Diario Sur

COSTA DEL GOLF, HOYO 19

EL EJEMPLO DE AZAHARA

Era un reto casi imposible, pero Azahara Muñoz lo consiguió. Tras dos años sin levantar un trofeo, la sampedreña llegó al Open de España disputado en Marbella y venció de una forma épica. Tuvo que sortear la presión de jugar en casa, de que aficionados y medios la señaláramos como favorita y su propia exigencia, siempre alta. Muñoz es un referente, una de esas golfistas que hacen cantera con triunfos como el del pasado septiembre. Comenzó a jugar al golf «por casualidad» y años después, cuando ya era una de las mejores del mundo, celebró su primer título del Circuito Americano con una barbacoa en familia. Poco o nada hay en ella de los delirios de grandeza tan comunes entre las estrellas del deporte, aunque cada semana aparezca en la parte alta del 'ranking' y sus ganancias en premios rocen los cinco millones de dólares. La jugadora malagueña tumba el viejo cliché de que el golf femenino es cosa de niñas ricas. En Río de Janeiro, harta de pelear contra los tópicos, la sampedreña dio con sus declaraciones un golpe en la mesa antes de convertirse en la primera golfista española que disputaba unos Juegos Olímpicos: «La gente tiene que cambiar el chip. Jugar al golf es más barato que salir de fiesta. Antes sólo lo practicaba gente que tenía suerte, pero ahora basta con ver a las españolas que estamos aquí; ninguna viene de familias privilegiadas. Mis padres son maestros». Muñoz es una jugadora forjada en Estados Unidos, donde las universidades ofrecen muchas más facilidades que en Europa para los deportistas de élite. Allí existen fechas alternativas a los exámenes que coinciden con torneos, organizan competiciones por equipos y los campos son más complicados, ventajas que decantaron la balanza cuando la malagueña tuvo que elegir entre seguir en España o marcharse al extranjero. Graduada en Psicología y diplomada en Empresariales por la Universidad de Arizona, Muñoz no dio el salto al profesionalismo hasta 2009, cuando tenía 21 años. Podría parecer tarde para comenzar una carrera deportiva, pero una de las características que convierten el golf en un deporte tremendamente popular es la posibilidad de disputarlo a cualquier edad. Ahí está Miguel Ángel Jiménez, que ha obtenido la mayor parte de sus victorias pasados los cuarenta años. Para 'Aza', como le llaman sus amigos y familiares, la victoria en Marbella supone un acicate para la gira asiática que encara las próximas semanas. Para el resto del país y para las golfistas 'amateurs', todo un ejemplo.