Diario Sur

Azahara Muñoz: «Vine con ganas de hacerlo bien y me agobié mucho»

Muñoz, con el trofeo de campeona.
Muñoz, con el trofeo de campeona. / Josele-Lanza -
  • La malagueña confiesa que la presión le pasó factura antes del torneo y destaca su paciencia como clave de la victoria en la última jornada

Aunque el golf es un deporte individual, Azahara Muñoz no jugó sola ayer. Las cientos de personas que acudieron al Aloha Golf Club, entre ellas sus padres, decenas de vecinos de San Pedro de Alcántara y la cantera de Guadalmina, el campo donde Muñoz se crió deportivamente, animaron sin descanso durante casi cinco horas. Después de conseguir el sufrido título, la malagueña confesó que no había sido una semana fácil: «Vine a Málaga con ganas de hacerlo muy bien y me agobié un montón. Me costaba hasta respirar, pero tuve una conversación con mi hermana que me dio la vida. Me dijo que, pasase lo que pasase, mi familia siempre me iba a querer igual. Llegué al ‘tee’ del 1 el jueves y era otra». La sampedreña, muy exigente consigo misma, no se conformaba con los tres ‘top 10’ conseguidos esta temporada. «Ha sido un año difícil, no he jugado bien», repetía como un mantra antes del comienzo del Open de España. El título obtenido en casa, el quinto de su carrera como profesional, supone un espaldarazo de cara al resto del año, especialmente para los torneos asiáticos, apuntados en rojo en su agenda.

Aunque no es su victoria más brillante –acumula triunfos de muchos quilates como el Sybase–, Muñoz reconoció haber vivido una de las semanas más especiales de su carrera. «Ganar siempre es bonito, pero hacerlo en casa delante mis padres, mis hermanos, la gente que ha venido de San Pedro de Alcántara, mis amigos, los niños de Guadalmina… No hay palabras», explicó la malagueña, que desde hace años vive en Florida junto a su marido y ‘caddie’, Tim Vickers. La sampedreña venía de un mal fin de semana de juego en el Evian Championship, el último ‘major’ de la temporada, y las sensaciones de la primera jornada del Open de España tampoco fueron positivas. «Lucharé hasta la última bola», prometió antes del comienzo del campeonato. Y cumplió. «A veces me pueden las ganas de hacerlo bien y eso me perjudica. Espero que esto me dé confianza», aseguró ayer.

«El golf está lleno de altibajos y jugar en casa es siempre complicado. La gente me ha animado mucho, oía a los niños decir ‘venga Azahara, que tú puedes’, y sí he visto que podía. No me he rendido nunca ni yendo tres por detrás», explicaba la malagueña tras el triunfo, resuelto sin necesidad de un ‘play-off’, como parecía por momentos: «Ha sido un encuentro increíble. He jugado muy bien pero no han entrado los ‘putts’, aunque ganar así, en el 18, es incluso mejor. Ha sido el triunfo de la paciencia», resumió.

El Open de España ha supuesto el regreso del Circuito Europeo a la provincia de Málaga. El apoyo de la Consejería de Turismo de la Junta de Andalucía, la Diputación de Málaga y la Mancomunidad de Municipios de la Costa del Sol Occidental ha resultado fundamental para su celebración y forma parte de una estrategia turística que pretende poner en valor este segmento, con más de cien campos en Andalucía. El consejero de Turismo, Francisco Javier Fernández, y el presidente de la Diputación, Elías Bendodo, fueron los encargados de entregar el premio a Muñoz. La golfista sueca Sophie Gustafson, con casi una treintena de victorias en su palmarés, comprimió en un tuit, sin quererlo, los objetivos de la estrategia: «Al final entiendo perfectamente por qué tantos suecos deciden retirarse aquí, en Marbella. ¡Es absolutamente maravillosa!».