HOYO 19

DERRIBANDO MITOS

ALBERTO GÓMEZ / ALEJANDRO DÍAZ

El golf español rebosa salud tras el Open de España, que batió el récord de asistentes a un torneo profesional en nuestro país. La victoria de Jon Rahm, el nuevo ídolo nacional, ha disparado el interés de las administraciones públicas y del público por el golf, no solo porque el juzgador vizcaíno esté llamado a ser el futuro número uno mundial a la vista de los resultados cosechados en sus dos primeros años de trayectoria, sino porque este deporte por fin comienza a sacudirse antiguos clichés. Al excelente estado de forma de Rahm se suma la figura de Sergio García, el referente consolidado ya con un 'major' en su vitrina, y el renacimiento de Rafael Cabrera-Bello, uno de los jugadores de mayor pegada. También Carlota Ciganda y una renovada Azahara Muñoz, que en los últimos meses ha recuperado su mejor versión tras poner nombre y diagnóstico a sus problemas de salud, contribuyen al resurgimiento del golf español. García y Rahm ocupan un hueco entre las diez primeras plazas de la clasificación mundial, todo un hito que no se producía desde que en los años noventa Severiano Ballesteros y José María Olazabal compartieron hueco en el 'top 10'. Este escenario brillante contrasta con la anulación del Open de España masculino el año pasado, que dejó el Andalucía Masters como único torneo del Circuito Europeo disputado en suelo español. La recuperación de dos campeonatos profesionales en nuestro país es una buenísima noticia a la que añadir otra: el Open de España femenino volverá a jugarse en Málaga. La ausencia de inversores públicos y privados estaba, inexplicablemente, poniendo baches a un deporte que arrastraba desde hacía demasiado tiempo la etiqueta de caro y elitista, y al que la crisis fulminó por su relación con el sector de la construcción, cuando en realidad tiene mucho más que ver con el sector turístico, pese a que el IVA impuesto por el Gobierno central no lo reconozca. El golf es la tercera disciplina con más federados, con 273.527, solo por detrás del fútbol y el baloncesto. «Sufrimos mucho con la crisis. Ahora intentamos que la gente se anime a jugar. El golf es salud, crea puestos de trabajo y favorece la economía», afirma Gonzaga Escauriaza, presidente de la Federación Española de Golf desde 2008. Por suerte, en la Costa del Sol el horizonte es mucho más alentador que en el resto del país. El impacto de este deporte en el entorno es de 1.410 millones de euros, con una producción directa de 760 millones e indirecta de 650 millones y un gasto medio por viaje que supera los 1.800 euros. Basta con hacer cuentas.

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