COSTA DEL GOLF. HOYO 19

UN PROBLEMA DE TODOS

ALBERTO GÓMEZ / ALEJANDRO DÍAZ

El sector del golf se enfrenta en España, y particularmente en Andalucía, al que probablemente es su mayor problema de las últimas décadas: la sequía. Las nuevas normativas autonómicas comienzan a obligar a los clubes a implantar métodos de riego con agua cien por cien reciclada como parte de una gestión integrada y sostenible, pero hay que reconocer la labor de decenas de recorridos malagueños que utilizan agua depurada desde hace años. De la mano de Acosol, más del 81 por ciento de los campos de la Costa del Sol Occidental se abastecen únicamente de agua no apta para el consumo humano. Otros recorridos han empezado a introducir esta práctica y aún alternan agua potable y agua reciclada, mientras que la cifra se reduce al cinco por ciento en los casos de campos que aún no utilizan nada de agua reciclada. La lucha contra la sequía constituye una parte fundamental de la responsabilidad social de los clubes y campos, una tarea que no pueden obviar porque de ella dependerá su supervivencia. Sin embargo, implantar este sistema no es tan sencillo como parece y requiere un meticuloso estudio científico de los parámetros de calidad del agua y de su incidencia en la fisiología vegetal y en la estructura del suelo de los recorridos, que funcionan como auténticos pulmones verdes allí donde están construidos. Cuando se habla de la modernización de las infraestructuras de los campos de golf en el siglo XXI, uno de los principales retos es el de la gestión del agua. Los sistemas de riego, así como la propia procedencia del agua, son dos puntos claves a la hora de enfrentarse a la sostenibilidad medioambiental a la que deben aspirar. Durante décadas, este aspecto ha generado una controversia y un debate que, igualmente, ha dado sus frutos en actuaciones concretas. El reciclaje del agua ofrece ahorros financieros pero, sobre todo, de recursos. El tratamiento de aguas residuales puede ser adaptado para satisfacer los requisitos de calidad del agua para una reutilización planificada. El agua reciclada para el riego de jardines requiere menos tratamiento que aquella utilizada para el agua potable. Esto contribuye a que el impacto sobre las reservas hídricas de agua potable sea exponencialmente menor y, hasta la fecha, aunque estas aguas recicladas no son aptas para el consumo humano, no generan problemas por contacto. De hecho, no se han reportado casos documentados de problemas de salud humana debido al contacto con el agua reciclada.

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