El alba y el ocaso, claves para pescar

Un pescador se dispone a comenzar una jornada de pesca a última hora de la tarde en Guadalmar. :: salvador salas
Un pescador se dispone a comenzar una jornada de pesca a última hora de la tarde en Guadalmar. :: salvador salas

El amanecer se presenta como el último momento de la jornada en la que los peces buscan como alimento antes de huir hacia aguas profundas Los cambios de marea son otros de los momentos más recomendables para la captura de especies

JOSÉ MIGUEL MORALES MÁLAGA.

El alba y el ocaso. Resulta llamativo no ver a un pescador desarrollando su actividad en alguno de estos dos momentos del día, buscando con una mayor ambición pescar la pieza de su vida. Pero, ¿por qué tienen una mayor repercusión en el número de capturas practicar la pesca en estos momentos tan concretos de la jornada?

Son varios los factores que pueden explicar este hecho. En primer lugar, la temperatura ambiental diurna, que suele ser más elevada que la nocturna y empieza a calentar el agua, lo que produce este aumento de manera paulatina, ya que el sol tarda mucho tiempo en calentar tanta masa de agua. Es por la noche cuando la temperatura comienza a ser más apta para la alimentación de la mayoría de especies y, durante el ocaso, cuando se abre el telón para este acto diario. Por su parte, el amanecer se presenta como el último resquicio de actividad aprovechan los peces para comer antes de huir a aguas profundas.

¿Cuál es el motivo de que se acerquen más peces a la orilla en los momentos de alba y ocaso que durante el día? Otro de los factores que puede explicar la mayor presencia de especies ávidas de alimentarse durante estos dos períodos, ya que cuanto menor es la profundidad, mayor es la temperatura, debido a que la radiación solar actúa con más fuerza sobre esta y, por tanto, la cantidad de organismos residentes en aguas menos profundas, que son el principal motivador para atraer a los pescados a la orilla como el cangrejo, camarones, coquinas, u otros, también se activan.

Las mareas

Además del alba y el ocaso, las mareas, o lo que es lo mismo, el cambio periódico del nivel del mar producido por las fuerzas gravitacionales que ejercen la luna y el sol, son otros de los mejores momentos para pescar, por lo que, cuando una marea se produce dentro de la hora de la salida o puesta del sol, se puede anticipar mucha acción. Cuando estas mismas situaciones se dan durante un día de luna llena o luna nueva se podría esperar la mayor actividad pesquera de la temporada.

Además de esto, otra de las razones que explica este aumento de actividad tanto de peces como de presas, es que durante el alba y el ocaso, los seres vivos que habitan el fondo marino desarrollan actividades básicas como la de alimentarse, salvaguardados por la menor visibilidad. Este es un momento que aprovechan los depredadores, es decir, nuestras pretendidas capturas.

A su vez, el cese en estos períodos de bañistas y embarcaciones, propician el marisqueo de estos depredadores con mayor comodidad. En definitiva, la salida o puesta de la luna coincidiendo con el alba y el ocaso, son sin lugar a dudas, momentos idóneos para que se multiplique de manera exponencial la actividad del pez, sin olvidar lo caprichoso de los hábitos de estos seres vivos. Una cuestión por la que, a pesar de buscar los mejores condiciones y factores para la pesca, pueden hacernos volver a casa con la misma cantidad de peces con la que salimos.

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