La amistad, la clave del éxito de la araña

Revalida su título en la Liga de Jábegas gracias a la conjunción de su grupo de remeros

La tripulación de La Araña antes de iniciar un entrenamiento en la playa de El Palo
La tripulación de La Araña antes de iniciar un entrenamiento en la playa de El Palo / Ñito Salas
CARLOS J. MARTÍNEZ

La jábega, embarcación típica malagueña, es la protagonista de un deporte autóctono de la provincia. La tradición de competir en regatas de este tipo se remonta al siglo XIX y eran protagonizadas por pescadores. En la actualidad, pese a las dificultades económicas a las que tienen que hacer frente los equipos, está experimentando un gran desarrollo.

La competición se agrupa en la Liga de Jábegas, que en este 2017 celebra su séptima edición. Las pruebas se disputan entre los meses de mayo y septiembre. Un total de catorce regatas, que agrupa a ocho clubes y más de cuatrocientos remeros, que se reparten en las distintas categorías. La Liga está dividida en sénior, veteranos, femenina y juvenil. El campeonato se encuentra en fase de crecimiento, pero aún quedan muchos obstáculos económicos que superar. En la categoría sénior, pese a la precariedad a la que hacen frente, el Club de Remo La Araña ya es campeón matemático de está edición. Lo han logrado con dos regatas de antelación.

El presidente del club es Francisco Castro, compagina su pasión por la jábega con su profesión como frigorista industrial. Los componentes de La Araña llevan dos años en el club, pero antes han estado en otros equipos. «La mayoría de la tripulación llevábamos diez años juntos. Decidimos separarnos hace tres años de nuestro anterior club. Fundamos el equipo en La Araña, ya que fue donde nos acogieron, y con sólo 300 euros de fondo», apunta el presidente del club.

El club maneja dos objetivos a medio y largo plazo: contar con su propia embarcación y ampliar el número de categorías

La jábega no es sólo una disciplina de verano. Exige una alta preparación física, con entrenamientos durante todo el año. Castro cuenta cuál es el patrón de entrenos del equipo: «Corremos, hacemos pesas, intentamos mantenernos en forma como podemos sin tener un gimnasio en común».

Los proyectos de La Araña son varios y ambiciosos. «Estamos empezando la construcción de nuestra barca», reconoció Francisco Castro, con el objeto de tener la embarcación ya en propiedad. El equipo se entrena en El Palo, gracias a la Asociación de Remo la Espaílla, que les proporciona la embarcación con la que compiten y las instalaciones del club. La otra gran meta es ampliar el número de categorías. «Tenemos un equipo femenino, que competirá el año que viene. Entre nuestros objetivos está hacer el equipo de veteranos y el de juveniles», explica. Viendo las dificultades que tienen que superar, llama la atención que sean campeones por segunda vez consecutiva, ahora compitiendo bajo la denominación deLa Araña.

Los datos

La tripulación de La Araña.
Metebríos:Pedro Céspedes.Remeros: Eloy Santaella, Francisco Caballero, Francisco Molina, Antonio Rodríguez, José Céspedes Santiago González, Miguel García, Cristian Galacho, José María Estrada, Borja Albarracín, Javier Ramírez, Manuel López y Francisco Castro
Para conocer algo más la disciplina.
Jábega: Embarcación malagueña, cuyo peso puede oscilar entre los 500 y los 1.000 kilos. Tripulación:Nueve miembros, y puede haber algunos reservas. Metebríos:Miembro de la tripulación cuyo fin es animar al resto. Copa Pepe Almoguera: Nombre de la Liga, en homenaje al gran impulsor de la competición. Jabegote: Remero en la jábega

Castro muestra las claves del éxito: «La unión y el compañerismo es lo que nos motiva a entrenar cada día y superar las metas. Lo poco que tenemos es a base de trabajar duro.» Eloy Santaella es uno de los vicepresidentes del club. Compagina esta labor con su trabajo en Decatlhon y está opositando para bombero. Pese a ello saca tiempo para su gran pasión, la jábega. «Comencé cuando tenía catorce años, con un grupo de amigos» apunta Eloy sobre sus inicios. «La base del equipo lleva junta remando diez años. Somos como una familia y casi ningún equipo que compite con nosotros puede decir eso», insiste Santaella sobre las claves del éxito.

El ‘metebríos’

Pedro Céspedes es electricista de profesión y otro de los vicepresidentes del club. Un accidente de motocicleta al salir de trabajar le ha impedido seguir remando, pero no ha dejado de apoyar a sus compañeros. Esta temporada actúa como ‘metebríos’, cuya función es dar ánimos a sus compañeros en la jábega durante las regatas. Como ellos, Céspedes se enamoró de la jábega en la adolescencia: «Tenía unos catorce años. Empecé con mi hermano y mi tío en El Palo». Ahora sigue formando parte del núcleo inicial de la embarcación: «Empecé en 2008. La mayoría eran juveniles y sólo unos pocos séniors. Logramos hacer un gran grupo y amistad». Y también tiene clara la clave del éxito: «Radica en entrenar. La liga es muy dura y competida, nadie te regala nada».

En plena expansión. Así se podría definir el estado actual de la Liga de Jábegas. Faltan sólo dos regatas para finalizar el campeonato, pero se trabaja para mejorar cara al próximo año. Para Francisco Castro las mejoras vendrían dadas por varios aspectos: «Hay que conseguir que clubes que compiten fuera volvieran a la liga malagueña. Sería fundamental para el remo local que todos estuviéramos unidos». Así, la presente edición de la Liga de Jábegas estrenaba normativa, intercalándose el uso de barcas ligeras, con peso en torno a los 500 kilos, y pesadas, que se sitúan cerca de la tonelada. El presidente de La Araña da su opinión al respecto: «En principio no soy partidario, porque tenemos un liga superior, que son las ligeras, pero las barcas tradicionales no se pueden quedar varadas. Por ello aceptamos el cambio. Al existir equipos que sólo cuentan con barcas tradicionales, era justo que salieran a competir con ellas».

Por su parte, Eloy Santaella defiende los dos formatos, sin ver mal la evolución: «Creo que en el futuro se competirá sólo con la ligera, y la pesada quedará para mantener la tradición». Pedro Céspedes ve un lado positivo en el cambio: «Lo bueno que tiene es que la barca tradicional compite. Al ser rotativo el uso de barcas hay mucha igualdad».

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