Zidane se desquita del 'centenariazo'

Marco Asensio disputa un balón con Thiago Silva en un lance del partido. :: Christophe Petit / efe/
Marco Asensio disputa un balón con Thiago Silva en un lance del partido. :: Christophe Petit / efe

Da el regalo soñado al madridismo 16 años después de aquel amargo cumpleaños del club que vivió como futbolista

ÓSCAR BELLOT

Dieciséis años después de una de las noches más amargas para el madridismo, Cristiano Ronaldo y Casemiro ofrecieron el cumpleaños soñado a la hinchada merengue con sendos tantos en el Parque de los Príncipes que certificaron el pase a cuartos de final de la Liga de Campeones del doce veces rey de Europa precisamente el día en que la entidad de Chamartín soplaba 116 velas. La encerrona, al final, se la preparó Zinedine Zidane a Unai Emery, fagocitando los anhelos de grandeza del PSG.

Justa recompensa para el héroe de Glasgow, figura totémica del club más exitoso desde aquella formidable volea con que ajustició al Bayer Leverkusen tras recoger un balón caído del cielo para levantar la 'novena' y bendecido también en sus dos campañas y media como técnico, en las que no sabe lo que es perder una eliminatoria del torneo que cimentó la leyenda blanca.

Sin necesidad de campañas vocingleras ni de hermanamiento con los ultras, con la simple valentía de un preparador injustamente minusvalorado tantas veces como alineador y gestor de egos, Zidane dio otra lección de sabiduría renunciando a futbolistas del calibre de Kroos y Modric, que salían de sendas lesiones, y postergando otra vez a Bale para fiar su futuro y el de la escuadra a los soldados que sabía en mejor estado sin tener en cuenta los escalafones.

216 millones de euros en el banquillo blanco, donde aguardaban turno de inicio Kiko Casilla (que costó 6 millones), Nacho (a coste cero por ser canterano), Kroos (25), Modric (30), Bale (101), Theo (24) e Isco (30). A 107,5 millones ascendía el del PSG con Trapp (9,5), Kimpembe (0), Meunier (6), Lo Celso (10), Lass Diarra (0), Draxler (40) y Pastore (42).

«El dinero en el campo», decía Johann Cruyff. Había, y mucho, en el once del Real Madrid, pero a Zidane no le importó dejar sus buenos fajos también en el banco. Una decisión que contribuyó a que el francés espantase los fantasmas del 'centenariazo', aquella dolorosísima derrota ante el Deportivo de la Coruña en la final de la Copa del Rey que acogió el 6 de marzo de 2002 el Santiago Bernabéu y que Zidane, integrante del Madrid de los 'galácticos', vivió sobre el césped.

La dentellada de la 'bestia'

Existía cierto runrún con el recuerdo de aquella trágica jornada para los merengues, pero pocos ecos visto el discurrir del partido, que el Real Madrid solventó con muchos menos problemas de los previstos. Sergio Ramos, el que siempre está en las grandes citas, tuvo la primera gran ocasión del vigente campeón a la salida de un córner. Casemiro se multiplicaba como apagafuegos, pero le costaba llegar con todo al PSG, que tuvo que esperar al minuto 40 para exigir verdaderamente a Keylor Navas tras una pérdida de balón en la salida de Marco Asensio.

Demasiado poco de los parisinos en la primera parte teniendo en cuenta la tremenda exigencia de tener que remontarle dos goles al rey de Europa. No parecían capaces de hallar la vía hacia el gol ni con un GPS.

Desprovisto de ayudas tecnológicas, a vuelta de vestuarios probó Emery a encontrar el camino intercambiando las bandas de Di María y Mbappé. Pero cuando mejor estaban los pupilos del guipuzcoano, le dio el tiro de gracia el Real Madrid por medio de Cristiano Ronaldo. Abrió sus fauces la 'bestia' de la Champions y se zampó de una dentellada el fastuoso proyecto catarí, que acortaría distancia por mediación de Cavani pero que sucumbió definitivamente con la precisa diana de Casemiro.

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