Diario Sur

El líder manda en el Municipal

Peláez, autor del gol gana un balón en el centro
Peláez, autor del gol gana un balón en el centro / J. Rodríguez
  • Trabajada victoria del Marbella, pese a la superioridad numérica desde el minuto 20

Cinco de cinco en el Municipal. El Marbella lo gana todo en casa tras doblegar por 1-0 a un correoso y peleón Melilla que jugó 78 minutos con un jugador menos. El líder saca siete puntos al segundo antes de concluir la jornada.

El inicio de partido fue un espejismo de la tónica general de la primera parte. Comienzo fulgurante del Marbella, que en el primer minuto puso a prueba a Dani Barrio con un disparo seco de Kike Márquez. La reacción fue inmediata con una internada veloz de Rubén Sánchez, que se coló en el área para soltar un latigazo que desvió a bocajarro Guille Lara. El juego local se volcaba a la izquierda donde llegaba una y otra vez Andrés Sánchez con el omnipresente Kike Márquez. El saluqueño propició la expulsión de Jilmar. El lateral se veía sobrepasado por la insistencia del ‘10’ y hasta en dos ocasiones le derribó con sendas patadas que le costaron amonestaciones. Solo 19 minutos de juego y los visitantes entraron en cólera por la expulsión tempranera.

Con superioridad numérica el Marbella trató de dar más velocidad al juego, pero el Melilla buscaba parones, protestas contra el árbitro y recomponer líneas. Quien más cerca estuvo del gol fue Chaco: primero, con un tiro solo ante el cancerbero que salvó providencial Dani Barrio, y después con un remate de cabeza que salió cerca del palo derecho. El conjunto norteafricano aprovechó los espacios que dejaba el Marbella con la velocidad de Santi Luque por la izquierda. El silencio se hacía en el Municipal cada vez que un córner o falta lateral caía sobre el área de Guille Lara. Era el principal arma de los visitantes.

Antes del descanso Andrés Sánchez pudo marcar con un centro-chut que casi se cuela por el ‘palo corto’; de hecho, parte del público cantó el gol por el caprichoso efecto óptico. Con rifirrafes entre los futbolistas, que ya vienen desde un triangular en Antequera de pretemporada, el choque se quedaba por definir.

Con velocidad, verticalidad y mucho peligro arrancó el Marbella la segunda mitad. Ahora se parecía más al equipo que contaba todos sus partidos por victorias. El de siempre, Kike Márquez hacía estragos por la banda. Botó una falta, que él mismo provocó, y que Goti empalmó a un metro de la portería con otra respuesta notable de Dani Barrio. Al contragolpe trató de sacudirse el dominio el Melilla, pero pisaban área sin chutar fruto del cansancio y la inferioridad numérica.

Despotovic, clave

Pepe Bermúdez ejecutó las órdenes de Nafti desde la grada y dio entrada a ‘soldado Ranko’. Despotovic tuvo en cinco minutos más ocasiones que Chaco en todo el partido. Llegaron fases de buen fútbol. No llevaba un minuto en el campo y, con todo a favor en el área pequeña, no empujó un servicio perfecto de Goti desde la derecha. Casi en la misma jugada, desde el otro lado, el disparo del serbio se marchó cruzado. Rondaba tanto la meta rival el Marbella que acabó llegando el tanto de Diego Peláez. Kike Márquez, quién si no, abrió a la izquierda para Niko, que puso un centro perfecto para que el gallego marcara. La entrada del extremo dejó libertad a Kike Márquez en el centro y fue decisivo para generar las oportunidades locales.

El Melilla se perdía en protestas y patadas, fruto de la frustración. Hasta Josu Uribe fue expulsado por sus aspavientos desde el banquillo. La sorpresa mayúscula llegó con el descuento: ocho minutos. No hubo apagón, ni ambulancia para el añadido surrealista de un colegiado aplaudido por Nafti y defenestrado por los visitantes.