El tres en raya de Casemiro

Casemiro, tras su gol el martes. :: reuters/
Casemiro, tras su gol el martes. :: reuters

Goleador y máximo recuperador, el brasileño operó también en París como faro en la medular con una eficacia de pase cercana a la perfección

ÓSCAR BELLOT MADRID.

Casemiro volvió a exhibirse en la Champions. Ante el París Saint-Germain, el brasileño marcó el segundo tanto del Real Madrid, que sentenciaba el pase del doce veces campeón de Europa a cuartos. Pero hizo mucho más que eso. Lideró a su equipo en apartados estadísticos capitales dentro de lo que era una feroz batalla a vida o muerte entre dos de las escuadras más poderosas del globo. Robó once balones, más que nadie, y registró el mayor porcentaje de acierto en el pase, un 98,2% que atestigua que es mucho más que un 'stopper' al uso.

El '14' lució en el Parque de los Príncipes en sus tradicionales labores de amarre y contención. Presto siempre a echar una mano al compañero que estaba más acuciado, erigió un muro junto a Kovacic que empequeñeció a Rabiot y Verratti, sobre todo al italiano, vacuo otra vez en una gran cita y cuyo desquiciamiento derivó en una expulsión que terminó de cercenar cualquier esperanza parisina. Sólo Dani Alves, en el bando contrario, frustró tantas veces como su compatriota las acciones del adversario, pero el lateral del PSG acabó siendo uno de los principales señalados por la debacle de su equipo después de que Asensio le sacase los colores con una cabalgada marca de la casa a la que sucedió un pase a Lucas Vázquez que el de Curtis puso en la testa de Cristiano Ronaldo para que abriese la veda.

·Otros equipos clasificados para cuartos de final
el Manchester City y la Juventus.

Casemiro, por el contrario, estuvo impecable al quite, con un formidable sentido táctico que le permitió cortocircuitar a la medular del cuadro galo con mucho menos desgaste del habitual. Corrió menos en el Parque de los Príncipes que en cualquiera de los siete encuentros anteriores que disputó en la presente edición de la Liga de Campeones -Zidane le dio descanso en el set en blanco al Apoel en Nicosia-. Cubrió 8.948 metros, dos kilómetros menos de los que recorrió en la ida ante el PSG y sensiblemente por debajo también de su media en el torneo, 10,68 kilómetros por duelo. Mejor colocado que nunca pese a que el Real Madrid formó con dos mediocentros y dos extremos en los costados, frente al dibujo habitual con un triángulo invertido que le tiene como base y cuyas puntas completan Modric y Kroos, el internacional brasileño tampoco tuvo necesidad de hacer faltas. Sólo cometió una, por las cinco que recibió, el más zarandeado de su equipo.

El 'pivote' brasileño está siendo un amuleto para su equipo en la Champions League

Sólo un fallo en un pase

Balance favorable en las infracciones poco habitual para Casemiro que constituye otra prueba de la amenaza que sintió el PSG cuando tuvo el esférico en su poder. Con Modric y Kroos recién salidos de lesiones, Zidane optó por la cautela y les dejó de inicio en el banco. Sólo el teutón saltó al césped en el tramo final. No acudió el galo a ninguno de los más plausibles recambios como faro del '10'. No los necesitó. Kovacic aportó sacrificio y Casemiro, además de tapón, fue la brújula que precisaba el doce veces rey de Europa. Dio 57 pases, 27 de ellos en campo contrario, y sólo marró uno. Efectividad que firmaría hasta el organizador más dotado.

La guinda vino con el gol, otro más en su cuenta este curso, que se eleva ya a seis entre todas las competiciones, igualando ya la marca como madridista que estableció la pasada campaña. Cuatro tantos en Liga, otro en la Supercopa de Europa uno más en la Champions, a la que se amolda como anillo al dedo. Tres ediciones completas y otros tantos títulos. Tuvo un pequeño pero fundamental papel en el camino a la 'décima', con 17 minutos heroicos en el Signal Iduna Park que evitaron la machada del Borussia Dortmund 'en la vuelta de cuartos. Fue actor destacado en la 'undécima', ya titular en diez de los trece choques, incluyendo la final de Milán. Y protagonista en la 'duodécima', cuyo horizonte contribuyó a despejar con una diana ante el Nápoles en la ida de octavos al que seguiría otro en la final de Cardiff, clave al significar el 2-1. Casemiro, que abrió la temporada desnivelando la Supercopa de Europa ante el Manchester United, volvió a citarse con la gloria en París, con otro afortunado remate que sentenció el pase a cuartos.

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