COSTA DEL GOLF

Azahara Muñoz roza el 'top 10' en su primer torneo del año

Muñoz ha recuperado sensaciones tras realizar algunos ajustes técnicos y regresar con su entrenador de toda la vida. :: sur
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Muñoz ha recuperado sensaciones tras realizar algunos ajustes técnicos y regresar con su entrenador de toda la vida. :: sur

La malagueña, que la temporada pasada volvió con su entrenador de toda la vida, exhibe su buen estado de forma en Bahamas

ALBERTO GÓMEZ

La maratoniana jornada final del Pure Silk Bahamas LPGA Open, en la que se completó la segunda ronda suspendida en dos ocasiones y se jugó en su totalidad la tercera y última tras la reducción a 54 hoyos, finalizó con el triunfo de Brittany Lincicome (-12). La estadounidense, de 32 años, firmó una tarjeta de 66 golpes, segunda mejor del día, para imponerse con dos golpes de ventaja sobre Wei-Ling Hsu (-10) y tres sobre Amy Yang (-9) y Shanshan Feng (-9). Es su octava victoria en el LPGA, incluidos dos Grand Slams, y la primera que consigue desde este mismo torneo, en su edición de 2017. La única jugadora que logró completar la tercera ronda con menos golpes que la ganadora fue, precisamente, la española Carlota Ciganda (-2), que con siete 'birdies', un 'eagle' y un 'bogey' firmó un 65 con el que pudo al menos resarcirse de su mala segunda ronda, en la que perdió los mismos ocho golpes que recuperó este domingo, y escalar hasta la posición vigésimo primera.

La única española que logró mejorar a la golfista navarra fue Azahara Muñoz (-4), que se mostró más regular durante toda la semana, sobreponiéndose a las continuas suspensiones e interrupciones, para terminar con una vuelta de 70 golpes, tres bajo el par del campo, a un solo puesto del 'top 10' del torneo. Beatriz Recari (par) recuperó la tarde del domingo todos los golpes que había perdido jueves, viernes y sábado, para terminar empatada con el campo en trigésimo primera posición. Y Belén Mozo (+8), que no acabó de encontrarse cómoda durante toda la semana, se despidió de Bahamas con un 76 que le relegó a la 75ª posición. Mención especial merece la quinta española en liza, la mallorquina Luna Sobrón (+1). En el que era su primer torneo en el circuito estadounidense tras lograr la tarjeta en diciembre en la Final de la Escuela, llegó a ser líder provisional en la primera jornada, tercera tras la segunda, y sólo en la última sucumbió a la dureza de una semana de nervios, suspensiones y mucho viento. 79 golpes, 10 más que el jueves, que terminaron relegándola hasta la 41ª posición.

La undécima posición de Muñoz supone un extraordinario inicio de temporada para la malagueña, número 70 del mundo. «Fue una semana larga con muchos retrasos debido al viento pero disfruté muchísimo de volver a competir y en Bahamas y estoy muy contenta con mi juego», dijo la profesional de San Pedro Alcántara. Comenzó a jugar al golf «por casualidad» y años después, cuando ya era una de las mejores del mundo, celebró su primer título del Circuito Americano con una barbacoa en familia. Poco o nada hay en Muñoz de los delirios de grandeza tan comunes entre las estrellas del deporte, aunque sus ganancias en premios superen los cinco millones de dólares. La jugadora malagueña, ganadora del Open de España en las dos últimas ediciones, tumba el viejo cliché de que el golf femenino es cosa de niñas ricas. En Río de Janeiro, harta de pelear contra los tópicos, la sampedreña dio con sus declaraciones un golpe en la mesa antes de convertirse en la primera golfista española que disputaba unos Juegos Olímpicos: «La gente tiene que cambiar el chip. Jugar al golf es más barato que salir de fiesta. Antes sólo lo practicaba gente que tenía suerte, pero ahora basta con ver a las españolas que estamos aquí; ninguna viene de familias privilegiadas. Mis padres son maestros».

La malagueña se mostró muy regular durante todo el torneo, superando los parones y las suspensiones por el mal tiempo Muñoz volvió el año pasado con su entrenador de toda la vida tras un feliz reencuentro en el Open de España, donde ganó

Muñoz es una jugadora forjada en Estados Unidos, donde las universidades ofrecen muchas más facilidades que en Europa para los deportistas de élite. Tras volver con Marcelo Prieto, su entrenador de toda la vida, la malagueña trata de encontrar su juego y regresar al 'top 20' de la clasificación mundial.

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