COSTA DEL GOLF. HOYO 19

DE ESTRELLAS Y GOLFISTAS

ALBERTO GÓMEZ / ALEJANDRO DÍAZ

La temporada ha cruzado su ecuador y ya se puede realizar un balance más que positivo de la actuación de Armada española en los circuitos profesionales. El estado de forma de Sergio García tiene mucho que ver con ello. El jugador de Borriol se puso la chaqueta verde en el primer 'grande' de la temporada y el mes pasado estuvo muy cerca de volver a ganar en un torneo. Fue en el Abierto BMW, disputado en la ciudad alemana de Múnich, y se quedó a un solo golpe del liderato. A pesar de todo, fue segundo. Y eso que arrastró durante las cuatro jornadas molestias en la espalda. Junto a García, que es sin duda el mejor jugador español en la actualidad, hay que sumar la creciente fiugra de Jon Rahm, que no ha parado de crecer exponencialmente desde que debutase como profesional hace apenas un año. Ambos jugadores son síntoma de que el golf español goza de buena salud: Sergio García cuenta con una dilatada trayectoria mientras que Jon Rahm representa lo que está por venir, y parece que será muy positivo: ha pasado de jugador amateur a la gran promesa mundial. Los medios internacionales especializados lo siguen con lupa y empieza a estar entre la nómina de favoritos un torneo sí y otro también. Sin embargo, eso no es garantía de nada. El golf ya no es cuestión de uno o dos golfistas que dominan hegemónicamente la cabeza del ránking. Los favoritos no solo no siempre ganan, sino que cada vez lo hacen menos. Que se lo pregunten al joven Brooks Koepa. Su nombre no estaba en ninguna quiniela para el que fue el segundo 'major' del año: el US Open, celebrado el pasado mes de junio. Y sin embargo, fue para él. Koepa se embolsó dos millones de dólares y el prestigio que otorga ser el mejor donde a los mejores les gustaría serlo: en las grandes citas del circuito. Por lo demás, cada semana continúa el baile de números uno: ningún golfista consigue afianzarse en la cabeza de la tabla; ni siquiera en el podio. Algo parecido que ocurre con el golf femenino, donde también quedaron atrás los días en los que el dominio era cuestión de un solo nombre. De todas estas incertidumbres, nace una certeza: el aficionado al golf disfruta más que nunca. No así las grandes estrellas, que cada vez tienen más difícil mantener la intensidad de su luz, aunque no de su economía: Rory McIlroy dejó de ser el número uno hace más de un año, tiempo en el que sus ingresos se han disparado hasta convertirle en el sexto deportista más rico del mundo según la revista Forbes.

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