HAMILTON APRIETA EL MUNDIAL

ENRIQUE GLÜCKMANN

Silverstone es el gran premio por excelencia del Mundial de Fórmula 1, el que mayor asistencia de público tiene cada año, que además de aficionado es entendido. No en vano, la pista está situada en el epicentro del mundo de la Fórmula 1: en un radio de cien kilómetros tienen su fábrica el 90 por ciento de todas las escuderías del campeonato, y aun así está en duda su continuidad cada año por razones económicas, ya que el canon que pagan es tan alto que resulta inasumible para los organizadores ingleses. Pues bien, parece que la situación va a cambiar definitivamente. Los 'nuevos dueños' del Mundial se han dado cuenta de que lugares míticos, con historia y con repercusión son más importante para que el negocio perdure que un buen montón de millones, sólo unos cuantos años y que luego de acabe. Enhorabuena.

Silverstone es un circuito donde Hamilton siempre va bien y lo demostró. Cuando tiene su día, es intratable, y más si lleva un Mercedes. Dominó de bandera a bandera y además se vio favorecido por la mala suerte de los Ferrari, que perdieron sus opciones en la última vuelta, donde ambos tuvieron un pinchazo, que en parte podría ser culpa de su estrategia de llevar sus neumáticos hasta mas allá del límite de lo aconsejable. Aun así, se vuelve a ver que Mercedes sigue un paso por delante. La carrera de Bottas no dejó dudas de que, aun saliendo desde posiciones retrasadas, si llevas un Mercedes tienes casi asegurado el podio. El finlandés está cumpliendo muy bien su cometido. Cuando tiene que ganar, lo hace; cuando tiene que quedar segundo, lo consigue, y cuando tiene que guardarle las espaldas a Hamilton, lo cumple. Resultado: el inglés se va a un solo punto de desventaja con Vettel para la próxima carrera, cuando aún faltan diez por disputarse. Difícil lo tiene el alemán.

Desastre de nuevo para los españoles. Sainz era golpeado por su compañero de equipo y se veía de nuevo obligado a abandonar, en medio de la polémica que lo situaba ya para la próxima carrera en Renault sustituyendo a Palmer. Raro será ver al madrileño vestido de amarillo antes de que finalice la temporada, pues cuando Red Bull muerde, no suelta a su presa hasta el final. Y de Alonso, mejor ni hablar. De esperpéntica cabe definir su carrera. El motor Honda no está para competir, no avanza, no tiene potencia y su fiabilidad no le permite ni tan siquiera terminar. Aunque me cueste admitirlo, el asturiano ha perdido tres de sus mejores años como piloto. Una lástima.

Y ya que hablo de averías mecánicas, debo decir que no me parece lógico que los pilotos sufran penalización tras penalización por roturas mecánicas en sus coches que los obligan a salir retrasados en cada carrera. Esta situación altera los resultados de forma artificiosa. Ricciardo fue obligado a salir desde la última fila por un cambio de turbo, con lo que desde antes de que empezar la carrera ya se sabe que, salvo condiciones de catástrofe, no tenía ninguna opción de acabar entre los tres primeros. El australiano realizó la mejor actuación de la temporada, pero no tuvo la mínima oportunidad de luchar por el podio. Si se produce una avería que obligue a cambiar piezas, se debería penalizar a la escudería en el Mundial de Constructores, en forma de retirarles puntos y no alterando el posible espectáculo de ver a un piloto luchando por una posición ganada limpiamente en los entrenamientos.

'Chapeau' de nuevo para Verstappen. Pilotos como él es lo que necesita la Fórmula 1, y no aquellos que se pasan la carrera sacando las manos para protestar.

Hasta Hungría.

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