COSTA DEL GOLF

Juan Postigo, ejemplo de superación

Postigo prepara su asalto al profesionalismo, que tendrá lugar en las próximas semanas. :: sur
/
Postigo prepara su asalto al profesionalismo, que tendrá lugar en las próximas semanas. :: sur

El jugador cántabro, de 21 años, dejará el deporte adaptado este invierno para convertirse en el primer golfista profesional del mundo sin pierna ni prótesis

ALBERTO GÓMEZ MÁLAGA.

Juan Postigo, campeón de Europa de golf adaptado, se prepara para cumplir el sueño que todo deportista tiene «desde pequeño», convertirse en profesional y «vivir de tu deporte», una gesta que lo convertirá en el primer golfista amputado español, sin prótesis, que llegue al profesionalismo. La progresión del jugador cántabro, de 21 años, ha sido fulgurante desde que, a los nueve años, se acercó por primera vez a un campo de golf para acompañar a su abuelo, que acababa de jubilarse e inoculó a su nieto el germen de un deporte que engancha, con lo que el niño abandonó el mundo de la vela, en el que hacía sus primeros pinitos, para no tardar en despuntar por su talento con los hierros y las maderas.

La falta de una pierna por un problema congénito para él nunca ha sido una dificultad a la que haya tenido que adaptarse. «Yo no tengo dificultades, porque nunca he sabido lo que es jugar con dos piernas», explica Postigo, que matiza que únicamente siente que ha tenido que adaptarse a las «dificultades» que plantea el propio deporte, como «las que puede tener cualquier jugador para salir de un bunker». En los últimos seis años, Juan Postigo ha pasado del hándicap 36 inicial a 1,4 pese a que después de bajar en poco tiempo a 4, a raíz de una intervención tuvo que estar «un poco parado» antes de continuar su progresión.

Aunque Postigo insiste en que no ha encontrado «ningún reto añadido» por su discapacidad, lo cierto es que a su natural habilidad para los deportes ha tenido que sumar altas cotas de pundonor. El jugador recorre los campos de golf con sus inseparables muletas y con la bolsa de palos cargada a la espalda. Aunque empezó a jugar con prótesis, las cosas cambiaron tras una intervención a la que se sometió para «acoplar una mejor», según detalla: «Me dejaron algún nervio un poco tocado y ya no puedo apoyar algo contra el muñón por el dolor, no puedo usar prótesis».

Empezará compitiendo en circuitos inferiores, aunque espera alguna invitación para medirse con los grandes Postigo nació con un problema congénito agravado a los 16 años por una mala intervención: «Nunca he sabido qué es jugar con dos piernas»

Para hacer frente a la natural «falta de potencia» que puede padecer en relación con el resto de jugadores al tener que golpear en equilibrio sobre una pierna, Juan Postigo se machaca en el gimnasio con seis días de entrenamiento, tres con doble sesión. Así afirma sentirse ahora «bastante consistente en el juego largo», que era su «punto débil» en los inicios cuando su cuerpo «no estaba preparado para conseguir distancia y estabilidad». Mientras siente que ahora no tiene «nada que envidiar a ningún jugador» en esta faceta, reconoce que, «como le pasa a muchos», su debilidad está en el 'putt'.

Cambiar de ritmo

Postigo explica que empezar hace un año a prepararse con Santiago Carriles ha sido «un revulsivo» porque le hacia falta «cambiar de ritmo»; aunque ya antes, de la mano de Pepe Heras, se proclamó campeón de España de Golf adaptado, título que logró tres veces consecutivas (2014 a 2016), en su particular pugna con el castellonense Antonio Llerena. El mejor resultado de Postigo llegó en el Barbora Golf Resort de la República Checa, donde se proclamó campeón de Europa de golf adaptado pese a afrontarlo con una tendinitis en la rodilla que le hizo jugar «un poco tocado».

«Creo que gané por eso, porque no podía dar fuerte a la bola y jugué tranquilo y sin presión», explica, recordando que siempre fue «a rebufo» del francés Charles Henri Quelin, con quien empató el último día en el hoyo 18 para acabar ganando en el segundo hoyo del 'play off' y sentir una «alegría inmensa». Una vez se produzca el salto al profesionalismo, previsto en las próximas semanas, Juan Postigo confía en poder «vivir del golf», porque a diferencia del adaptado en el que «no se puede ganar dinero», ya sí podrá hacerlo, «más que en premios», que es difícil que estén a su alcance «sí en patrocinios».

Aunque empezará compitiendo en ligas inferiores, el cántabro espera contar pronto alguna invitación para poder medirse con los grandes del golf, a los que tiene ninguna clase de miedo escénico. «Miedo ninguno, lo que vaya saliendo surgirá» apostilla el cántabro. Del mundo profesional, conoce a golfistas como Jon Rahm, con quien ha coincidido en alguna concentración del equipo nacional, y a Javier Ballesteros, el hijo del mítico Severiano Ballesteros.

Fotos

Vídeos