COSTA DEL GOLF. HOYO 19

PREJUICIOS POR TUMBAR

ALBERTO GÓMEZ / ALEJANDRO DÍAZ

El golf aún está lejos de igualar los premios de sus campeonatos, pero la proyección de los circuitos femeninos, especialmente el americano, ha aumentado de forma extraordinaria en los últimos años, de forma similar a la popularidad que el tenis adquirió en los noventa. En España, sin embargo, el golf sigue arrastrando la etiqueta de ser un deporte elitista y excesivamente complicado. «Es mucho más caro hacer surf o esquiar. Falta cultura deportiva, conocimiento. Antes de ir a los Juegos Olímpicos, me preguntaron si esto era un deporte», cuenta sorprendida Marta Figueras-Dotti, precursora del golf español y referente europeo. Fue vicecapitana del combinado que dirigió Annika Sorenstam en la Solheim Cup, versión femenina de la Ryder. Figueras-Dotti recuerda que cuando comenzó a jugar torneos 'amateurs' en los setenta era considerada un bicho raro: «Siempre hemos ido por detrás y aún falta mucho camino por recorrer, pero la evolución ha sido importante. El golf femenino está creciendo». El auge de este deporte resulta evidente en Estados Unidos y algunos países asiáticos, donde el impacto económico y mediático de los torneos femeninos aumenta cada año, un crecimiento que en el sur de Europa es mucho más discreto, aunque en algunos países como Francia, donde se disputa uno de los cinco 'majors' de cada año, las mujeres ya atraen a los campos a miles de aficionados. El Open de España femenino que se lleva disputando dos años en la provincia de Málaga es un ejemplo del impacto mediático y económico que generan estos campeonatos, aún lejos de las cifras de los circuitos masculinos pero cada vez más atractivos para patrocinadores y público. Perteneciente al Circuito Europeo, el segundo más importante del mundo tras el 'tour' americano, el torneo reparte cientos de miles de euros en premios, una cantidad muy inferior a los dos millones de euros que ofreció el Open de España masculino en su última edición (2016). Mientras el Open masculino no se celebró el año pasado y sigue buscando patrocinadores para esta temporada, el femenino está asegurado. Frente a la desigualdad salarial, los resultados hablan por sí solos. Azahara Muñoz y Carlota Ciganda se han convertido en el referente de miles de niñas que comienzan a practicar este deporte con la esperanza de que en el futuro sean más visibles que hasta ahora. De momento, buena parte de la actualidad del golf profesional español habla en femenino.

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