Diario Sur

‘Chato’ Benítez gana el primer asalto: despierta y reconoce a sus familiares

Benítez, tras ganar el cinturón nacional superwelter el pasado verano, señala al cielo en homenaje a su amigo Óscar.
Benítez, tras ganar el cinturón nacional superwelter el pasado verano, señala al cielo en homenaje a su amigo Óscar. / Francis Silva
  • El boxeador marbellí tuvo que ser operado de urgencia el sábado tras recibir un fuerte golpe en la cabeza en el combate por el título nacional

Estaba dispuesto a regresar a Marbella de nuevo con el título de campeón de España bajo el brazo. Lo había logrado en verano en Benalmádena y apenas cuatro meses después lo defendería ante Javier García Roche ‘El Chatarrero’ en Bilbao, ante 9.000 personas. Antonio ‘Chato’ Benítez está en esto del boxeo por pasión. «Mi sueño siempre ha sido ser boxeador profesional y ahora todo lo que me toca intento disfrutarlo», decía antes del combate. No se le pasó por la cabeza que la velada terminara como terminó, con una operación de urgencia en el hospital Cruces de Baracaldo por una contusión craneal con sangrado, tras recibir un fuerte golpe de su rival en el décimo asalto.

Pero ayer el marbellí ganó el primer asalto del combate más duro. Tras la operación, la respuesta del boxeador ha sido buena. Permanece estable y su evolución es positiva, aunque en su entorno son muy cautelosos. Ayer, el boxeador ya despertó del coma inducido en el que estaba desde el fin de semana, reconoció a sus familiares e incluso le hizo algunos gestos a todos los allegados que esperaban alguna señal de mejoría. «Ante todo, es un gran deportista; saldrá de esta», comentaba ayer un allegado de la familia. Además, Benítez también fue intervenido de la mano derecha, que se fracturó en el segundo asalto del combate por el título nacional de superwelter. Hasta el centro hospitalario han llegado en los últimos días decenas de mensajes de apoyo al púgil malagueño y la buena noticia de su mejoría fue acogida ayer con alivio.

Un luchador

Antonio Benítez Reinoso, de 32 años, es un boxeador que ha conseguido hacerse un hueco a nivel nacional en los últimos años, aunque su carrera ha sido progresiva, sin hacer demasiado ruido. Hace apenas tres años ni siquiera era profesional, ya que su debut como tal fue en 2013 en el Hotel Hydros de Benalmádena. Antes de eso, muchas veladas, muchísimas horas de entrenamiento y algunos títulos a nivel amateur. La película ‘Rocky’ le sirvió de inspiración, como también los éxitos del cordobés Rafael Lozano, doble medallista olímpico. El recuerdo de su amigo Óscar, fallecido hace unos años y cuyo rostro tiene Benítez tatuado en el pecho, le ha dado fuerzas en cada combate.

El marbellí, en 2013 en una velada en Guadaljaire.

El marbellí, en 2013 en una velada en Guadaljaire. / Álvaro Cabrera

Aunque al marbellí le apasiona el boxeo desde siempre, es un caso tardío. No se subió a un cuadrilátero como profesional hasta los 29 años. Antes de eso, como amateur, sumó 21 victorias, 7 derrotas y dos combates nulos. Fue campeón de Andalucía, lo que empezó a llamar la atención entre los promotores. «Nos llamó la atención la gran carrera que hizo como amateur, su buena técnica y sobre todo que era muy buen chico, muy centrado», explicaba ayer a SUR Íñigo Herbosa, de la empresa MGZ Boxing, promotora de Bilbao que lleva al malagueño desde que se inició en el mundo profesional. Desde entonces, una decena de combates seguidos sin conocer la derrota, hasta la cita del pasado sábado en Bilbao ante García Roche, en la que perdió el título nacional.

El deportista que ahora pelea por salir adelante de este duro golpe es un luchador nato. Se levanta a las cinco de la mañana a diario para correr y hacer preparación física antes de ir a trabajar (es forjador de hierro de profesión). Por las tardes, no falla a su cita con el club Óscar Martín Machuca, un humilde gimnasio en el que el marbellí se encuentra como en casa. Y todo eso lo compagina con su vida familiar, ya que tiene devoción por su mujer y sus tres hijos. Trabajador, humilde e introvertido, ‘Chato’ Benítez está dispuesto a vencer el combate que está librando en el hospital.