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Alexander Grinberg: «Vivo en un cuento continuo y tengo miedo a despertarme; es un regalo»

Alexander Grinberg posa en el estadio Municipal con la bufanda del Marbella.
Alexander Grinberg posa en el estadio Municipal con la bufanda del Marbella. / J.R.
  • Presidente y propietario del Marbella, el empresario ruso vive su mejor momento tras cuatro años al frente del club e insiste en el objetivo del ascenso

Ya lo anunció hace cuatro años: «Vengo para quedarme». Tras ganarse el crédito de desconfiados, prensa o público –entonces se sostenía la etiqueta de «el ruso se va a cargar el Marbella»–, ahora el tiempo le da la razón. Alexander Grinberg vive un sueño despierto: el Marbella es el mejor club de España por números tras arrancar con siete victorias seguidas. Unió fuerzas con el italiano Raffaele Pandalone y el club se hizo más fuerte. Acudían 100 personas al estadio Municipal y ahora van 1.800, pero su reto es llenar el Municipal para subir a Segunda.

–¿Qué siente cuando se ve líder con un récord histórico de siete victorias seguidas?

–Siento miedo por el futuro. Todo lo que me está pasando en la vida desde que estoy aquí lo considero como un cuento, un regalo. Todavía nos hace falta trabajar mucho para llegar al objetivo que hemos puesto. Esto es un cuento.

–Después de acabar una temporada muy difícil, cerca del descenso, ¿tenía claro en verano que no quería otra experiencia igual?

– Vi mis errores, los que cometí en estos años. Sabía por dónde tenía que ir. Parece que ahora he acertado. Tenía que buscar hace tiempo un responsable deportivo bueno como Alessandro Gaucci.

–Es el mejor momento desde que llegó. ¿Qué está disfrutando más de esta situación?

–Estoy muy nervioso. Ya no me preocupo por que el dinero que estaba invirtiendo se fuera al vacío. Ahora puedo dedicar más tiempo para el crecimiento de la cantera, el desarrollo del ‘marketing’...

–¿Ha preparado ya las primas por el ascenso?

–Sí, el fútbol moderno es un negocio. Es lógico que por cumplir el objetivo haya una prima que estén esperando los jugadores.

–¿Cuánto ha invertido desde que se hizo cargo del club?

–(Risas) Tengo todas cifras, estoy encima del tema financiero, pero no sería correcto decir lo que he invertido. La gente dice que los jugadores y entrenadores en general ganan mucho dinero y no veo adecuado en esta época hablar de esto. Es una suma razonable y correcta la que he gastado.

–¿Cuándo cree que recuperará la inversión?

–Está claro que en Segunda B los clubes son deficitarios. Para recuperar el dinero necesitamos subir a Segunda, ojalá el año que viene. Aquí en Marbella la gente no va al fútbol y hemos hecho mucho trabajo. Tenemos un estadio bueno, un equipo que juega bien y gana. Tenemos las entradas más baratas de toda la Liga. Hago todo esto y no es suficiente para que vengan al estadio. Pero aguanto porque confío en que se llenará.

–¿Cuándo abrirá la ciudad deportiva?

–(Mira de reojo al director general, Teo Bravo) Confío en el año que viene. Todo a su tiempo.

–¿Pensó alguna vez en dejar su proyecto?

–Claro que en algunos días difíciles lo piensas. Me ocurría cuando tenía que jugar los partidos fuera de Marbella (problemas con el césped). Me enfadaba cuando a mi cantera no le daban horas para entrenar en instalaciones municipales y en esos momentos sí que pensaba en dejarlo todo e irme a la playa a invertir mi tiempo. Ahora sí tenemos un buen entendimiento con el Ayuntamiento.

–¿Tendrá el Marbella un estadio nuevo en Segunda División?

–Si el Marbella está en Segunda habrá que hacer algo. Hay dos vías: la reconstrucción del actual o hacer uno nuevo. Soy partidario de levantar un nuevo campo. Marbella merece tener un estadio moderno con capacidad de al menos 10.000 personas. Se podrán hacer otros eventos, conciertos... Ya he tenido reuniones y estamos trabajando en ello. Puede estar cerca de Marbella y miro varias ubicaciones.

–¿Cómo es su vida en Marbella?

–Mi vida en Marbella es un cuento y cada día cuando me despierto tengo miedo de que se acabe porque tengo la sensación de que vivo un sueño continuo. La vida aquí es cómoda, vive muy buena gente y estoy muy feliz. Vivo y trabajo aquí encantado.

–¿Quién ha sido su mano derecha, las personas fundamentales para llegar hasta aquí?

–Tenemos un equipo de trabajo muy joven. Mucho mérito lo tiene nuestro director general, Teo Bravo, que ha profesionalizado el club, ha aumentado la capacidad de trabajo. María Martos es la veterana del club en la secretaría y toda la gente que sigue conmigo durante estos cuatro años.

–¿Cómo se entienden un ruso y un italiano para subir al Marbella a Segunda?

–(Risas) Es muy curioso. Tenemos un equipo internacional y mi socio es italiano, Pandalone. Toda la comunicación va en español, es un idioma oficial que no entendemos los dos. Raffaele ha mejorado mucho, parece que estudió bien en el colegio. No puedo decir lo mismo de mi español, pero si subimos prometo estudiar español.

–Sus estancias en Marbella son cada vez más largas. ¿Ha puesto primero al Marbella por delante de sus negocios en Rusia?

–Ahora ya los intereses de negocio están más en Marbella. Tengo grandes planes para el desarrollo del club y otros negocios en España. Por eso paro más aquí. Me centro en la restauración, el sector inmobiliario y la construcción de la ciudad deportiva.

–¿Dónde se ve dentro de tres años?

–Me gustaría seguir viéndome como el presidente del Marbella, un equipo que ya está en Segunda. Cuando llegué dije que alguna vez jugaríamos con el Barcelona y le ganaríamos. Estamos acercándonos para cambiar eso que era broma por una realidad.

–¿Qué jugador le hace levantarse del asiento?

–Al principio no los conocía después de tantos cambios y de muchos sitios. Ahora ya sé cómo se llama cada uno y dónde juegan (risas). No me puedo quedar con uno porque el fuerte de este equipo está en el grupo. Son una familia.