El esperado 2018 de Ángel Medina

El esperado 2018 de Ángel Medina

El karateca malagueño aspira a consolidarse en la élite tras brillar a nivel internacional como sub-21

MARINA RIVAS

Le pedimos a Ángel Medina que se autodefiniera en tres palabras y escogió: esfuerzo, perseverancia y motivación. Claves, sin duda, de la filosofía de todo amante de las artes marciales. Han pasado 15 años desde que este joven de Torrox (ahora con 20) se iniciara en el mundo del kárate de la mano de Javier Fenech en su localidad. Desde entonces, se ha consagrado como uno de los mejores palmarés de la selección española en kumite (combate) en categoría sub-21, obteniendo medallas nacionales e internacionales que han hecho que la Fundación Andalucía Olímpica apueste por él con una de sus becas. Con el nuevo año llegan también nuevos retos para él, que competirá de forma definitiva en -67 kilos (hasta ahora -60 kilos) y se centrará exclusivamente en la máxima categoría, la absoluta, donde espera asentarse en la élite y poder encaminar su posible futuro olímpico. A través de las siguientes diez curiosidades sobre Medina, invitamos a conocer un poco mejor a este prometedor karateca malagueño.

1. Estudia Ingeniería Industrial, pero siempre quiso ser notario

«Siempre he querido ser notario y estudiar Derecho, como mi tía, pero luego vi que había que estudiar Historia y decidí cambiar de rama. Siempre se me han dado bien las matemáticas y la tecnología y me decanté por Ingeniería Industrial. Ahora estoy cursando asignaturas de primero y segundo de carrera».

2. Es un gran aficionado de los libros espirituales

«Me gusta leer. Si tuviera que decir un libro favorito, sería ‘El guerrero pacífico’, sobre un deportista de alto nivel que busca desarrollarse interiormente, o también ‘El monje que vendió su Ferrari’, sobre un millonario al que un accidente le cambió la vida. Tengo gustos particulares. En cuanto a las películas también me gustan las que te hacen pensar todo el rato, que te enseñan algo».

3. Tiene tres tatuajes

«Llevo uno en el brazo que pone ‘Esfuerzo y sacrificio son mi recompensa’, porque para mí una recompensa no es sólo el logro final, sino todo lo que conlleva el camino. A nivel de competición, no me importa tanto el resultado como todo lo que he sufrido para llegar a ese momento. Luego llevo una balanza en la espalda, por el signo de mi madre (libra) y debajo escrito ‘karate-do’ (el camino de la mano vacía), en japonés, porque este deporte es el que da equilibrio a mi vida, es lo que me ha hecho crecer como persona. Y tengo un lobo en el brazo, porque soy un poco solitario, pero a la vez me gusta estar rodeado de los míos».

4. Pasó de ver a sus ídolos por televisión a convivir con ellos

«Uno de mis ídolos siempre ha sido Rodrigo Ibáñez. Desde pequeño veía sus campeonatos y siempre soñaba con pelear como él. En el primer Campeonato de Europa al que fui, en Portugal, salimos un día a dar una vuelta y yo no llevaba más que las zapatillas de deporte. Él estaba en la selección conmigo y se prestó a dejarme unas. Es un gesto que nunca voy a olvidar. Ahora él es compañero mío en la selección. Al principio choca. Me he criado viendo a personas como él, Matías Gómez o Raúl Cuerva, pensando que quería ser como ellos algún día y luego te ves entrenando con ellos y compartiendo su día a día. Es muy gratificante».

Lo que debes saber de él

Palmarés:
Dos veces mundialista(concluyendo séptimo en la cita de 2017), tres veces campeón de España sub-21 y medallista nacional desde categoría cadete, tercero de España absoluto (2017), bronce en los Juegos del Mediterráneo sub-21 (2017), campeón de la liga nacional sub-21 y subcampeón absoluto, séptimo del ‘ranking’ mundial sub-21 en 2017 (y quinto en 2016), subcampeón de Europa sub-21 (2016) y bronce iberoamericano sub-21 (2016), entre otros. Todo ello, en kumite en la categoría de -60 kilos, salvo su último oro nacional sub-21, que se produjo en -67 kilos.

5. Tiene un ritual de concentración antes de competir

«Siempre me gusta ponerme música hasta el momento justo antes de competir. Después me tumbo boca arriba, respiro hondo varias veces e intento mentalizarme de que lo voy a hacer bien. Después, justo cuando entro al tatami, me abrocho fuerte el cinturón y pego un grito”.

6. Su experiencia más extraña en un campeonato fue en su primer Europeo

«Recuerdo estar en el ‘hall’ del hotel de un Campeonato de Europa, en Portugal, donde coincidí con karatecas como Rafael Aghayev, una leyenda viva del kárate, que lo ha ganado todo. Él estaba sentado a nuestro lado y tenía a dos o tres chavales de la federación de Azerbaiyán sólo para él, trayéndole té, chocolate, haciéndole masajes… Como si fuera un Dios. Aquello me sorprendió bastante».

7. Su mejor recuerdo deportivo hasta el momento es su primera medalla nacional

«Sin duda, la primera vez que quedé campeón de España en Gandía, con 15 años. Siempre fue mi sueño desde pequeño. Cuando gané, mi padre saltó desde la grada y vino corriendo a abrazarme y estuvimos llorando… Creo que es el momento más bonito que recuerdo».

8. Renunció a su beca en el Centro de Alto Rendimiento en Madrid para volver a Málaga

«Estuve dos años allí para compaginar los entrenos con los estudios, pero el ritmo de entrenamientos, junto a las competiciones, hizo que no me fuera bien en la carrera… Era muy complicado. Quedé subcampeón de Europa en 2016, gané mis dos campeonatos de España, cogí medalla sénior… No he tenido problema para renovar la beca, pero he decidido renunciar este año para venirme a Málaga y organizarme mejor. Ahora me entreno con Juan Gallardo en Nerja y Eugenio Torres en Málaga».

9. En el futuro, le gustaría trabajar como ingeniero en el extranjero

«Me encanta este deporte, pero en un futuro no me veo dedicándome a la enseñanza. El gran lastre del kárate es la falta de dinero… Si quieres vivir de esto, lo único que puedes hacer es la enseñanza y yo no me veo al cargo de un grupo de niños que probablemente no me hagan caso. Me veo viviendo y trabajando como ingeniero fuera. Siempre me ha gustado Francia, en un futuro me gustaría vivir una temporada allí».

10. El oro en la liga nacional absoluta, su objetivo para la nueva temporada

«Hasta ahora era muy raro ver a alguien de 18 o 19 años en un podio absoluto, pero formo parte de una generación que viene pisando fuerte, muy competitiva. Queremos hacernos un hueco entre los grandes. Para este año el mayor reto es mi cambio de categoría, voy a centrarme en la sénior, que es la verdaderamente importante. Mis objetivos esta temporada van a estar en las ligas nacionales (empezará el día 20 en Madrid), quiero estar en el podio, incluso en el primer puesto, y quiero volver a acudir a los Internacionales con la selección absoluta, formar parte de ella».

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