Diario Sur

Hasta Mónaco a base de paladas

Pérez, Cáliz, Ruiz, Galván, Díaz, las hermanas De Miguel, Gómez, Rodríguez y Miramón, en las instalaciones del club.
Pérez, Cáliz, Ruiz, Galván, Díaz, las hermanas De Miguel, Gómez, Rodríguez y Miramón, en las instalaciones del club. / Álvaro Cabrera
  • Cuatro embarcaciones del Real Club Mediterráneo participan en el Mundial de remo de mar

  • El actual campeón del mundo, Adrián Miramón, parte como favorito en su categoría, en la que competirá con otro malagueño, Adolfo Ferrer

No son ni las diez de la mañana del sábado, pero en la Marina del Real Club Mediterráneo situada en el dique de Levante hay mucho ambiente. Un grupo de niños empieza su calentamiento con una suave carrera junto a los atraques. A muchos se les escapa una mirada de admiración hacia el rincón donde ya se preparan los ‘mayores’. Es el equipo del club que se entrena para el Campeonato del Mundo de remo de mar que comienza mañana en Mónaco. Entre ellos está el defensor del título conseguido hace un año en Lima, Adrián Miramón, que competirá en la categoría C1x contra otro malagueño, Adolfo Ferrer.

Los dos remeros fueron medalla de oro y de plata, respectivamente, en el Campeonato de España que se celebró en La Malagueta a principios de mes, lo que les valió el billete hacia la regata en el Principado. Otras dos embarcaciones del Real Club Mediterráneo, en la categoría C4x, se subieron también a lo más alto del podio y viajarán a Mónaco: Sergio Pérez, Antonio Cáliz, Miguel Ruiz y Ramón Gómez lo hicieron en la prueba masculina y María Victoria Galván, Celia de Miguel, Natalia de Miguel y Ángela Rodríguez ganaron el oro en la femenina.

Adrián Miramón se hizo con el título mundial en 2015 en la prueba disputada en Lima.

Adrián Miramón se hizo con el título mundial en 2015 en la prueba disputada en Lima. / Álvaro Cabrera

Los diez palistas –Teresa Díaz suple a Rodríguez, que se encuentra en otra competición– se ejercitan estos días bajo las órdenes del técnico del club Manuel Rodríguez, con más de 23 años de experiencia a sus espaldas. El plan de entrenamiento anual busca que haya un pico de rendimiento para el Campeonato del Mundo, en una disciplina que exige un alto nivel de compromiso y exigencia física. «El remo es uno de los deportes más duros por los altos niveles de lactato en sangre con los que se trabaja. Los chicos se entrenan unas dos o tres horas diarias seis días a la semana, y Adrián dobla sesiones», explica Rodríguez. El remo de mar supone un mayor reto para los remeros, que deben cubrir mayores distancias que en el remo olímpico, además de saber orientarse y adaptar sus paladas para superar las olas.

Incluso para palistas de primer nivel como Adrián Miramón la disciplina conlleva varios cambios. El principal para el de Benalmádena, que con 25 años es remero profesional en la liga de la Asociación de Clubes de Traineras, está en las piernas. Del banco fijo de la trainera pasa al móvil del esquife –la embarcación individual con la que se compite en la categoría C1x– y su tren inferior sufre más de lo deseado. Aun así, ha dedicado las vacaciones en su club –este año remará con el Kaiku de Sestao– a competir con la camiseta del Real Club Mediterráneo. Las aguas de la Costa Azul lo esperan. «Voy con el objetivo de revalidar el título, pero habrá mucha competencia. Suecia, Italia, el actual subcampeón peruano e incluso Mónaco, que seguro que presentará a un buen ‘skiffista’ son los principales rivales».

Miramón ya conoce el campo de regatas donde se celebrará el Mundial, pues el pasado mes de febrero consiguió acabar el primero en la regata Príncipe Alberto II. El siguiente en cruzar la meta fue su compañero Adolfo Ferrer, de 35 años. Ferrer llega algo retrasado a la sesión de fotos. Sus éxitos tienen doble mérito: compagina la pasión por el remo con su trabajo al frente de una empresa familiar en plena expansión. Comenzó en el remo olímpico con 17 años animado por su padre y en Mónaco participará en su quinto Campeonato del Mundo de remo de mar. «Llego bastante cansado, pero con ilusión y con la esperanza de que las condiciones me favorezcan en Mónaco. Cuando el mar está agitado y a los demás les da miedo salir a remar es cuando yo me crezco», confiesa Ferrer. El malagueño comienza a notar la edad y la mayor preparación de sus contrincantes profesionales, aunque el último resultado en el campeonato nacional le da alas: «Terminé muy contento. El remo de mar es una conjunción de preparación física, orientación, manejo de la embarcación... Es un deporte muy abierto».

Promesas nacionales

En cada una de las embarcaciones de la categoría C4x del Real Club Mediterráneo que lucharán por las medallas en Mónaco rema una promesa nacional de este deporte. Natalia de Miguel y Ramón Gómez viven en Sevilla, donde están concentrados con el equipo nacional de remo olímpico en el Centro Especializado de Alto Rendimiento de Remo y Piragüismo de La Cartuja. Para De Miguel, de 21 años, competir en remo de mar con su club es también una oportunidad para alejarse de la presión habitual de los entrenamientos –que compagina con sus estudios universitarios– en la capital andaluza. «Este deporte te exige mucho. Debes tener la cabeza dura y sacrificarte, renunciar a cosas que hace otra gente de tu edad, soportar entrenamientos largos, controlar bien tu peso...», admite De Miguel, que encontró su recompensa al verse hace unas semanas en el podio con su hermana Celia y sus amigas María Victoria Galván y Ángela Rodríguez.

Ramón Gómez habla en nombre de Antonio Cáliz, Miguel Ruiz y Sergio Pérez. Es el más joven de su embarcación. Los que hace poco eran sus referentes ahora reman junto a él. Ha cumplido su tercer año en el CAR de La Cartuja –confiesa que le cuesta estar lejos de Málaga– y disfruta de la preparación para Mónaco. «Tenemos mucha confianza y ganas de competir», apunta.