Madurez y constancia sobre el caballo

Canterano con estrella

Jesús Altamirano. Jinete. El joven malagueño, a lomos de ‘Río Viejo’, ha logrado proclamarse campeón de Andalucía y de España en apenas un mes

Altamirano, sobre ‘Fandanguera’, en las instalaciones del Club Hípico El Pinar./Álvaro Cabrera
Altamirano, sobre ‘Fandanguera’, en las instalaciones del Club Hípico El Pinar. / Álvaro Cabrera
FERNANDO MORGADO

La corta pero exitosa carrera de Jesús Altamirano en la doma vaquera comenzó con un contratiempo. El malagueño, que heredó su afición de su padre y monta a caballo desde muy pequeño, competía en saltos, pero en una caída hace tres años se fracturó un radio y eso le hizo probar con una disciplina menos exigente físicamente.

Ahora, con 14 años, Altamirano es campeón de Andalucía y de España de doma vaquera en la categoría juvenil 1 estrella. Logró ambas hazañas entre septiembre y octubre, en apenas un mes. El jinete llegó al final de la temporada con un palmarés impresionante. Se había hecho con la primera posición en los concursos de Manilva, Ronda, Dos Hermanas, Coria del Río, El Rocío y Villamartín. Mantuvo un nivel envidiable durante todo el año a lomos de ‘Río Viejo’, un caballo angloárabe que ahora descansa tras la intensa temporada.

Así lo ve su entrenador. Juan Manuel Romo: «Tiene todo lo necesario: afición y buena mano»

De sus 21 años de carrera como entrenador de doma vaquera, el malagueño Juan Manuel Romo ha trabajado los dos últimos con Altamirano. Al comienzo, Romo se encontró con un chico tímido y algo inseguro, pero la evolución en su carácter ha ido paralela a la progresión en su técnica sobre el caballo. «Poco a poco comenzó a tener más confianza en mí y ahora, a base de entrenamiento y muchos concursos, tiene una gran seguridad y entiende perfectamente mis indicaciones», explica Romo. Pero si tuviese que destacar algunas cualidades del joven jinete, serían sin duda dos: «Jesús tiene, además de mucha afición por el caballo y por este deporte, buena mano. Son dos aspectos muy necesarios para llegar adonde él ha llegado. La doma vaquera requiere una gran sensibilidad para interpretar lo que transmite el animal y él la tiene», apunta. Para Romo, la pasión por los equinos es fundamental: «El caballo toma sus propias decisiones y puede llegar ser frustrante. Montar todos los días exige mucho al jinete».

En el campeonato andaluz, celebrado en Córdoba, Altamirano salió «a darlo todo». «Había mucho nivel, once o doce caballos y jinetes muy buenos, realmente todos tenían opciones de ganar», asegura. Finalmente, con 217,80 puntos, el malagueño se hizo con la primera posición. Para el Campeonato de España que disputó en Gines (Sevilla), las sensaciones fueron algo diferentes, según Altamirano, pero el resultado, el mismo. «Estaba nervioso porque temía hacerlo peor que en el el andaluz, pero al mismo tiempo haber ganado en Córdoba me daba la tranquilidad de saber que había logrado algo importante», explica. Del jinete, de sólo 14 años, sorprende la madurez que se desprende de sus respuestas, la misma que exhibe en los concursos.

Perseverancia

Los éxitos conseguidos por el joven son solo una extensión de su esfuerzo y constancia en el entrenamiento, que realiza cada día en el Club Hípico El Pinar bajo las órdenes de Juan Manuel Romo. Los fines de semana no descansa y monta en la finca de su familia en Antequera. Allí, los Altamirano tienen varios caballos que van entrenando para la competición. Su última adquisición es un pura raza andaluz en el que tienen despositadas muchas esperanzas.

Muy personal

Nombre
Jesús Altamirano.
Fecha de nacimiento:
7 de octubre de 2003.
Lugar:
Málaga.
Estudios:
Cursa 3º de la ESO en el colegio St. George.
Club:
Club Hípico El Pinar.
Categoría:
Juvenil 1 Estrella.
Entrenador:
Juan Manuel Romo.
Palmarés:
Se proclamó campeón de España de doma vaquera en la categoría juvenil 1 estrella el pasado mes de octubre en el Campeonato celebrado en Gines, en la provincia de Sevilla. En septiembre ganó el Campeonato de Andalucía en la misma categoría en Córdoba. Ambos trofeos los logró a lomos de ‘Río Viejo’.

El malagueño cuenta con el apoyo de su familia y de la marca de piensos para caballos Pavo, que sufraga la alimentación de los equinos. Nada más salir de sus clases en el colegio St. George, su hermana mayor lo lleva a El Pinar para su entrenamiento. Su padre, que fue rejoneador, lo acompaña a los concursos, que suelen celebrarse los viernes entre febrero y octubre. Altamirano compagina perfectamente el deporte con los estudios y ya sueña con repetir en 2018 los éxitos de este año. 

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos