JORNADA DE REFLEXIÓN

José Antonio Garriga Vela
JOSÉ ANTONIO GARRIGA VELA

Mañana se juega el clásico a la hora del vermut. Un horario que a todos nos pilla por sorpresa. La noche crea una atmósfera mucho más apropiada para estos partidos. La oscuridad favorece la concentración tanto del futbolista como del espectador, también propicia el suspense, la intriga, el miedo. Los que ganan festejan el triunfo hasta altas horas de la madrugada y los que pierden reaccionan dependiendo del talante y el grado de compromiso con el club. Mañana será distinto. Después del partido unos se echarán a dormir la mona y otros no levantarán cabeza en todo el fin de semana. Perder a plena luz del día resalta la desgracia, la hace más visible, más honda, incluso corta la digestión sin haber comido. Hay quienes optarán por poner a grabar el partido y verlo a las 20.45 horas, como mandan los cánones, lo que exige un aislamiento absoluto durante toda la tarde. No contestar al teléfono, no mirar las noticias ni hablar con nadie, permanecer encerrado en casa hasta que caiga la noche y entonces encender la tele y ver la luz. Otra opción es irse de vacaciones de Navidad al otro extremo del mundo y sentarnos a ver el partido a la hora habitual, como si estuviéramos en casa.

Hasta que llegue el momento queda una jornada de reflexión. Unos piensan que quizás la Navidad influya en los jugadores y decidan dejar el partido en tablas en señal de paz, pero el Real Madrid no puede permitirse estas licencias. Mañana se presenta una jornada de pasión. El Barça de Valverde sólo ha caído derrotado frente al Madrid de Zidane. ¿Cuál será el resultado? Blanca Navidad o Nochebuena azulgrana. ¿Remate, reconciliación o venganza? Mañana saldremos de dudas sin VAR ni 'Ojo de halcón'.

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