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El Real Madrid se adueña de Europa

Sergio Ramos levanta el trofeo. /Eddie Keogh (Reuters)
Sergio Ramos levanta el trofeo. / Eddie Keogh (Reuters)

Los goles de Casemiro e Isco hicieron justicia a la superioridad del cuadro de Zidane, que sufrió en la última media hora ante el asedio de las torres de Mourinho

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

El Real Madrid comenzó la temporada como acabó la anterior: levantando un título. Tras las dudas alimentadas por el pobre balance de la gira por Estados Unidos, el conjunto de Zinedine Zidane superó al Manchester United y alzó su cuarta Supercopa de Europa en la calurosa noche de Skopje. Los goles de Casemiro en la primera parte e Isco en la segunda sirvieron al vigente campeón de la Champions para poner la primera piedra en lo que en la 'casa blanca' sueñan sea el camino hacia el sextete. Se hizo así justicia a la enorme superioridad futbolística de un cuadro que fue dueño y señor de dos terceras partes del choque pero que sufrió demasiado en la última media hora ante el juego directo de un United, que había acortado distancias por mediación de Lukaku, poblado de torres poco dotadas con el balón en el pie pero poderosísimas cuando el esférico sobrevuela el área.

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El partido evidenció el abismo que media entre ambas escuadras. Un Real Madrid que alternó con solvencia el vértigo y la pausa, y un Manchester United que, consciente de su inferioridad, buscó sus opciones en los errores del rival y a base de bombear balones en busca de sus 'gigantes'. Una apuesta pobre por parte del conjunto más poderoso del planeta en términos económicos que pudo verse sin embargo inmerecidamente premiada de no haber negado Keylor Navas un gol a Rashford a diez minutos del final que parecía cantado. El tico salió victorioso de su cruce con el talentoso delantero y el Real Madrid prolongó su exitosa relación con las finales a nivel internacional. Desde el año 2000, cuando perdió la Intercontinental ante el Boca Juniors, ha ganado las últimas once que ha disputado: cuatro de la Champions, cuatro de la Supercopa de Europa, dos del Mundialito de Clubes y una de la Intercontinental. Zidane, por su parte, mantiene inmaculado su expediente: cinco de cinco desde que aterrizó en el banquillo blanco.

Salió el galo con diez de los once titulares de Cardiff, tomando Bale el lugar que correspondiera entonces a Cristiano Ronaldo. Una variante que, de atenerse Mourinho a sus palabras de la víspera, clausuraría el coqueteo del United con el '11' al evidenciarse, siempre según la tesis del de Setúbal, que el galés no está en venta. El extremo fue uno de los más destacados sobre el césped, con una asistencia en el gol de Isco y un balón al larguero. Era la decimocuarta suplencia del '7' en los 397 encuentros en los que se ha vestido de corto con el Real Madrid y la primera desde que Zidane ocupa el banquillo. El francés le dio entrada en la recta final para amenazar al United.

La pólvora de Casemiro

Tiró de jerarquía el Real Madrid en los primeros minutos ante un equipo que se parapetaba con tres centrales y dos laterales para intentar contener las embestidas de su adversario. Estuvo pese a ello a punto de pagar caro un desajuste de la zaga cuando Marcelo colgó un balón que alcanzó la bota de Bale, cuyo remate de primeras se fue a la derecha de De Gea. De grietas en la retaguardia ha andado sobrado el Madrid este verano, y por ahí trató de buscarle las cosquillas Mkhitaryan con su velocidad y su habilidad para jugar entre líneas. Era un partido de ida y vuelta, con ocasiones encadenadas. Gozó de una extraordinaria Casemiro al rematar de cabeza un centro que se estrelló contra el larguero.

Despojados del balón, los 'red devils' se abonaban a la contra. No despreciaba el Madrid esa opción pero, a diferencia de su adversario, el cuadro de Zidane es capaz de alternar el vértigo con la pausa. Sustentado por la infatigable labor de Casemiro en el corte y la clarividencia de Isco para llevar el balón hasta el vértice del área, fue encajonando paulatinamente a los 'diablos rojos' y acabó hallando el hueco tras un rechace a pase de Isco que recogió Carvajal para poner un pase al espacio por el que entraba Casemiro en posición adelantada. El brasileño, custodio del mediocampo, se ha aficionado a marcar en las finales. Lo hizo en Cardiff, gracias a un rebote afortunado, y volvió a lograrlo en Skopje con un disparo cruzado al primer toque que hubiese firmado el mismísimo Cristiano Ronaldo.

Aprovechó Mourinho el intermedio para quitar a un Lingard que había naufragado en su misión por la banda izquierda y que había coronado su desquiciamiento con una amarilla, dando entrada en su lugar a Rashford. Una sustitución que no cambió el guión del Real Madrid, que oliendo sangre se propuso dar la dentellada definitiva. Exigió Kroos a De Gea con un zurriagazo desde fuera del área que salvó el internacional español con una fantástica estirada. Nada pudo hacer, sin embargo, ante la solvencia con que Isco culminó una pared con Bale cruzando el esférico al palo largo.

Dos goles abajo, e incapaz de amenazar el marco de Keylor Navas a excepción de un remate de Pogba que rechazó el costarricense con posterior lanzamiento desviado de Lukaku, al United se le ponía casi imposible el título. Replicó Mourinho retirando a Ander Herrera, el único capaz de aportar luz a la creación de juego, para introducir a Fellaini. Renunciaba el luso al fútbol como vía hacia el arco rival para encomendarse a los balones largos en busca de sus torres. Una maniobra que le dio el rédito del gol de Lukaku que, ahí sí, supo penalizar el despeje al centro del tico a tiro de Matic. Abrió así espacio para el asedio, con el despeje de Navas a tiro de Rashford como fogonazo más destacado. Resistió sin embargo el Madrid, que levantó otro título.

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