El Torremolinos supo reaccionar a cada gol de El Palo y dio la sorpresa

JUAN RAMÓN PADILLA MÁLAGA.

El Juventud de Torremolinos ha comenzado la Liga de forma exitosa con cuatro puntos ante equipos llamados a estar arriba en la competición, y eso que su pretemporada había sido atípica y se temía el comienzo de la Liga. Ayer supo sufrir para sacar un merecido punto en el Nuevo San Ignacio ante un rival que era favorito por el armazón que ha construido y por las buenas sensaciones que ha dado en pretemporada y la victoria contundente en Melilla. Fue, además, un derbi que no se producía desde hace cuatro temporadas, la del ascenso de El Palo a Segunda B.

Todos los goles se vieron en la primera parte, que fue de vértigo en sus primero cinco minutos. Víctor Rueda marcó en un despiste defensivo costasoleño, y parecía que el partido iba a ser cómodo. No más lejos de la realidad, Hamed empató dos minutos más tarde de un fuerte disparo que se fue a la escuadra.

El Palo dominaba la zona de creación, con cinco jugadores que le daban una superioridad que sería corregida en la segunda parte, pero antes del descanso hubo dos goles más. El 2-1, obra de Vela, en una buena jugada colectiva desde la izquierda, pero de nuevo a cada golpe paleño respondía el Juventud con otro tanto, ahora de Rubén de cabeza en un saque de esquina.

El Palo recurrió a los centros al área en el tramo final del partido, pero sin resultado

Hubo que destacar el buen orden defensivo del Torremolinos y la virtud de hacer que su rival no tuviera claras ocasiones en el segundo tiempo. Incluso, el equipo de Napolitano gozó de una gran ocasión con un lanzamiento de Amaya a la madera. En la recta final, El Palo tiró de centros laterales esperando el remate de Ramírez o de Ibón, que jugaba ante su ex equipo, pero la zaga del Pozuelo estuvo muy ordenada.

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