Candela Guijarro, una malagueña de altura

Candela Guijarro supera el listón durante una competición reciente. /SUR
Candela Guijarro supera el listón durante una competición reciente. / SUR

La atleta del Cueva de Nerja está becada en la Indiana Tech University de Estados Unidos, donde estudia y trabaja

MARINA RIVASMálaga

Pasaban las siete de la tarde (la una de la madrugada en horario español) y, por primera vez en todo el día, Candela Guijarro tiene un hueco libre para atender la llamada de este periódico, después de haber terminado con las clases, el trabajo y su sesión diaria de entrenamiento. Ya hace tres años desde que la atleta, saltadora de altura, decidiera dar un vuelco a su vida para probar suerte como estudiante y deportista en Indiana (Estados Unidos). De momento, no se plantea regresar a España.

Cruzó el charco en 2014 gracias a la iniciativa de una agencia que, al ver sus marcas en la modalidad de salto de altura (1,76 metros por aquel entonces), contactó con ella para ofrecerle una beca deportiva en una universidad americana. «Me pedían que les enviara fotos, vídeos de presentación, otros con ejercicios mostrando mi técnica», recuerda la atleta del Cueva de Nerja. Aunque estos no fueron los únicos requisitos, sino que también tuvo que hacer exámenes específicos de conocimientos e idiomas para acceder al centro que deseaba, lo que le llevó todo un año de preparación.

Candela Guijarro García

Nacimiento
12 de abril de 1994, Málaga
Altura y peso
1,80 metros y 64 kilos
Plusmarca personal
1,78 metros
Club
Nerja Atletismo (en España) e Indiana Tech Warriors (en Estados Unidos)
Palmarés
Campeona de Andalucía en todas las categorías, campeona de España cadete, subcampeona en júnior y promesa, y campeona de la NAIA estadounidense por equipos, entre otros

Como cualquier otro atleta, al menos en España, Guijarro sabe de la dificultad que implica poder vivir de este deporte, por lo que los estudios más que una opción son una necesidad cara al futuro. Aunque tenía claro que quería ser fisioterapeuta, optó finalmente por los números. «Para ejercer como ‘fisio’ en España tenía que sacarme el título allí, así que decidí cambiar y estudiar Administración de Empresas y Gestión Deportiva». Es una carrera que cursa durante unas horas de la mañana para compaginar el resto del día con otras labores.

Aparcando lo puramente académico, la malagueña hace prácticas de ‘marketing’ en las oficinas del campus, por las que obtiene 10 dólares la hora (unos 8,5 euros) y, el resto del tiempo, se dedica a entrenarse hasta en dos sesiones diferentes en función del día de la semana (incluido el sábado). Y es que no muchos conocen los niveles de exigencia a los que los deportistas becados se someten en las instituciones americanas, en su caso, la Indiana Tech University (privada). «Necesitas un mínimo de créditos (o asignaturas) aprobados para que te dejen competir… Son muy exigentes. Te quieren ver entrenando todos los días mientras consigues una buena nota media. Aquí se mide de 0 a 4 y, por debajo de 2, no puedes ni entrenar ni competir aunque seas la mejor deportista», argumenta Guijarro.

Guijarro, con el anillo de campeona de su liga.
Guijarro, con el anillo de campeona de su liga.

Se niega a dejar de lado el deporte al que lleva unida desde hace más de una década y, en su llegada, pudo comprobar la relevancia que se le daba al atletismo en los centros norteamericanos. «Aquí hay mucha cultura deportiva. Toman muy en serio a los deportistas, los valoran. Fútbol americano, baloncesto, béisbol y atletismo son las modalidades que más se potencian en las universidades», explica. «Hasta los profesores te ven más responsable porque estas estudiando y entrenando, más aún si vienes desde lejos», añade.

En su caso, entrenando para la NAIA, una liga que abarca más de 250 instituciones y que convive con la NCAA, donde se encuentran las universidades de mayor potencial económico y la NJCAA, la menos notoria de las tres. Y, aunque estas ligas no pueden competir entre ellas, sí que pueden medirse en caso de tratarse de equipos de gran calidad, como es el caso del conjunto de Guijarro. «Somos los actuales campeones nacionales y por eso hemos podido competir contra centros de la NCAA y equipos de profesionales, incluso olímpicos. Competimos con atletas de mayor nivel cuando nos ven con capacidad de mejorar», explica la joven atleta malagueña.

Eso sí, no todo son exigencias. Al ser deportista también puede beneficiarse de facilidades que ella misma exportaría al modelo español: «Puedes elegir tus asignaturas y los horarios que más te beneficien para compaginarlo bien con la temporada. Yo opto por coger las más sencillas en la parte del año en que nos desplazamos más para competir, porque aquí las distancias son enormes y estamos varios días viajando», explica. Todo ello durante una campaña que se prolonga hasta mayo, aunque no para ella, que en cuando pone el punto final al curso americano sigue escribiendo su trayectoria en las competiciones nacionales españolas durante el verano. Así hasta volver a empezar.

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