Diario Sur

La perdiz roja aún tiene esperanza

La jornada celebrada ayer en la UMA contó con una importante asistencia.
La jornada celebrada ayer en la UMA contó con una importante asistencia. / Francis Silva
  • La Universidad de Málaga acogió ayer una jornada de conferencias sobre caza organizada por la Fundación Miguel Delibes

La Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Málaga abrió ayer su Sala de Grados María Zambrano a los amantes de la cinegética. La ‘intromisión’ estaba justificada, pues la I Jornada ‘Caza, pesca y naturaleza’ había sido organizada por la Fundación Miguel Delibes y utilizaba como eje temático la especie sobre la que posiblemente más escribió el célebre autor vallisoletano: la perdiz roja. Ciencia, deporte y literatura unidos en una serie de conferencias alrededor de un animal emblemático para los cazadores, que en las últimas décadas asisten con tristeza a un proceso que ha diezmado la población de la perdiz roja silvestre y ha alterado sus características naturales.

La jornada, coordinada por el nieto del escritor, Miguel Delibes Mateos, contó en su introducción con la presencia del padre de éste, el afamado biólogo Miguel Delibes de Castro, y de otra de las hijas del que fuese Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1982, Elisa Delibes de Castro, que actualmente preside la fundación que lleva el nombre de su progenitor. Ambos estuvieron acompañados por el vicerrector de Investigación y Transferencia de la UMA, Juan Teodomiro López, y por el decano de la Facultad de Ciencias, Antonio Flores.

Elisa Delibes confesó que, a pesar de que su padre les inculcó su amor por la caza, no fue consciente hasta años más tarde de que la perdiz roja significara tanto en el mundo de la cinegética. «Aunque a la hora de comer mi padre disfrutaba más de la codorniz y la liebre, en sus ‘Obras Completas’ de lo que más se lamentaba era de no ser capaz de abatir una perdiz roja ni de escribir una cuartilla tras su operación en 1998», recordó la hija del autor de obras como ‘El camino’ y ‘Los santos inocentes’. Por su parte, Miguel Delibes de Castro, que es doctor honoris causa por la Universidad de Málaga, se mostró orgulloso de que la jornada se celebrase en la capital de la Costa del Sol y en una universidad que considera su casa, donde precisamente trabaja un reconocido grupo de investigaciones cinegéticas y donde se ha doctorado su hijo.

Conferencias

La primera de las conferencias corrió a cargo del catedrático del departamento de Biología Animal de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Málaga, Juan Mario Vargas. El profesor e investigador ha estudiado con exhaustividad la conservación y caza de la perdiz roja silvestre en España, una especie que califica de «emblemática y casi endémica». La perdiz roja vive en países mediterráneos como Italia, Grecia y Turquía, y prefiere los hábitats heterogéneos. Precisamente el deterioro de este tipo de hábitats es uno de los principales problemas que sufre el animal, además de la alta presión cinegética, la sobreexplotación, el escaso control de sus predadores y las alteraciones genéticas derivadas de su importación y su cría en granjas, según explicó Vargas. «En estos momentos se ha instalado la hibridación y la impureza genética de la perdiz», apuntó el catedrático, que apoyó sus argumentos con datos que certificaban el dramático descenso de la población de esta especie. Sin embargo, para Vargas aún hay margen para revertir la situación: «Sería una empresa titánica, pero el marco teórico existe». Y debe apoyarse, según el profesor, en una mayor investigación y experimentación en cotos, en la revalorización de los escenarios naturales y en la fuerte voluntad política.

El segundo ponente, el escritor y cazador Eduardo Coca, hizo una extensa apología de la perdiz roja como «santo y seña de la caza española y dueña de la (caza) menor». Tras situar los orígenes de la captura del animal, que se convirtió en símbolo gracias a las batidas de Alfonso XII, Coca pasó a desglosar las representaciones de esta especie en las distintas artes, desde la pintura –en los bodegones de caza– a la taxidermia, pasando por el cine y deteniéndose por supuesto en la literatura. Las múltiples menciones en ‘Don Quijote de la Mancha’ y en la obra de Delibes son prueba de la fama del animal, cuya población, según Coca, «ha sufrido un retroceso galopante que asusta a los que somos ‘perdicistas’».