Diario Sur

Los 'leones' malagueños

Jesús Moreno, en un momento de un entrenamiento esta semana en los terrenos del Gran Hotel Benahavís.
Jesús Moreno, en un momento de un entrenamiento esta semana en los terrenos del Gran Hotel Benahavís. / Álvaro Cabrera
  • Jesús Moreno, Ignacio Molina y Facundo Munilla, protagonistas en la selección

  • El partido España-Uruguay de rugby del sábado será uno de los momentos más importantes en la carrera de estos jugadores

Como si fuera una premonición, el Gran Hotel Benahavís –el lugar en el que se concentra la selección española de rugby estos días– tiene dos enormes leones en la puerta, y alguno más repartido por el resto de las instalaciones. En el mundo del rugby, para aquellos que no están tan versados en esta disciplina, cada selección lleva un nombre; un apodo que en la mayoría de los casos se asocia a un animal. Ahí están los ‘pumas’ argentinos o los ‘wallabies’ australianos, por nombrar algunos. En el caso de España son los ‘leones’, un nombre muy acorde con la pasión que demuestran en cada partido unos jugadores que, pese a estar aún algo lejos del ‘top 8’ mundial, su crecimiento es totalmente ascendente.

Es en este enclave rodeado de leones donde los tres jugadores malagueños –Ignacio Molina, Jesús Moreno y Facundo Munilla– y el británico residente en Gaucín, Michael Hogg, preparan con ilusión el que será sin duda uno de los partidos de su vida. «Jugar en Málaga es algo fantástico, porque aunque mi familia me ha visto en otros lados, aquí estarán mis amigos y toda la gente que me importa», señala Jesús Moreno. Este jugador, natural de Rincón de la Victoria, juega actualmente en Aix-en-Provence, en Francia, un país en el que lleva nueve años viviendo y compitiendo. «El hecho de poder traer el rugby al sitio donde uno ha empezado, jugar un partido de la selección en la provincia, es un sentimiento bastante bonito», insiste.

Además de su caso particular, Moreno cree que traer un encuentro tan importante como éste a Málaga puede significar el «empujoncito» que faltaba para que el deporte del rugby termine por explotar en la provincia. «De esta manera se habla más de nosotros, y más si conseguimos llenar el estadio; así las instituciones se darán cuenta de que no somos un deporte minoritario», explica.

El rugby, que tradicionalmente se relaciona con el paradigma del espíritu deportivo, es uno de los fuertes de cara a la consecución de un mayor número de jugadores, un extremo que Moreno recalca una y otra vez durante la conversación. «Este deporte propugna unos valores tan importantes que sería una lástima que se perdieran por culpa de una poca visibilidad, por eso queremos que en el partido se vea precisamente esto», apunta. «El rugby es una cuestión de esfuerzo. Es el único deporte de equipo en el que no se puede pasar la pelota hacia adelante; por lo que cada metro que avanzas es fruto de un gran esfuerzo. Si quieres marcar y ganar tienes que seguir adelante, y este gusto por el esfuerzo y la cultura de trabajar duro para llegar a una meta –algo que por desgracia se está perdiendo en la sociedad porque queremos que sea todo rápido– es algo que solo puede ofrecer el rugby», señala con la vehemencia propia de alguien que cree fervientemente en todas y cada una de las palabras que pronuncia.

Junto a Jonny Wilkinson

Aunque él no quisiera contarlo durante la conversación, una de la historias más importantes que le han ocurrido al joven Facundo Munilla –de la cantera del Club de Rugby Marbella–, ocurrió en su primer día en anterior etapa francesa. Entró al vestuario a cambiarse, y junto a él se sentó el mito de Jonny Wilkinson, el mejor jugador europeo de historia; un apertura que durante muchos años ostentó el título de máximo anotador de la historia de este deporte. Tras volver de Francia, Munilla juega ahora en División de Honor en el club madrileño de Alcobendas.

«Queremos y podemos ganar a Uruguay el sábado», reconoce, al tiempo que, como es obvio, recalca que le hace especial ilusión al celebrarse en la provincia de Málaga. Jugador habitual de los ‘leones’, Munilla habla sobre el futuro del rugby nacional, así como sobre el objetivo real de poder jugar el mundial de 2019. «Sería una desilusión no clasificarnos», señala, algo en lo que coincide Ignacio Molina, del Club de Rugby Marbella.

Molina profundiza, en su versión también de directivo en su club, que la profesionalización del deporte es clave para su desarrollo, así como la inversión y el interés de las instituciones. «De momento, desde Marbella llevaremos 400 personas», dice con orgullo.

Antes de marcharse, Jesús Moreno nos lo recalca: «Este partido se lo dedicamos a Manuel Becerra, porque no hay nadie al que le podría haber más ilusión que él que juguemos en su ciudad».

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