COSTA DEL GOLF

«Ganar aquí es algo muy especial»

García celebra el triunfo posando con su pareja, con quien espera su primera hija. :: rcv
/
García celebra el triunfo posando con su pareja, con quien espera su primera hija. :: rcv

García, renovado desde que ganó su primer 'major', culmina el mejor año de su trayectoria

ALBERTO GÓMEZ

san roque. Era el último verano de los años 90 cuando Sergio García irrumpió, imberbe y descarado, en el olimpo del golf mundial para enseñar a pronunciar la 'ñ' a medio Estados Unidos, en vilo ante la posibilidad de que un desconocido arrebatara el Campeonato de la PGA a Tiger Woods. El por entonces recién estrenado ídolo americano estuvo a punto de sucumbir ante el desparpajo de 'El Niño', que no logró completar la hazaña por un solo golpe pero dejó grabado su apodo, bien pronunciado, entre los aficionados. Casi dos décadas después, poco o nada queda de ese aire adolescente en el de Borriol, ahora un golfista curtido en mil aprietos, victorioso en el combate contra sus propios fantasmas y capaz de conquistar su primer 'major' cuando muchos lo daban por relegado a la sombra de Jon Rahm, cuyo ciclónico aterrizaje en los circuitos profesionales recuerda a los primeros años de García.

Definido durante lustros como el mejor golfista de la historia sin un 'grande', el castellonense llegó a creerse incapaz de inscribir su nombre en un 'major'. Pocas veces el deporte profesional ha contraído deudas tan evidentes como la que el golf mantenía con Sergio García, que en abril rompió el maleficio al proclamarse ganador en Augusta. Ligero de equipaje, el español compite ahora con la calma propia de quien ha cerrado viejas heridas. No es que la chaqueta verde lo haya convertido en un mejor golfista, pero sí en un golfista diferente. En el Andalucía Masters, disputado el mes pasado en Valderrama, quedó demostrado. García salió como líder en dos jornadas, la segunda y la última; asistió a las exhibiciones de sus inmediatos perseguidores, como el extraordinario albatros de Joost Luiten; encabezó la tabla durante la vuelta final en solitario y empatado, pero ninguno de esos vaivenes, tan temidos en el pasado, perturbó su trabajada tranquilidad.

García desplegó experiencia y solidez para acabar llevándose el título por un golpe de ventaja, suficiente para levantar su trigésimo segundo trofeo, el sexto en España, donde no ganaba desde el Andalucía Masters de 2011, cuando superó a Miguel Ángel Jiménez. Con su victoria en el trazado gaditano, el castellonense regresa al 'top 10' de la clasificación mundial, que cuenta con dos españoles: Rahm es quinto y García, décimo. A sus 37 años, el vigente ganador de Augusta corona así la mejor temporada de su carrera, trufada de tres títulos y de una dulce estabilidad personal. Se casó en julio y será padre por primera vez en 2018. También acaba de ser nombrado miembro vitalicio del Circuito Europeo, un honor que en nuestro país solo tenían José María Olazabal y el añorado Severiano Ballesteros.

Ligero de equipaje, el de Borriol compite desde Augusta con la calma propia de quien ha cerrado viejas heridas «Este año está siendo muy bueno también por lo que está pasando fuera del campo», admite García, que será padre en marzo

García disfrutó toda la semana de un auténtico baño de masas. Los más de 40.000 aficionados que abarrotaron Valderrama desde el jueves hasta el domingo no evitaron los guiños a la actualidad política, reclamando que la bandera de España situada en el hoyo 17 no fuese depositada en el suelo, como es habitual cuando van a completarse los hoyos. «La bandera en el suelo, ¡no!», gritaban, provocando que los 'caddies' sujetaran la enseña entre felices cánticos como 'Que viva España'. «El público ha estado increíble. Ganar aquí es algo muy especial. Es mi campo favorito», confesaba el castellonense, cuyo nivel de exigencia le impide calificar de perfecta la temporada: «Me ha faltado algo de consistencia desde el US Open hasta justo antes del BMW Championship, pero este año está siendo muy bueno también por lo que está pasando fuera del campo».

Todavía con la dulce aureola que desprende su triunfo en Augusta, Sergio García ha dado un golpe definitivo en la mesa con su victoria en Valderrama, con independencia de lo que ocurra mañana en la jornada final. El renovado García, asentado en su faceta más madura, no volverá a competir hasta el Campeonato Mundial de Dubái, que se disputará este mes y pone fin a la temporada europea.

Más

Fotos

Vídeos