Zidane previene de la resaca europea

Cristiano Ronaldo, en el entrenamiento de ayer. :: rodrigo jiménez. efe/
Cristiano Ronaldo, en el entrenamiento de ayer. :: rodrigo jiménez. efe

Tras la exhibición en París, Zidane vacuna a sus futbolistas contra un exceso de euforia en Ipurua para evitar otro tropiezo liguero

ÓSCAR BELLOT MADRID.

«En abril volverá la Champions y ya pensaremos en ella. Tenemos mucha ambición por esta competición y daremos lo máximo, pero para el equipo lo más importante es seguir por el buen camino y mañana es una oportunidad para demostrarlo». Zinedine Zidane no quiere que la euforia que desencadenó la exhibición del Real Madrid ante el París Saint-Germain lleve a sus futbolistas a perder de vista la Liga. Por mucho que los 15 puntos de desventaja respecto al Barcelona hagan imposible el título, el técnico se resiste a dar por «sentenciada ni terminada» la competición e insiste en proclamar que seguirán peleando hasta el final -«porque en el fútbol puede pasar de todo». El torneo doméstico es el día a día y la mejor forma de mantener la tensión competitiva. En Ipurua aguarda además el Eibar que, otra campaña más, es una de las sensaciones del campeonato.

Veleidosos como pocos, los análisis futbolísticos mutan muchas veces al calor del último partido, tornando cascadas de críticas en riadas de parabienes a la velocidad del rayo. Así ocurrió con Zidane después de que el Real Madrid arrollase al PSG. Quienes andaban preparados para amortajarle por sentar a Modric, Kroos, Isco y Bale en beneficio de la meritocracia tuvieron que envainar a la carrera la daga, silentes unos y advenedizos otros dentro de la corriente de loas al preparador.

Mantener con los pies en la tierra a la pléyade de astros que tiene a su disposición ha sido una directriz que ha guiado muchas de las decisiones de Zidane desde que llegó al cargo, por incomprensibles que hayan podido resultar algunas para la hinchada y los propios futbolistas. Por eso volverá a las rotaciones frente al cuadro armero en pos de un triunfo con el que tratar de meter presión al Atlético de Madrid, segundo clasificado y al que recortó tres puntos la pasada jornada aprovechando el tropiezo de los de Simeone en el Camp Nou.

Palo y zanahoria

Descansarán algunos de los jugadores que más brillaron en París y regresarán al once otros postergados en la ciudad de la luz. La estrategia del palo y la zanahoria que tan buen resultado dio la pasada temporada para mantener enchufado a todo el plantel, perece que comienza a surtir de nuevo efecto. Así, Isco y Bale se perfilan como titulares en Ipurua, donde tendrán que responder para recuperar parte del terreno que han perdido ante Lucas Vázquez y Asensio. Ni el galés ni el malagueño participaron en el último triunfo de los blancos en el feudo armero, un 1-4 en la vigesimosexta jornada de la pasada campaña con buena parte de la por entonces unánimemente aplaudida 'unidad B' pero capitaneado por Benzema.

Aquella goleada significó la tercera victoria del Real Madrid en sus cuatro visitas al estadio del Eibar, un equipo que no sabe aún lo que es ganarle a ninguno de los dos colosos del fútbol español, ni en terreno propio ni ajeno. Romper esa estadística es el propósito del conjunto guipuzcoano, octavo y que sueña incluso con Europa, toda una hazaña con uno de los presupuestos más bajos de la categoría y de la que tiene mucha culpa su técnico, José Luis Mendilibar, que cruzó elogios con Zidane.

Pedro León se perfila como titular ante el equipo en el que no logró triunfar, aprovechando la vacante que dejó en la medular la lesión del Orellana la pasada jornada ante el Deportivo. Capa reemplazará a Rubén Peña en el lateral derecho, mientras que Charles y Kike conformarán la delantera de un Eibar que sólo ha marcado un gol en las tres visitas anteriores del Real Madrid a Ipurua.

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