Diario Sur

Un cazador con una percha de zorzales. :: J. M. Morales
Un cazador con una percha de zorzales. :: J. M. Morales

Balance de la temporada del zorzal

  • Los cazadores malagueños coinciden en que está siendo una de las mejores campañas que se recuerdan

Tras más de tres semanas desde que se abrió la temporada del zorzal, es momento de hacer una reflexión de lo que está acaeciendo con la caza de este ave en los campos andaluces. Los hay quienes llevan disfrutando del conejo, la perdiz o la liebre desde el 9 de octubre, pero los más dedicados a la especie del zorzal, todos coinciden, está siendo una de las mejores temporadas zorzaleras que se recuerdan. Y es que esta ave migratoria del norte y centro de Europa ha bajado en abundancia a nuestra comunidad, y a pesar de lo avanzada de la temporada, aún se mantienen en números elevados. En una gran cantidad de cotos, los primeros días se ha hecho el cupo sin problemas. En otros de menor carencia de zorzal, también se han obtenido buenas perchas.

En muchos cotos, para poder hacer buenas perchas de zorzales, ha sido necesario ir a buscarlos en mano a los comederos, ya que han presentando poco movimiento a sus dormideros. En otros diatintos, por el contrario, la cantidad de zorzales ha sido tan elevada que se han tirado tanto a la mano como en puesto.

Pero con la oferta de zorzales también se ha elevado la demanda por tirarlos y los hay quiénes han hecho su agosto, ya que también se han reactivado muchos cotos en los que solo se practica la caza del zorzal, vendiéndose puestos por días y temporada a precios significativamente más elevados respecto a años anteriores. Ahora nos queda la incógnita de cuánto aguantarán en nuestras tierras, ya que es conocido que en vísperas de las Navidades el zorzal sigue migrando al sur, con destino al norte de África. Este hecho es debido a varios factores entre los que se encuentran los importantes descensos de temperatura que en forma de nevadas o heladas le imposibilitan poden alimentarse, o el del fustigamiento continuo en forma de tiros a los que se ven expuestos.

Confiemos en que las poblaciones de esta especie no se vean perjudicadas con el paso de los años. En particular, por algunas prácticas cinegéticas como la de no respetar los cupos establecidos, y que poco o nada tienen que ver con los valores que ha de representar la caza.