El éxito europeo del Rincón Fertilidad, un problema económico para el club

La plantilla del Rincón Fertilidad, celebrando su pase de ronda en Carranque./Fernando González
La plantilla del Rincón Fertilidad, celebrando su pase de ronda en Carranque. / Fernando González

El club malagueño, a expensas de que le toque un desplazamiento asequible en el sorteo del próximo día 21

Enrique Miranda
ENRIQUE MIRANDAMálaga

El Rincón Fertilidad Málaga acaba de vivir un fin de semana mágico. Seguramente uno de los más importantes de su historia. Por primera vez el club malagueño de balonmano disputaba una competición europea, después de haber logrado su plaza la pasada temporada. La eliminatoria de la Challenge Cup (tercera categoría europea) entre el WHC Metalurg de Macedonia ha sido todo un hito. Más aún después de que el equipo que entrena Diego Carrasco se mostrara claramente superior en los dos encuentros del cruce y haya superado con nota su estreno continental.

Con más facilidad de la esperada, el Rincón Fertilidad ya está entre los 16 mejores equipos de la competición. Un éxito deportivo sin precedentes en el balonmano malagueño, que sin embargo tiene una segunda lectura mucho menos agradable. Toda la alegría de este fin de semana se ha tornado en preocupación entre los dirigentes del club, debido al elevado coste que supone competir en la Challenge Cup. Ya a principios de temporada hubo serias dudas de poder formalizar la inscripción en la competición europea, debido a la falta de apoyos económicos. El empujón económico de la empresa malagueña Famadesa a última hora les permitió dar el salto europeo. «En principio no pensábamos en superar la primera ronda; somos un equipo novato y nuestro objetivo era disfrutar de la competición europea y ya está, centrarnos en la División de Honor española», asegura Pepa Moreno, presidenta del club. «Estamos muy contentos por haber superado la primera eliminatoria, es todo un logro, pero la verdad es que también es un problema desde el punto de vista económico», comentó Moreno en conversación con este periódico.

En el primer cruce, el Rincón Fertilidad acordó con su rival, el Metalurg, disputar los dos partidos, el de ida y el de vuelta, en Málaga. Así compartían gastos y ahorraban costes. Pese a todo, cada ronda supone un coste para el club de más de 10.000 euros. Además de sus gastos propios, los clubes tienen que afrontar los desplazamientos de los árbitros y el delegado federativo, así como las dietas y el alojamiento y otra serie de costes organizativos.

No hipotecar el club

Por eso, el rival de octavos de final va a ser determinante para el Rincón Fertilidad. No es lo mismo que jueguen contra un rival portugués o incluso español (el Rocasa Gran Canaria también compite en la Challenge Cup), que tener que desplazarse a países como Lituania, Azerbaiyán o Moldavia, con viajes mucho más caros. Ya viajar a Macedonia en este primer cruce se veía casi inviable para el club malagueño. «El sorteo del día 21 será determinante, yo tengo claro que no voy a hipotecar el futuro del club por la competición europea», asegura la presidenta, que no quiere ni pensar en una posible renuncia, que además conllevaría una sanción de la Federación Europea de Balonmano. «Veo la ilusión que hay en el equipo y me da rabia no contar con un segundo patrocinador que nos aporte algo más de estabilidad», asegura Moreno.

La siguiente ronda de la Challenge Cup se disputará en febrero, por lo que el club tendrá cierto margen de actuación a la hora de hacer cuentas y recabar apoyos.

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