Un título para disipar dudas

Cristiano Ronaldo, en la última sesión preparatoria previa al encuentro de esta noche ante el Manchester United. :: e. Keogh / reuters
Cristiano Ronaldo, en la última sesión preparatoria previa al encuentro de esta noche ante el Manchester United. :: e. Keogh / reuters

El Real Madrid inicia ante Mourinho su asalto al sextete tras una gira que no dejó buenas sensaciones

ÓSCAR BELLOT MADRID

Se acabaron las probaturas. Tras una gira por Estados Unidos en la que el Real Madrid estuvo lejos de su mejor versión, el vigente campeón de la Liga de Campeones afronta su primera prueba de fuego con la disputa de la Supercopa de Europa frente al Manchester United. Un partido vital para mantener vivo el sueño del sextete y que viene con el morbo añadido de la presencia en el banquillo rival de José Mourinho, el técnico al que Florentino Pérez encomendó hace siete años la misión de acabar con la hegemonía del Barça de Guardiola.

Como entonces, Mourinho asumió el año pasado la tarea de revitalizar a los 'red devils' tras el descalabro a que les abocó la retirada de Alex Ferguson. La conquista de la Europa League salvó el crédito del portugués pese al pobre desempeño del United en la Premier y permitió el retorno de la Champions a Old Trafford. Al de Setúbal le toca ahora demostrar que su Manchester United está ya listo para volver a codearse con los grandes de Europa, y el Real Madrid es la perfecta piedra de toque para ello. «Este es un nuevo Manchester United, una nueva generación de futbolistas. La pasada temporada fue la Europa League, algo que fue muy importante para nosotros en el tema de experiencia, pero ahora estamos volviendo a la Champions League y a una Supercopa de la UEFA ante el mejor equipo de Europa, por lo que es una gran oportunidad», manifestó en la web de la UEFA, donde aclaró que nada tendrá que ver el encuentro en Skopje con el que midió a ambas escuadras hace dos semanas en California dentro de la International Champions Cup.

Fue precisamente ese torneo el que ha sembrado la duda sobre el estado del Real Madrid. Cuatro partidos sin ninguna victoria han inoculado cierto nerviosismo en la parroquia blanca. Una inquietud derivada de los desajustes defensivos y de la falta de mordiente arriba. Mientras Cristiano apuraba sus vacaciones, Bale y Benzema se mostraban incapaces de liderar.

El galés, al que su nefasta campaña pasada y el interés del cuerpo técnico por Mbappé han puesto en la cuerda floja, volvió a evidenciar su falta de conexión con el resto del equipo. El francés, reforzado por el apoyo incondicional de técnico y directiva y sin competencia a la vista tras la marcha de Morata y Mariano, sigue siendo un misterio: tan pronto deslumbra como pasa inadvertido.

Desaparecidos los capos, fue Asensio el que dio un paso al frente y asumió la responsabilidad de capitanear las maniobras ofensivas. Su gol ante el Barça en el clásico de Miami vino a confirmar que empieza el curso como un tiro. Exactamente igual que inició y acabó el anterior. Porque el balear marcó el año pasado en su estreno en las diferentes competiciones que afrontó el Real Madrid. Firmó el primer tanto de la temporada en Trondheim, en la Supercopa ante el Sevilla, y el último, en la final de la Champions, en Cardiff. Zidane pretende darle esta campaña los galones que se ganó en la pasada y ello, unido a la más que previsible ausencia del once de un Cristiano que sólo lleva tres días con el resto de la plantilla, refuerza sus opciones de ser titular.

Por lo demás, 'Zizou' dispondrá un equipo muy similar al que fagocitó a la Juventus en la capital galesa. Todo lo contrario que Mourinho, quien introducirá varios cambios respecto al once que alineó frente al Ajax en Estocolmo para dar entrada a lustrosas incorporaciones veraniegas como Lindelof, Matic y Lukaku. Con ellos ambiciona hacerse con su primera Supercopa de Europa. El United levantó la única que alberga en sus vitrinas en 1991. Los blancos se llevaron las tres últimas por las que pelearon. De repetir la victoria lograda el año pasado ante el Sevilla, se convertiría en el primer equipo que revalida el título de forma consecutiva desde que lo hiciera el Milan en 1989 y 1990. Zidane, por su parte, busca prolongar a cinco su idilio con las finales, tras salir victorioso en las cuatro que ha encarado como técnico.

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