La ola artificial que enamora a los surferos

Diseñada por el once veces campeón del Mundo, Kelly Slater, compite con la española Wavegarden por la hegemonía en el sector

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

Aunque parezca sorprendente, el futuro del surf no está en los océanos. En los últimos años, distintas empresas se han lanzado a una carrera por crear la ola artificial más perfecta posible. Hasta el momento, dos de ellas marchan en clara ventaja. Por un lado está la española Wavegarden, que es la más extendida y comercializada y que en unos meses abrirará instalaciones en Barcelona, Madrid, Málaga, Melbourne y Perth, entre otras ciudades, y que se unirán a las que ya existen en San Sebastian, Texas y Gales.

El gran competidor de Wavegarden es el proyecto que lidera el once veces campeón del mundo, Kelly Slater, con su Kelly Slater Wave Company, que está instalada en Lemoore, Texas. La comercialización de su proyecto ha sido adquirida por la World Surf League, la empresa que gestiona los circuitos mundiales de surf en todo el mundo.

Slater y su equipo han estado años desarrollando el proyecto, que fue presentado en mayo de 2016 y que causó un gran impacto en el mundillo. La ola era espectacular. De un tamaño considerable, limpia, larga y con un tubo perfecto.

En los últimos dos días, Slater y la World Surf League reunieron en el rancho de Texas a algunos de los mejores surfistas del mundo para hacer una prueba general. Hasta allí desplazaron todo su montaje, incluido su equipo de jueces y de retransmisión. Ha sido un ensayo general para comprobar la viabilidad de los campeonatos en este tipo de olas artificiales que nada tienen que envidiar a las que se generan en el mar. Además, la ola se presentó con modificaciones, pues tenía diferentes secciones que facilitaban las maniobras de los surfistas. Aunque el campeonato no ha sido televisado, la World Surf League y los propios participantes fueron publicando algunos vídeos de las espectaculares olas que se surfearon y que han inundado las redes sociales. Los ganadores del torneo fueron el brasileño Gabriel Medina, campeón del mundo hace tres años, y la hawaiana Carissa Moore, tres veces campeona mundial.

Mientras tanto, en España, Wavegarden continúa desarrollando su piscina de olas. El proyecto de los ingenieros vascos está muy asentado y es más comercial que la piscina de olas de Kelly Slater, además de más fácil de surfear para los surfistas. Su último proyecto se bautizó como ‘The Cove’, que traducido significa ‘La Cala’, una piscina que produce 1.000 olas por hora, de diferentes tamaños y niveles de complejidad. Este es el modelo que se instalará en Málaga y que en Barcelona ya está proyectado. Su coste es de unos diez millones de euros, y a pesar de esta elevada cantidad, su plan de expansión no para de crecer.

Estos dos proyectos han llevado al surf a un nuevo escenario, el de acercar este deporte a aficionados que no viven cerca del mar, pero también cubrir las necesidades de surfistas que viven en zonas con pocas olas. También hay que tener en cuenta otro aspecto. El surf será deporte olímpico en los Juegos de Tokio en 2020. Aunque los responsables del Comité Olímpico Japonés indicaron que la idea es celebrar las pruebas de surf en playas naturales, la calidad de estas olas artificiales ofrece una interesante alternativa.

Más información en www.surfactual.com.

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