Diario Sur

Málaga vive la hora del rugby

La selección española posa ayer en la estación María Zambrano nada más llegar a Málaga
La selección española posa ayer en la estación María Zambrano nada más llegar a Málaga / Álvaro Cabrera
  • La ciudad se prepara para albergar el primer partido internacional de un deporte que se encuentra en plena expansión mundial

  • Los clubes y aficionados de la provincia esperan que el España-Uruguay del próximo sábado marque el despegue definitivo del juego del balón oval

Málaga se prepara para albergar el próximo fin de semana el primer partido internacional de rugby de su historia y los organizadores prevén llenar el Estadio de Atletismo Ciudad de Málaga, con capacidad para albergar a más de 10.000 personas. El Club de Rugby Málaga, que tomó la iniciativa primero para traerse el partido a la ciudad y después asumió la responsabilidad de la organización, está decidido a convertir el evento en una fiesta del rugby provincial y en una oportunidad para difundir este deporte.

A diferencia de los países anglosajones, tanto de Europa como de Oceanía, y de la vecina Francia, donde los seguidores del rugby son legión hasta el punto de disputarle la hegemonía al fútbol –el rugby es el primer deporte en Nueva Zelanda o Gales y también en el sur de Francia y está por encima del fútbol en Irlanda y Australia–, en España constituye una disciplina minoritaria aunque no tanto como podría sugerirlo su práctica invisibilidad mediática. Se trata del quinto deporte colectivo por número de fichas, según los datos del Consejo Superior de Deportes, con un total de 28.479 entre masculinas y femeninas, por detrás del fútbol, el baloncesto, el balonmano y el voleibol, aunque también lo superan diferentes disciplinas individuales como el golf, el tenis, el atletismo, la natación o la caza.

Relativamente pocos pero apasionados como pocos, quienes en alguna ocasión se han acercado al rugby lo distinguen de otros deportes sobre todo por los valores que van asociados indisolublemente a su práctica. Pese a ser un deporte de contacto extremo, o posiblemente por ello, se trata de un juego cuya práctica sería imposible si no prevaleciera un sentido extremo de lealtad, nobleza y respeto, especialmente por la figura del árbitro.

Por ello, aunque en el partido del próximo sábado España y Uruguay se jugarán mucho y el partido se prevé de gran dureza –ambas selecciones se están preparando para las eliminatorias de la próxima Copa del Mundo y el resultado es determinante para posicionarse en el ‘ranking’ internacional– es seguro que se competirá con nobleza y que los roces que sin duda se producirán en el campo se resolverán cerveza en mano en el ‘tercer tiempo’, una tradición nacida en los tiempos en que el rugby no era más que un juego universitario de la alta sociedad británica. Los valores educativos de este deporte se mantienen incluso en los niveles más superprofesionalizados y posiblemente por ello colegios y universidades de todo el mundo lo adoptan como el deporte de referencia.

Jugadores uruguayos, ayer en el aeropuerto.

Jugadores uruguayos, ayer en el aeropuerto. / Álvaro Cabrera

Después de haber sido una disciplina que apenas se practicaba con nivel de alta competición en un puñado de países, el rugby vive tiempos de expansión. El organismo que lo rige, la World Rugby, se encuentra inmerso en un proceso con el que pretende ampliar lo que puede considerarse la élite mundial y mejorar la competitividad de las selecciones que aún pertenecen a un segundo nivel, entre las que se encuentra España.

Ventana de noviembre

Junio y noviembre son los meses en los que los países del Hemisferio Norte se enfrentan a los del sur. A mitad de año, los partidos se juegan en el escenario austral y en lo que se conoce como la Ventana de noviembre, los del hemisferio sur devuelven la visita. Tradicionalmente estos choques estaban reservados a las diez selecciones que integran el Tier 1, el grupo de élite del rugby mundial conformado por seis selecciones europeas (Inglaterra, Gales, Irlanda, Escocia, Francia e Italia) y cuatro del sur (Nueva Zelanda, Australia, Sudáfrica y Argentina). Pero el proceso de globalización del rugby, que experimentó un gran impulso con la Copa del Mundo del año pasado, que alcanzó los 120 millones de espectadores por televisión, y con la inclusión del deporte en su modalidad de Seven (sólo siete jugadores y partidos de 14 minutos) en los últimos Juegos Olímpicos, ha ampliado ese marco y ahora también las selecciones del Tier 2 viajan para jugar partidos en esta ventana, una iniciativa que sufraga la propia World Rugby en su aspiración de conseguir potenciar a las selecciones del segundo grupo para que alcancen el nivel del primero.

El Tier 2 está conformado por cinco selecciones europeas (España, Rusia, Georgia, Rumanía y Portugal), cuatro del Pacífico (Fiyi, Samoa, Tonga y Japón), tres americanas (Estados Unidos, Canadá y Uruguay) y una africana (Namibia). La mayoría de estos países participan habitualmente en los Mundiales, y algunos de ellos, como Tonga, Fiyi o Japón, han conseguido resonantes victorias frente a equipos del Tier 1.

La selección española, conocida como ‘Los Leones’ por el felino que aparece en el escudo de la federación nacional, atesora una única participación en la Copa del Mundo (Gales 1999) y presenta una estructura prácticamente ‘amateur’ aunque con una mayoría de jugadores que actúan como profesionales en la liga francesa, la más importante de Europa. Los Leones aspiran a a conseguir su billete a Japón 2019 y para ello es fundamental mejorar su posición en el ‘ranking’ mundial, que actualmente los sitúa en el puesto número 23, por debajo de sus dos rivales de este mes: Tonga (15.º), con la que perdió el sábado en Madrid por 13-28, y Uruguay (19.º). De cosechar un triunfo en Málaga, ascendería en el escalafón por tratarse de rivales mejor situados.

El partido del sábado reviste una gran dificultad para España. La selección uruguaya, ‘Los Teros’, que participó en el último Mundial, es de las que más ha progresado en los últimos años gracias al compromiso institucional de las autoridades deportivas del país, el respaldo de la World Rugby y la colaboración activa de la UAR, la federación argentina. Los uruguayos cuentan con varios jugadores que actúan como profesionales en Europa.

Frente a ellos, la selección española aspira a recuperar el terreno perdido en los últimos años, en los que la falta de una estructura sólida impidió que el rugby participara de la época dorada del deporte español.

El partido será una verdadera fiesta para los amantes del rugby, pero sobre todo una oportunidad inmejorable para acercarse a un juego que no para de crecer y de participar de un día histórico para el deporte malagueño.

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