Diario Sur

COSTA DEL GOLF

Estados Unidos gana la Ryder Cup en una jornada memorable

EL jugador norteamericano Reed celebra su decisiva vicoria en individuales ante el norirlandés McIlroy en el hoyo 18 durante la última jornada. :: efe
EL jugador norteamericano Reed celebra su decisiva vicoria en individuales ante el norirlandés McIlroy en el hoyo 18 durante la última jornada. :: efe
  • El combinado capitaneado por Davis Love se impone por 17 a 11 a Europa y rompe su mala racha de tres derrotas consecutivas

Estados Unidos se impuso a Europa en la última jornada de la Ryder Cup, el torneo bienal entre Estados Unidos y Europa que se disputó el pasado fin de semana en el Hazeltine National Golf Club de Minnesota. El equipo europeo estuvo cerca de alcanzar a los estadounidenses en los primeros compases de la última sesión de la Ryder Cup, después de llegar con una ventaja de tres puntos al domingo y la debacle de los primeros partidos de la mañana. Las victorias sucesivas del sueco Henrik Stenson contra Jordan Spieth (3-2), el belga Thomas Pieters contra J.B. Holmes (3-2), el español Rafa Cabrera Bello contra Jimmy Walker (3-2) dieron un respiro a los europeos.

Sin embargo, la derrota temprana del norirlandés Rory McIlroy contra Patrick Reed (uno arriba) en el primer partido individual del domingo y del inglés Justin Rose contra Rickie Fowler (uno arriba), desencadenaron la victoria del equipo estadounidense por 15 puntos a 10 (de los 14,5 que necesitaba) a falta de la conclusión de tres partidos. La remontada del español Sergio García contra Phil Mickelson (empate) en un partido en que ambos se anotaron nueve golpes bajo el par no fue suficiente para frenar a los estadounidenses.

El equipo europeo comenzó con mal pie al encajar un cuatro a cero en los 'foursomes' durante la primera jornada. Sin embargo, logró remontar con tres victorias en los cuatro partidos de la tarde de la Ryder Cup. La primera jornada concluyó con cinco puntos para Estados Unidos y tres para Europa, de los 28 puntos totales.

La mejora del combinado europeo fue un espejismo: el equipo estadounidense logró arrancarle dos puntos al equipo europeo durante la cuarta sesión de 'fourball' (mejor golpe) y llegó a la última jornada de la Ryder Cup con una ventaja de tres puntos. Estados Unidos recuperaba así buena parte de ella el sábado para terminar con un marcador de 9,5-7,5, a falta de 12 puntos por disputar en los partidos individuales de la última jornada.

La tensión se palpaba en el ambiente. «Cuanto más gritaban mejor jugaba. Espero que mañana griten sin parar», dijo McIlroy en referencia a la presión incesante de los seguidores estadounidenses, con los que llegó a encararse durante su partido. Y es que tras tres derrotas consecutivas, sumar otra y en casa parecía demasiado para los estadounidenses. Y lo era. Tal vez por ello el combinado norteamericano salió concienciado a la última jornada de individuales, donde consumó su victoria ante Europa.

Estados Unidos llegó a la última jornada del domingo con una ventaja considerable pero inferior a la que tenía en Medinah (10-6), en 2012, cuando el equipo europeo bajo el mando del español José María Olazábal obró el milagro y se llevó la victoria frente a un equipo capitaneado por Davis Love III, que volvió a dirigir a los estadounidenses.

Pero no hubo milagro para Europa y la realidad terminó por imponerse. No siempre se puede apelar a la épica y, tras varias horas de juego, las derrotas en el combinado europeo se fueron sucediendo como un efecto dominó. Nada salía y la sangría comenzó a medida que iban finalizando los encuentros. De nada sirvió la victoria de Rafael Cabrera Bello o el impresionante empate de Sergio García, peleado hasta el final, ante Phil Mickelson.

Pocas posibilidades

A pesar de que la historia da a Europa una fama merecida de equipo capaz de reponerse y dar la vuelta a los resultados, el mal inicio sumado a la irregularidad hizo casi imposible pensar en la victoria. La apuesta de intentar sumar seis triunfos en los primeros seis individuales durante la última jornada, donde estaban las vacas sagradas del equipo de Darren Clarke, no se cumplió al ganar el primer partido Patrick Reed a Rory McIlroy por un hoyo y perder Justin Rose el suyo, que dominó pero no remató en los 'greens' ante Rickie Fowler.