Kenia destroza a Etiopía en el 1.500

La keniata Faith Chepngetich Kipyegon levanta el brazo al cruzar victoriosa la meta en la prueba de los 1.500 femeninos. :: SRDJAN SUKI / efE
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La keniata Faith Chepngetich Kipyegon levanta el brazo al cruzar victoriosa la meta en la prueba de los 1.500 femeninos. :: SRDJAN SUKI / efE

Kipyegon suma otro oro a su título olímpico de Río de Janeiro tras imponerse a Jennifer Simpson y Caster Semenya

ALBERTO POZAS

En una de las carreras más anárquicas que se recuerdan en los últimos mundiales al aire libre, la keniata Faith Chepngetich Kipyegon supo mantener la sangre fría para dejar en nada a toda una plusmarquista mundial como Genzebe Dibaba en la final de los 1.500 metros. Con todas las favoritas con las espadas en alto, fue una crecida Laura Muir la que ante su público quiso emular la gesta de los Europeos de Belgrado y tiró hasta que sonó la campana. Salió como una bala la holandesa Sifan Hassan, salió como otra bala la estadounidense Jenny Simpson pero nadie pudo con la última recta de Kipyegon. Primera con 4:02.59 minutos, la keniata mejoró su medalla de plata de hace dos años en Pekín y sumó otro oro a su título olímpico del año pasado en Río de Janeiro, una nueva presea en la más que prometedora carrera de una atleta de tan sólo 23 años.

Por detrás de Kipyegon se desató el pandemónium: Jennifer Simpson metió el turbo mientras el resto se derrumbaba y pescó una valiosísima plata mientras que Caster Semenya iniciaba su peculiar camino hacia la justicia divina de vuelta a un podio internacional con un bronce. Por detrás, la valiente Laura Muir se quedaba con la medalla de chocolate en cuarta posición y la ovación cerrada del estadio olímpico, mientras que la etíope Genzebe Dibaba consumaba la gran decepción: hizo unas pésimas semifinales y certificó en la final que éste no es su año, con un más que discreto duodécimo y último puesto para toda una plusmarquista mundial.

En un solo salto, Yulimar Rojas pasó de segundona a campeona del mundo. La venezolana protagonizó una pelea bordeando los quince metros con la colombiana Caterine Ibargüen, retándose desde el primer salto y regalando un espectáculo de máximo nivel a los aficionados. Lideró la colombiana durante buena parte de la prueba, buscando su tercer oro mundialista para escoltar su título olímpico del año pasado, pero tuvo que sucumbir ante la anarquía venezolana de Rojas. Un quinto intento de 14.91 metros le valió para superar el mal trago de ser segunda el año pasado en Río de Janeiro, consiguiendo su primer gran título a sus 21 años y medio.

Con el oro en la mano, la gran promesa de esta prueba cogió la bandera de su país pero corrió rápidamente a fundirse en un abrazo con el cubano Iván Pedroso: el campeón olímpico que desde Guadalajara dirige sus pasos hacia lo más alto. «Estoy muy feliz de darle esta medalla a mi país, es un momento histórico», dijo. La kazaja Rypakova asustó pero se quedó lejos de las medallas con 14.77 metros.

En el lanzamiento de martillo ocurrió lo previsible, aunque en su versión más descafeinada. Sonó el himno de Polonia en honor de Anita Wlodarcyk, que se impuso con unos discretos 77.90 metros. A más de cinco metros de su propio récord mundial y con poca chispa, la mejor de la historia en esta prueba se impuso sin problemas a la china Wang (75.98) y a su compatriota Kopron (74.76).

La polaca se hizo con su tercer oro mundialista, convirtiéndose en la lanzadora de martillo más laureada de la historia con dos títulos de campeona olímpica y otros tres de campeona europea como bagaje adicional.

Sorpresas, y de las malas, en las series clasificatorias de los 200 metros lisos. No saltó a la pista el atleta de Botswana, Isaac Makwala, según algunos medios afectado por problemas estomacales. Gran pérdida para la final la de un hombre que en Madrid sorprendió hace unas semanas generando expectativas de doblete en 200 y 400 metros, teniendo todavía por delante la final de la vuelta a la pista.

En el resto de series, pasaron sin problemas los favoritos: el jamaicano Blake, el turco Gulyev y desde luego el sudafricano Wayde van Niekerk, que busca un doblete de 200 y 400 en Londres al más puro estilo Michael Johnson.

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