COSTA DEL GOLF

El golf se sacude complejos

Carlota Ciganda, durante su participación en el Open de España. :: felipe pérez
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Carlota Ciganda, durante su participación en el Open de España. :: felipe pérez

Málaga gana terreno como escaparate de los torneos femeninos, que tratan de tumbar estereotipos y reducir la brecha salarial

ALBERTO GÓMEZ MÁLAGA.

Cuenta Marta Figueras-Dotti, precursora del golf español y referente europeo, que aún siguen preguntándole «si esto es un deporte». En la Costa del Sol, donde hay unos 70 campos, la cultura deportiva en torno al golf está más asentada que en otras zonas por el impacto económico que genera en el sector turístico, pero aún suenan ecos que lo asocian a un ambiente exclusivo y elitista. «Si esto no sirve para impulsar un poco el golf en España, no sé qué más puedo hacer», dijo un feliz pero resignado Sergio García tras enfundarse la chaqueta verde que lo acredita como ganador del Masters de Augusta, cuna del golf mundial. Lo cierto es que no está en sus privilegiadas manos, como tampoco lo estuvo en las del inolvidable Seve Ballesteros o en la de sus amigos José Mari Olazabal y Miguel Ángel Jiménez, por mucho que sus aportaciones hayan resultado fundamentales para sacudir clichés y prejuicios.

Jon Rahm y Sergio García, herederos de todo ese talento, ocupan desde hace semanas, en el caso de García desde hace años, sendos puestos entre los diez mejores jugadores de la clasificación. En pocos deportes ha desplegado España en tantas ocasiones la bandera del éxito, y sin embargo todavía lo hace entre complejos, lejos del orgullo que colma el país cuando se trata de celebrar conquistas en otras disciplinas como el tenis. Cuando además se trata de golf practicado por mujeres, al lastre estructural hay que sumar varias dosis de machismo. El lenguaje resulta especialmente demoledor en ese sentido. Los hombres juegan al golf, sin más; lo de ellas es «golf femenino». Ellos compiten en el British, a secas; ellas lo hacen en el British 'femenino'. El adjetivo, añadido como si se tratara de una intrusión que matizar, simboliza el doble obstáculo al que se enfrentan jugadoras y circuitos.

Decenas de golfistas se dieron cita el mes pasado en Guadalmina con motivo del Open de España, que no merece adjetivos sexistas y donde Azahara Muñoz logró defender el título obtenido en Aloha un año antes. Lo hizo en un recorrido que conoce al detalle, en el club que la vio crecer hasta asentarse varias temporadas en el 'top 20' mundial y acechar la lista de los diez primeros puestos del 'ranking'. Perteneciente al Circuito Europeo, el segundo en importancia tras la LPGA, el Open de España supone un evento de primer orden al que acudieron algunas de las mejores golfistas del mundo, entre ellas Carlota Ciganda, buena amiga de Azahara y actual número uno nacional tras abrirse hueco en el 'top 25' de la clasificación mundial. La temporada pasada engrosó la lista de españolas que han ganado algún torneo en el Circuito Americano, hasta entonces formada por la propia Muñoz, Figueras-Dotti y Beatriz Recari. Con varios retos pendientes, como la igualdad salarial de los torneos disputados por hombres y mujeres, el mejor golf ha vuelto a pasar por la Costa del Sol para tumbar estereotipos y ofrecer uno de los mayores espectáculos deportivos que tendrán lugar este año en Andalucía.

El golf aún está lejos de igualar los premios de sus campeonatos, pero la proyección de los circuitos femeninos, especialmente el americano, ha aumentado de forma extraordinaria en los últimos años. Ahora la provincia de Málaga se ha convertido en el escaparate perfecto para el Circuito Europeo. Que la feliz alianza dure muchos años.

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