un lugar de encuentro que viniera bien a sus jugadoras y poder concentrarse una vez al mes durante un fin de semana. Tras rastrear por los pueblos cercanos a Despeñaperros, Luis Crespo se decantó por La Carolina (Jaén).

Luis Crespo contactó con el ayuntamiento de La Carolina quienes se volcaron con la selección, no pusieron ningún problema a que utilizaran sus instalaciones y los acogieron con los "brazos abiertos".

En La Carolina ya han realizado dos concentraciones. La primera vez fue todo un éxito, ya que "cerca de 300 personas acudieron para ver un entrenamiento", relata Luis Crespo; mientras que en la segunda ocasión, que tuvo lugar este fin de semana pasado, fue un tipo de público más interesado en este deporte. En cuanto a lo meramente deportivo, esta última concentración ha servido para ir haciendo más dinámicas de grupo e ir logrando una mayor compenetración entre las jugadoras y para reclutar a tres nuevas jugadoras de esta localidad.

Ahora, que ya han encontrado un lugar donde poder entrenar todas las integrantes una vez al mes, el siguiente paso que se han marcado es al ser más chicas de Madrid es entre todas 'financiar' el alojamiento de las malagueñas, ofreciéndoles sus casas para que éstas puedan pernoctar y así alternar las concentraciones en La Carolina con las de Madrid.

La selección española
La selección española

Acerca de qué posibilidades tienen en el próximo Europeo, Luis Crespo es sincero: "Es complicado, porque tenemos un equipo muy heterogéneo con chicas que vienen de otros deportes, a excepción de una jugadora; mientras que para las otras jugadoras de las otras selecciones es su primer deporte, son más jóvenes y juegan más entre ellas al ser países más centroeuropeos". "Somos los últimos en llegar a este deporte", afirma el seleccionador, a la vez que asegura que esto no les echa para atrás y buscan crecer y expandirse.

Uno de los primeros pasos es el de encontrar patrocinador. "Estamos buscando patrocinadores y 'partners' que nos hagan la práctica de este deporte más fácil", señala Crespo, que también añade que un objetivo ideal sería pasar de ser asociación a federación, "lo que supondría que el número de clubes y los que estamos metidos en el tchoukball somos más".

El tchoukball en Málaga

Una de las integrantes del equipo nacional es la malagueña Rocío Carro, capitana del equipo de Málaga, que relata que conoció este deporte a través de una amiga que se fue a vivir a Madrid. "Su novio y ella lo practicaban y ellos fueron los encargados de enseñarlo a un grupo de amigos y conocidos interesados en saber cómo se jugaba al tchoukball". Fue en 2013 en las pistas de La Roca donde comenzaron a jugar y tanto les gustó que decidieron formar el primer equipo de tchoukball fuera de Madrid y empezaron a jugar en torneos allí. "Vamos un par de veces al año, porque la distancia no favorece que juguemos en todas las jornadas de Liga".

Integrantes del equipo mixto de tchoukball de Málaga
Integrantes del equipo mixto de tchoukball de Málaga

Para Carro, lo que más "engancha" del tchoukball son los valores que transmite. "Soy maestra de Primaria y educar en un entorno de paz es prioritario", señala la jugadora, que hace hincapié, además, que al jugar "mayoritariamente en modalidad mixta (salvo competiciones internacionales) y gracias a que no hay contacto, chicos y chicas juegan en igualdad".

Este deporte se está expandiendo lentamente por Málaga y en esta 'misión' se encuentra el equipo de Málaga, que ha conseguido que el tchoukball se practique en el colegio público Rosa de Gálvez, donde se ha formado el primer equipo de extraescolares de España.

Alumnos del colegio público Rosa de Gálvez practicando tchoukball
Alumnos del colegio público Rosa de Gálvez practicando tchoukball / R. C.

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