Cuestión de pundonor

Postigo, que renunció a jugar con prótesis desde sus inicios, en una imagen de archivo. :: sur/
Postigo, que renunció a jugar con prótesis desde sus inicios, en una imagen de archivo. :: sur

Juan Postigo levanta su cuarto título de campeón de España de golf adaptado jugando sin prótesis

ALBERTO GÓMEZ

málaga. El cántabro Juan Postigo logró en marzo en el Real Club Pineda, en Sevilla, su cuarto título de campeón de España de Golf Adaptado al imponerse en un apretado final a Antonio Llerena, que también buscaba su cuarta corona. Llerena lideraba el campeonato por tres golpes al inicio de la segunda y última jornada. Sin embargo, Postigo firmó un 73, cuatro impactos menos que el castellonense para lograr el título. Postigo, campeón de Europa en 2016, es un golfista amputado de la pierna derecha que juega sin prótesis y une este título a los logrados en 2014, 2015 y 2016.

Postigo se prepara para cumplir el sueño que todo deportista tiene «desde pequeño»: convertirse en profesional y «vivir de tu deporte», una gesta que lo convertirá en el primer golfista amputado español, sin prótesis, que llegue al profesionalismo. La progresión del jugador cántabro ha sido fulgurante desde que, a los nueve años, se acercó por primera vez a un campo de golf para acompañar a su abuelo, que acababa de jubilarse e inoculó a su nieto el germen de un deporte que engancha, con lo que el niño abandonó el mundo de la vela, en el que hacía sus primeros pinitos, para no tardar en despuntar por su talento con los hierros y las maderas.

La falta de una pierna por un problema congénito para él nunca ha sido una dificultad a la que haya tenido que adaptarse. «Yo no tengo dificultades, porque nunca he sabido lo que es jugar con dos piernas», explica Postigo, que matiza que únicamente siente que ha tenido que adaptarse a las «dificultades» que plantea el propio deporte, como «las que puede tener cualquier jugador para salir de un bunker». En los últimos seis años, Juan Postigo ha pasado del hándicap 36 inicial a 1,4 pese a que después de bajar en poco tiempo a 4, a raíz de una intervención tuvo que estar «un poco parado» antes de continuar su progresión.

El jugador cántabro recorre los campos de golf con sus inseparables muletas y con la bolsa de palos a la espalda Para hacer frente a la «falta de potencia», Postigo se machaca en el gimnasio con seis días de entrenamiento, tres con doble sesión

Aunque Postigo insiste en que no ha encontrado «ningún reto añadido» por su discapacidad, lo cierto es que a su natural habilidad para los deportes ha tenido que sumar altas cotas de pundonor. El jugador recorre los campos de golf con sus inseparables muletas y con la bolsa de palos cargada a la espalda. Aunque empezó a jugar con prótesis, las cosas cambiaron tras una intervención a la que se sometió para «acoplar una mejor», según detalla: «Me dejaron algún nervio un poco tocado y ya no puedo apoyar algo contra el muñón por el dolor, no puedo usar prótesis».

Para hacer frente a la natural «falta de potencia» que puede padecer en relación con el resto de jugadores al tener que golpear en equilibrio sobre una pierna, Juan Postigo se machaca en el gimnasio con seis días de entrenamiento, tres con doble sesión.Así afirma sentirse ahora «bastante consistente en el juego largo», que era su «punto débil» en los inicios cuando su cuerpo «no estaba preparado para conseguir distancia y estabilidad».

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