COSTA DEL GOLF

«No ha sido una temporada fácil»

Muñoz, concentrada durante la última jornada del Open de España. :: josele-lanza

La malagueña supera un periplo de problemas técnicos y lesiones para recuperar la confianza

ALBERTO GÓMEZ MARBELLA.

Antes de que concluyera el Open de España, cientos de aficionados se agolparon en el hoyo 18 para asistir al último impacto de Muñoz, el golpe que agrandaría su leyenda. La malagueña hizo par, alzó ligeramente la mano derecha como respuesta a la ovación recibida, esbozó una sonrisa en la que aún podía vislumbrarse la concentración mantenida durante casi cinco horas y se abrazó durante varios segundos a Ciganda, buena amiga desde que eran adolescentes. Después, tras la entrega de premios, Azahara se lanzó al agua de la piscina del Real Club Guadalmina, su club, y esa fue la mayor licencia festiva que se permitió una mujer siempre prudente que, sin embargo, no pudo esconder la riada de emociones que la zarandeaba por dentro. Pocas veces tienen oportunidad los deportistas de élite de triunfar en casa. Para la malagueña, que hace un año levantaba el mismo trofeo tras una trepidante remontada a la estadounidense Beth Allen, comienza a ser una feliz costumbre.

El trofeo de campeona del Open de España no es lo único que Azahara Muñoz se lleva de su paso por la Costa del Sol. Durante la entrega de premios, la jugadora malagueña agradeció especialmente el papel de su entrenador, Marcelo Prieto, a quien dedicó el título. Muñoz y Prieto pusieron punto final a su relación profesional hace algunos meses y la marbellí intentó introducir cambios en su juego y ponerse a las órdenes de otros técnicos. Los resultados no acompañaron y, como una vuelta de tuerca del destino, Guadalmina volvió a reunir a maestro y pupila, sin que pudiera haber salido mejor. «Ha sido una bendición tenerlo aquí esta semana», confesó Muñoz.

La jugadora malagueña relata la odisea que en algunos momentos ha resultado para ella competir durante estos dos últimos meses: «Llevo un año duro, sin encontrarme muy bien de salud, aunque dos o tres meses antes del Open ya me estaba sintiendo mejor. Ganar de nuevo, delante de todos los niños del club que me han estado apoyando y de mi familia, es algo que no se puede describir. Ver tan felices a mis padres es algo maravilloso. Me hace más ilusión aun ganar por ellos. La gente del club me ha visto crecer, así que ganar aquí es algo increíble».

El trofeo no es lo único que Muñoz se lleva del Open de España; ha vuelto con su entrenador de toda la vida tras un reencuentro casual «Llevo un año duro, sin encontrarme bien de salud», relata la malagueña, que en Guadalmina volvió a desplegar su mejor juego

Muñoz admitió que, tras salir como colíder con tres golpes de ventaja sobre la segunda clasificada, había intentado «jugar bien, sin meterme en problemas», pese a los reiterados intentos de remontada de sus rivales: «Sabía que Lee-Anne Pace iba a dar mucha guerra, pero también sabía que yendo a lo mío lo tenía en la mano. Solo me vi ganadora después de meter en calle el 'drive' del 18. Luego me ha costado un poco rematar, pero sabía que un cinco ahí me valía». Lo que está claro es que firmó «mi mejor semana de juego en todo el año» y ahora confía en mantener el nivel en lo que resta de temporada.

Muñoz es una jugadora forjada en Estados Unidos, donde las universidades ofrecen muchas más facilidades que en Europa para los deportistas de élite. Allí existen fechas alternativas a los exámenes que coinciden con torneos, organizan competiciones por equipos y los campos son más complicados, ventajas que decantaron la balanza cuando la malagueña tuvo que elegir entre seguir en España o marcharse al extranjero. Graduada en Psicología y diplomada en Empresariales por la Universidad de Arizona, la sampedreña no dio el salto al profesionalismo hasta 2009, cuando tenía 21 años. La marbellí alterna los dos principales circuitos internacionales y con el Open de España suma ya seis títulos, entre ellos el Sybase Match Championship, uno de los torneos más importantes del mundo, premiado con cerca de 400.000 dólares. La marbellí vivió entre dos aguas durante sus primeros años como profesional, antes de instalarse de forma definitiva en Florida.

Además del trofeo, Muñoz se lleva un delicioso regreso a los orígenes; volverá a entrenar con Marcelo Prieto, como hicieron durante seis años trufados de éxitos.

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