COSTA DEL GOLF

Una sola pierna, mucho pundonor

Postigo, durante un 'pro-am' en Valderrama. :: sur
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Postigo, durante un 'pro-am' en Valderrama. :: sur

El cántabro Juan Postigo se convertirá en febrero en el primer golfista español con discapacidad y sin prótesis que disputa una prueba del circuito profesional

ALBERTO GÓMEZ MÁLAGA.

El próximo 12 de febrero será una fecha histórica para el golf español, aunque también para el deporte mundial. Ese día habrá dos jugadores amputados que disputarán un torneo de profesionales con la misma categoría que sus compañeros: el belga Cedric Lescut y el cántabro Juan Postigo. Será en el Campeonato de Europa de parejas de la PGA, que se celebrará en Lumine (Tarragona). Mientras que el flamenco jugará con una prótesis, el cántabro lo hará sin ella. Como siempre. La falta de una pierna por un problema congénito nunca ha sido para él una dificultad a la que haya tenido que adaptarse. «Yo no tengo dificultades, porque nunca he sabido lo que es jugar con dos piernas», explica Postigo, que matiza que únicamente siente que ha tenido que adaptarse a las «dificultades» que plantea el propio deporte, como «las que puede tener cualquier jugador para salir de un bunker». En los últimos seis años, Juan Postigo ha pasado del hándicap 36 inicial a 1,4 pese a que después de bajar en poco tiempo a 4, a raíz de una intervención tuvo que estar «un poco parado» antes de continuar su progresión.

Aunque Postigo insiste en que no ha encontrado «ningún reto añadido» por su discapacidad, lo cierto es que a su natural habilidad para los deportes ha tenido que sumar altas cotas de pundonor. El jugador recorre los campos de golf con sus inseparables muletas y con la bolsa de palos cargada a la espalda. Aunque empezó a jugar con prótesis, las cosas cambiaron tras una intervención a la que se sometió para «acoplar una mejor», según detalla: «Me dejaron algún nervio un poco tocado y ya no puedo apoyar algo contra el muñón por el dolor, no puedo usar prótesis». Empezará compitiendo en circuitos inferiores, aunque espera alguna invitación para medirse con los grandes.

Para hacer frente a la natural «falta de potencia» que puede padecer en relación con el resto de jugadores al tener que golpear en equilibrio sobre una pierna, Juan Postigo se machaca en el gimnasio con seis días de entrenamiento, tres con doble sesión. Así afirma sentirse ahora «bastante consistente en el juego largo», que era su «punto débil» en los inicios cuando su cuerpo «no estaba preparado para conseguir distancia y estabilidad». Mientras siente que ahora no tiene «nada que envidiar a ningún jugador» en esta faceta, reconoce que, «como le pasa a muchos», su debilidad está en el 'putt'.

El jugador español, sin una pierna por un problema congénito, debutará en el Campeonato de Europa de Parejas de la PGA Postigo recorre los campos de golf con sus muletas y con la bolsa de palos cargada a la espalda; ha rechazado usar 'buggy'

Postigo explica que empezar a prepararse con Santiago Carriles ha sido «un revulsivo» porque le hacia falta «cambiar de ritmo»; aunque ya antes, de la mano de Pepe Heras, se proclamó campeón de España de Golf adaptado, título que logró tres veces consecutivas (2014 a 2016), en su particular pugna con el castellonense Antonio Llerena. El mejor resultado de Postigo llegó en el Barbora Golf Resort de la República Checa, donde se proclamó campeón de Europa de golf adaptado pese a afrontarlo con una tendinitis en la rodilla que le hizo jugar «un poco tocado».

«Creo que gané por eso, porque no podía dar fuerte a la bola y jugué tranquilo y sin presión», explica, recordando que siempre fue «a rebufo» del francés Charles Henri Quelin, con quien empató el último día en el hoyo 18 para acabar ganando en el segundo hoyo del 'play off' y sentir una «alegría inmensa». Una vez se produzca el salto al profesionalismo, previsto en las próximas semanas, Juan Postigo confía en poder «vivir del golf», porque a diferencia del adaptado en el que «no se puede ganar dinero», ya sí podrá hacerlo, «más que en premios», que es difícil que estén a su alcance «sí en patrocinios».

Aunque empezará compitiendo en ligas inferiores, el cántabro espera contar pronto alguna invitación para poder jugar en los escenarios principales, contra los que no siente ninguna clase de miedo escénico. «Miedo ninguno, lo que vaya saliendo surgirá», apostilla. Del mundo profesional, conoce a golfistas como Jon Rahm, con quien ha coincidido en alguna concentración del equipo nacional, y a Javier Ballesteros, el hijo del mítico Severiano Ballesteros. Postigo, de 21 años, ya tiene fecha para su estreno en la máxima categoría, pero a partir de ahí no sabe lo que deparará el destino. Para él no existen metas imposibles.

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