GOLPE TEATRAL

ENRIQUE GLÜCKMANN

El inicio de la gira asiática lo marca el Gran Premio de Malasia, que este año se despide del calendario del Mundial de Fórmula 1, al que ha pertenecido desde 1999. El trazado del circuito de Sepang se caracteriza por ser el más ancho del campeonato, lo que hace que sean posibles líneas de trazadas diferentes y, por lo tanto, favorece muchos adelantamientos y luchas defendiendo posición. Pero la acción comenzó el sábado con la avería del Ferrari de Vettel en los entrenos, que le impidió disputar la calificación y le envío al fondo de la parrilla de salida, haciéndole teóricamente despedirse de la victoria en un circuito donde su coche había sido muy superior a los Mercedes, que de nuevo han mostrado una falta de competitividad alarmante por segunda carrera consecutiva.

Hamilton, que nunca deja escapar la presa en los momentos decisivos, se hacía con la 'pole' por tan solo 40 milésimas, ante un Kimi Raikkonen que parecía en todo momento poder ganar al ingles, dejando ver las mejoras que los coches italianos han experimentado en las ultimas carreras, y todo ello con los dos Red Bull al acecho y separados por escasas décimas. En resumen, la ecuación perfecta para neutralizar parte de la ventaja que el piloto ingles traía de Singapur.

Pero cuando todo parecía que Raikkonen tendría vía libre, a tenor del mejor ritmo de carrera que durante todo el fin de semana había tenido, se producía el segundo golpe teatral para Ferrari y el finlandés se quedaba sin potencia en la vuelta de formación de parrilla, haciendo inútiles todos los esfuerzos de sus mecánicos para poder siquiera tomar la salida. La tecnología de la Fórmula 1 actual es tan sofisticada y compleja, que continuamente altera los resultados de este deporte-espectáculo haciéndose necesario un cambio para volver a ver carreras de coches y no de artilugios electrónicos.

Hamilton volvía a colocarse en cabeza nada mas darse la salida, pero un espectacular Verstappen, que ese mismo día cumplía 20 años, le adelantaba de forma inapelable y se encaminaba a la segunda victoria de su carrera deportiva en Fórmula 1. Bien es cierto que Hamilton, calculadora en mano, no opuso ninguna resistencia, con lo que salía del trazado malayo aún con más ventaja y dejaba casi sentenciado el campeonato, a pesar de que Vettel hizo una magnifica remontada desde la última posición a la cuarta. Tras el segundo Red Bull de Ricciardo. Demostró que los coches de la bebida energética poseen el mejor chasis del campeonato y que potenciados por un motor Renault se puede aspirar a luchar por victorias. Ello nos hacer concebir muchas esperanzas en que el año próximo, instalado en el McLaren de Fernando Alonso, podamos ver al español luchar por el podio de forma regular. El asturiano de nuevo tuvo que pelear con adversarios peores, pero con mejor material a nivel de motor.

Lo mejor fue la carrera de Verstappen. Ganó en la pista sin cometer ni un solo error, con una superioridad que incluso está llegando a preocupar a los directivos de Mercedes. Ya expresé mi opinión a favor, a principios del año pasado, acerca de la idoneidad de conceder la superlicencia de Fórmula 1 a pilotos tan jóvenes y con escasa experiencia. Pues bien, tras este Gran Premio, creo que todos aquellos que dudaban de él estaban equivocados. Tiene un talento increíble y tarde o temprano ganará no uno sino varios Mundiales. Trae savia nueva y desparpajo, del que tan necesitado está la máxima categoría del automovilismo.

¡Hasta Japón!

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